REPORTAJE FOTOGRÁFICO: Viaje de ida [Fred. Olsen]

Este es uno de mis artículos frikis. Si ya sabéis que no me corto en reconocer lo que hay de cierto… Comprendo que es irresistible señalarme por la calle como ese chiquillo que parece un bobo sacando fotos a todo. Pero también es irresistible inmortalizar esos momentos tan rutinarios, como viajar en Fred Olsen, que de aquí a un tiempo se echarán en falta.

Unos de esos momentos son mis viajes entre Tenerife y Gran Canaria, islas a las que voy y vuelvo por gajes del oficio y de la familia. A principios de esta semana cogí el barco para la isla “soberana” de Canarias, alejándome de las tentaciones del Risk y así poder estudiar en casa con mayor sosiego (y bueno… también por retornar a mi hábitat natural como pez en su agua).

Aquella mañana cogí el ferry de Fred. Olsen, uno de los medios más utilizados para viajar de una isla a otra, pero de los más caros. La rapidez, la comodidad y la mayor holgura de horarios tienen su precio.

Esto es lo que dio de sí un viaje de ida cualquiera:

01.- Me levanté a las 8 de la mañana. El mayor drama no es que se escape el barco, sino que la guagua que lleva al puerto llegue a tiempo. Cogía la 015 esa mañana, que me deja más cerca que otras. No todo iba a ser fácil, sin embargo, porque para llegar a la parada he de sobrepasar los obstáculos de las obras del Tranvía (cada vez mayores) y bajar y subir un túnel a paso ligero con ese monstruo de maleta.

02.- Llegué al puerto de Santa Cruz con suficiente puntualidad. Aún el ferry de Fred Olsen no había llegado. Si no, que se lo pregunten a los de la autoridad portuaria, que están charloteando al fondo tan tranquilos.

03.- Aquí estaban los pasajeros con origen de Gran Canaria desembarcando con glamour y elegancia (salvo el del jersey azul, por más que le dije que se pusiera la chaqueta encima para que luciese más ante los lectores de este blog).

04.- Siempre que viajo en el Fred Olsen me suelo sentar en el lado opuesto de la entrada (una vez en Gran Canaria saldremos por la otra puerta, y así me garantizo estar entre los primeros de la cola), y siempre ocupando sitio junto a la ventana (como donde quiera que vaya… una de mis manías de Hollywood). Pues desde el asiento capté esta instantánea de la azafata corriendo hacia su puesto en el bazar, al fondo. Ese bazar donde el margen de beneficios sobre los productos es solamente comparable al Auditorio de Tenerife (colosal y espantoso).

05.- La ventana empañada da un halo bohemio a ese paisaje costumbrista, el de la salida del puerto de Santa Cruz que a tantos turistas ha dado la bienvenida y puerta a la vez.

06.- La prensa es imprescindible en cada viaje en el Fred Olsen. Lo primero que hago nada más entrar es pillarme cuantos periódicos diferentes pueda. En la parte inferior, obsérvese un detalle del Diario de Avisos y sus anuncios por palabras. El encuadre ha cortado el número de Jackeline y sus pechos de 110. Perdonen ustedes.

07.- Tras mantenerme al tanto de la actualidad me di un garbeo por el barco. Que no les engañe el cartel, porque no hay mucho donde ir. Desde ese mismo sitio se puede ver todo lo que se indica. Pero como les pintaba tan bonito así…

08.- Por las paredes del Bencomo Express se respira arte, aunque ese mismo cuadro nos lo encontremos repetido en otro lado al dar vuelta a la esquina.

09.- ¿Incertidumbre por saber cuánto queda? ¡Bah! Durante el viaje está a disposición una serie de monitores que, gracias a la última tecnología, muestran nuestra posición en el mar. La instantánea revela nuestro inminente arribo a la costa grancanaria.

10.- Los ojos de los pasajeros por fin se pueden complacer mirando las montañas escarpadas de Agaete, paraíso natural donde se levanta sobre el mar el “Muñón de Diós”.

11.- El ferry de Fred Olsen nos deja en dicho pueblo, en la otra punta de la isla con respecto a la capital, que es a donde realmente nos interesa llegar. Más que seguir el caminito por mar, a la empresa le sale más rentable contratar los servicios de Las Palmas Bus (si no su propia guagua disfrazada de atrás a adelante con un dibujo del ferry empegostado en la carrocería, en plan carroza de carnavales pero a lo cutre). Al menos, durante este trasbordo podemos disfrutar de hermosas vistas, como esta panorámica de la entrada norte a Las Palmas de Gran Canaria.

12.- Tercera guagua que cojo en una mañana, esta vez desde el Intercambiador para ir directamente a mi casa. Ahí dejé mi maleta a la intemperie, guardándome el sitio, mientras sacaba una foto a una guagua que no era la mía. ¡Y por fin en casa! Pocas horas de sueño, cuatro medios de transporte, jalones a una maleta pesada. Un viaje duro. Pero ya toca descansar.

…Y no os perdáis próximamente la antítesis de este reportaje fotográfico: Viaje de vuelta [Armas].

MUY PRONTO EN SUS PANTALLAS
(sea en su casa, en un ciber, en la facultad, o en la dirección de la R.U.P.I.).

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