TVE: 50 años de historias y emociones

Concluye ya el año en el que Televisión Española conmemora su medio siglo de vida. Muchos lo entienden como el aniversario del medio en España, y no es así. Se trata de los cincuenta años de las emisiones regulares de una empresa concreta, TVE. Y digo «ediciones regulares» porque anteriormente no sólo estaba constituida la organización, sino que incluso ya se había transmitido un partido de fútbol, en 1952 (entre el Madrid y el Racing de Santander).

Por lo que podría decir (entre lo que sé y la información que puedo rescatar de la biblia de páginas webs al respecto), quedaría genial un artículo sobre la historia de TVE: sus mayores éxitos, sus anécdotas, su trasfondo político, su fin del monopolio, su crisis… Pero he elegido el peor día para ponerme manos a la obra, si no quisiera que el fin del año se me echase encima. Sin embargo, aún me queda tiempo para alguna que otra reflexión personal.

Nadie debe dudar de la importancia de Televisión Española en nuestras vidas, quiera o no. Al menos de niños, seguro (hablo ya de mi generación, cuando sólo había una emisora y todavía no nos enseñaban a contar una teta, dos tetas, tres tetas, según cuántas Mama Chichos hubiese en el plató). A esa edad, en la que hasta el crimen involuntario contra un ciempiés aún nos traumatizaba, la visión de los programas que nos echaban por delante marcaba nuestras ideas y formas de actuar.

El conocimiento de la historia, dentro y fuera de nuestras fronteras, encontró en TVE su ventana desde los salones de nuestra casa: la llegada del hombre a la luna, el golpe de estado de Tejero, la caída del muro de Berlín, el atentado contra las Torres Gemelas… Vale que las informaciones estén (consciente o inconscientemente) manipuladas. Pero más vale una imagen que la imaginación.

Según cómo se mire, la televisión es un instrumento socializador o no. El partido entre España y Malta podía reunir a la familia y amigos, y éstos comentar las jugadas entre sí (las risas y las copas vienen incluidas en esta idea). Pero, por otra parte, también podía ocasionar problemas por que el niño estuviese viendo Serie Rosa los viernes a medianoche, por que el marido se pusiese celoso al ver a la mujer babeando por Curro Jiménez, o una simple pelea porque aquél grabó Tendido Cero encima del Por la mañana de Hermida que dejó ella programado en el video.

En cualquier caso, aunque desde 1990 muchos nos hayamos desmontado de las ofertas de esta «cincuentona», hay que reconocer que con ella hemos visto pasar momentos cruciales, si no nos hemos sentido como parte de los protagonistas que salían en la pantalla. ¿Quién diría hace cincuenta años que una caja (tonta) nos iba a transmitir sentimientos y sensaciones?

P.D. En realidad, todo este discurso ha sido una excusa para poder colar este video, que me hacía mucha gracia: Juan Carlos Ortega visitando el almacén de atrezzo de TVE, emitido durante la gala del 50 aniversario (07.12.2006).

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