Universitarias y guarrillas

A estas alturas de la vida, ¿quién no conoce a esas chicas guarrillas de la Universidad Alfonso X de Madrid? En unos meses se han convertido en un e-mail imprescindible, junto al de los encargados de MSN amenazando con un correo de andar por casa con que nos van a cerrar la cuenta. ¡Incluso superando al de los ositos que animan a su reenvío a sus contactos para demostrar nuestra amistad puesta en duda!

La sensación que le invade al internauta al recibir a estas chavalas en su bandeja de entrada depende de su compasión. Bien puede causarle un comprensible subidón, bien puede ponerse en sus pieles (no costarán apreciarlas en las fotos, precisamente) y embargarle un solidario pesar.

Imaginaos que os dejáis también la cámara digital en la cafetería de la facultad o que se la prestáis a un amigo cachondo (el origen de las imágenes está pendiente al retorno de Misterios sin resolver). O que os la roban de vuestro ordenador. Imaginad también que de pronto os veis protagonizando un “trabajo” en Power Point lleno de comentarios obscenos. De pensarlo se me corta la respiración.

Pero lo cierto es que hay que ser gilipollas para verse en esa situación. Para empezar, quién con tres dedos en la cabeza reúne a sus amigas en casa para despelotarse y jugar a chicas guarrillas del Playboy. Sin embargo, lo que se escapa del razonamiento kantiano es no borrarlas después de hacérselas.

Teorías indemostrables del comportamiento humano aparte, creo que tales fotos en sí merecen un análisis pormenorizado. Yo sí, respetando la identidad de estas pardillas, he preferido ocultar sus caras con el tomate por excelencia.

La artífice de esta sesión de fotos guarrillas y responsable (suponemos) del lugar del crimen es ésta chica. Llamémosla por su nombre histórico, Sonsoles. Desde este primer momento se nos aparece con un escote que prueba su intención de calentar al personal. De todas formas, el único delito que podemos denunciar ante el Tribunal de Justicia y del Buen Gusto son esas manualidades infantiles que cuelgan del ropero.

Luego está ésta otra, a la que han llamado Pipi. Yo creo que la idea de la sesión le pilló de sorpresa cuando fue a casa de Sonsoles a pedirle los apuntes de Métodos Numéricos de Estadística Paramétrica. De lo contrario, hubiese ido a la peluquería a hacerse un cardado. Tal como está, Interviú no la hace hueco ni debajo del sumario. También quisiera pensar que Sonsoles no disponía de un estropajo con el que quitarle ese tatuaje de Campanilla, y que esta imagen fue tomada con pretensión de probar la cámara. Tampoco nadie le ha dicho que las gafas (encima modelo “Rotenmeyer”) no son adecuadas para una sesión fotográfica de este tipo.

Completando el reparto de guarrillas universitarias encontramos a Luchi, la más agraciada de las tres (al menos para mí, eh, que en la variedad está el gusto). Lo que sí es comprobable es que es la que más se tiene aprendido el papel de ‘erotic star’, pues sabe posar y mantener la tensión con ese brazo tapando lo tapable.

Vamos ahora a las fotos de conjunto, en el que las chicas dan juntas lo mejor de ellas. Mmm… Sonsoles no tanto. Se le pasó por alto aplicarse la Veet por donde las bragas no logran esconder.

Pero no se lo tengamos en cuenta. Al final se percató del asunto y rectificó a tiempo, aunque esa posición forzada no la tiene muy cómoda. Hace todo lo posible por no caerse. Por otra parte, fijaos en el hipotético carácter fuerte de Luchi, que se agenció la bufanda que a Pipi le pegaba más, la cual se tuvo que conformar con esa morada que ninguna de las otras dos guarrillas quería. No era el día de Pipi.

En definitiva, va a ser que el examen de física del día siguiente se lo tendrían ya aprendido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.