Victoria Beckham. Un perfil

Ya tenía ganas de coger a Victoria Beckham y someterla a un análisis riguroso, sin cortapisas. Se trata de un personaje jugoso para este tipo de estudio crítico. Pero no penséis lo que no va a ser: ni seguiré la fácil senda de ponerla a parir (que bastante lo ha hecho ya ella, tres veces), ni le besaré los pies a pesar de ser mi «ex Spice Girl favorita».

Os equivocáis si creéis que Victoria Beckham es un personaje creado a partir de su paso por el grupo. Pija ha sido siempre. Su familia tenía lo suficiente como para apartarla del descarriado camino de la escena artística. Pero a la niña le dio por ser (y fue) bailarina, modelo, actriz, cantante… Vamos, todo aquello que la hiciese salir en las revistas. En 1994 se presentó a un casting para formar un grupo musical, y ahí fue donde conoció a las que hoy han sido las Spice Girls.

Nada queda ya de aquella redonda Victoria Beckham…

A partir de entonces, me figuro que ya conocéis más o menos la historia: se hicieron ricas y famosas, se casó con un futbolista, tuvo tres hijos, se pasa el día paseando de aquí a allá y entrando en las tiendas madrileñas de Zara… No es una vida fácil. ¿Qué me decís del estrés que tiene salir a la calle bien emperifollada, sabiendo que en cualquier esquina hay un fotógrafo?

Ironías aparte, hay que reconocer que Victoria Beckham no se esfuerza mucho pensando en qué será de su vida. Hoy por hoy no hay registro de cualquier tipo donde esté relleno el espacio de profesión. Ni yo sé ciertamente a qué dedica. Ha preferido ensombrecer su carrera musical (me disgustó mucho que declarase que sólo lo hacía por entretenerse) a cambio de condenarse a ser mujer de familia numerosa.

¿Irá a por pan? Victoria Beckham lleva el glamour allá donde vaya.

El eje principal de esa desdicha es David Beckham, ese futbolista inglés por el que tantas chicas y chicos suspiran (aún no sé de qué, porque el único atractivo que tiene es la compañía en su cama). Aún hay quienes no entienden del tema, y se atreven a decir que Victoria Beckham no es nada sin su marido. Es, justamente, la carta puesta al revés. ¿O me vais a decir que el rubio se ha hecho con esa fama y esa fortuna cuando ni siquiera es capaz de hablar castellano tras tres años en España?

Es evidente. David Beckham es tan sólo un invento de su mujer. ¿Alguien se acuerda de él antes de comprometerse con Posh Spice? Contesto por vosotros: no. La inteligencia de Victoria Beckham es tremenda, capaz de convertir su familia en un producto de marketing (y bastante rentable). Esa es su máxima cualidad, más que la belleza, que tampoco es que sea tanta. En su época pop era espectacular, la más deseada de las Spice Girls, con ese contoneo de dedos tan sensual y esas piernas moviéndose sin salirse de la perpendicular. Y como la edad no perdona a nadie, ha preferido recurrir a la cirugía. Eso sí, sólo para mejorar unos pequeños detalles. La esculturista de su cuerpo es ella misma pero, como buena obra de arte, hace falta unos retoques para mantener la lindeza.

David y Victoria Beckham. El negocio redondo.

La pregunta es esa: ¿qué es Victoria Beckham? En este artículo he intentado dar soluciones al problema, encontrar su definición correcta. Pero aún no estoy del todo seguro y prefiero darle algo de tiempo para que siga buscando su sitio exacto en la historia.
 

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