“The Umbrella Academy” o cómo no disimular copia de “Misfits”

El nuevo hit de Netflix ha sido The Umbrella Academy, una serie que adapta para televisión (móvil, ipad y cualquier mierdecilla con pantalla) una obra de cómic. Va de unos súper héroes aún cercanos a la adolescencia que intentan resolver sus circunstancias mediante unos poderes que no son muy al uso. El problema máximo es cuando la relación entre ellos es aún más caótica. Parece que estoy hablando de Misfits (E4, 2009 – 2013), y de hecho lo estoy haciendo. Ambas series no sólo están cortadas por el mismo patrón, sino que la de Netflix es un refrito de aquella otra. What the fuck…?!

Mientras veía los primeros episodios de The Umbrella Academy algo en mi mente estaba retorciéndose. De dolor, de pena, de retortijones… Al final cagó la conclusión que lo que estaba viendo era una idea bastante parecida a Misfits. Primero, porque el personaje de Klaus Hargreeves (o Número Cuatro) era una calcomanía de Nathan Young, que también era una cabeza loca. Engreído, pasota, bocachancla, con un fuerte gusto a los vicios duros… Exacto, el personaje al que más amamos. Fijaos si se parece tanto que hasta lo veo en la cara, los gestos… Pero, qué carajo es esto. ¡Si está interpretado por el mismo actor, Robert Sheehan!

Robert Sheehan como Nathan Young en “Misfits” y Klaus Hargreeves en “The Umbrella Academy”.

No me di cuenta hasta varios episodios más tarde. Como diría el espíritu de Orlando a su mujer en Ghost, “joder, nena, qué te has hecho en el pelo”. No le han puesto color ‘fuego de otoño’, pero sí que entre el decoloración, la perilla, los ojos más claros… Me costó verle parecido físico. De lo que sí no escapé fue de las maneras, que ambos personajes comparten. No nos engañemos: el espíritu de Misfits fue Nathan, y fue una pena que sólo estuviese la mitad de la serie. Ahora parece que la recompensa es ‘volverlo a ver’ pero con otro nombre. Sí. Número Cuatro es otro personaje al que adoramos aunque Sheehan cometa el pecado profesional de repetir registro.

El resto del elenco de The Umbrella Academy no son tan malhablados como los de Misfits. Pero sí que también volvemos a tener a la negra buenorra, la misma que por despertar celos y envidia se ve envuelta en problemas extra. Luego, el papel del chico tímido pero también buenorro y deportista lo tenemos repetido en Número Uno. Y podemos establecer una nueva conexión entre el Simon de Misfits con la Vanya de la serie de Netflix. Ambos comparten un carácter introvertido que los alejará de los demás, y que a su vez producirá conflicto.

El logro de The Umbrella Academy con el personaje de Vanya es que es una semillita que en cada episodio va creciendo hasta llegar a ser una flor despampanante. Eso entronca con la evolución vital del propio personaje, ya que en un principio se siente marginada porque no tiene poderes como sus demás hermanos y no puede participar en actos heroicos y recibir aplausos y demanda de autógrafos. En realidad ella misma se automargina y se revuelca en ello como una puerca. Le viene bien montar el drama, y vaya si lo consigue. Va acumulando tanto odio que les va a pesar, ¡¡LES VA A PESAR!!

La cuadrilla de la academia paragüera reunida, a ver si resuelven sus conflictos.

El inicio de la serie de Netflix es muy prometedor. Un chico soviético le da un beso a una nadadora y automáticamente la deja preñada. No es el único caso, de forma que un señor extraño le da por coleccionar a estos niños paridos en muy extrañas circunstancias. Y esas circunstancias son las que les dota de poderes especiales, salvo Vanya que se atormenta buscando el suyo (sí, el enésimo parecido con Misfits, que un rayo les dio poderes a todos y el personaje de Nathan se martirizó porque no tenía uno propio).

Dicho coleccionista es Reginald Hargreeves, el fundador de The Umbrella Academy. No es más que un grupo circense de niños especiales que salvan a la gente de los malhechores, y éste señor los explota. Se hace un merchandising hasta con ellos increíble. Esto es así hasta que acaban como Auryn y se separan… Hasta que se vuelven a reunir tras el fallecimiento de éste. Sin embargo, The Umbrella Academy se va desinflando poco a poco. Va como a la deriva, es decir, como un pollo sin cabeza que sabe a dónde ir pero no sabe por dónde va. Las tramas se dispersan demasiado.
 

 
El conflicto primordial de la serie de Netflix es salvar a la humanidad del apocalipsis, previsto por uno de los Hargreeves que puede regresar al futuro y quiere evitarlo. El final de la primera temporada de The Umbrella Academy es de lo mejor. Hay que aguantar bastantes capítulos para darse cuenta de que ha merecido la pena. Finaliza con un cliffhanger bestial, y deseando que llegue el próximo año o cuando sea para saber cómo continuará. Así acabó la primera temporada de Misfits, justo cuando Nathan descubrió su poder oculto y queríamos saber cómo lo iba a sobrellevar. Esperemos que Robert Sheehan no repita los pasos y abandone el barco, o lo haré yo antes como espectador.

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