5 pistas de que una serie de éxito acaba en fracaso

No siempre es fácil reconocer cuando una serie que te gusta deja de gustarte. Suele ocurrir que tardas en darte cuenta. Lo notas cuando prefieres cambiar de canal o buscar piso por Idealista por el simple placer de chismorrear. En ocasiones la propia serie de éxito te da la señal explícita de que ha perdido su gracia. Esta imagen de portada es el toque de atención para saber que La Que Se Avecina (Telecinco, 2007 – ) ha tocado fondo. Una trama insulsa, de relleno, tan fuera de tono que te da hasta vergüenza ajena. Esta es una de las pistas para reconocer que una serie de éxito termina en fracaso.

  1. «!Pero, ¡¿qué trama de mierda…?!». El segundo episodio de la temporada 11 me ha dejado claro que La Que Se Avecina debe morir definitivamente. Da pena siempre cuando tu serie favorita se acaba o es cancelada. Pero es como las personas, que mejor pasar a mejor vida antes de que sufran y agonicen. En dicho capítulo, Lola y Javi Maroto entran en una monotonía sexual. Para romperla, ella le propone meterle el dedo por el culo. Él, como buen huevón, se deja y le dice que sí, que no estuvo mal. Al día siguiente aparece Lola con un cinto que no compró precisamente en Benetton. Una humillación similar tuvimos que aguantar en Al Salir de Clase (Telecinco, 1997 – 2002). Nunca olvidaré cuando el personaje de Helen Lindes, la Miss España de turno, fue asesinada con un hilo dental. Esto merece estar en el Museo de Cera de Madrid.
    También es que el personaje de Helen Lindes no merecía morir de otra forma, en un campamento de verano…

  2. La tensión sexual no resuelta ya está resuelta. «¿Y qué?». Esto contestaría un guionista, productor o cadena de televisión cuando en su serie de éxito la pareja protagonista resuelven sus diferencias y viven felices para siempre. Pero no. Como no bajaba la audiencia de Los Serrano (Telecinco, 2003 – 2005), le dijeron a Eva «tú a Barcelona» y a Marcos «tú a Madrid», y la serie continuó cambiando el eje hacia el trío palurdo del bar (Fiti-Santi-Diego). Por el contrario, los personajes de Bruce Willis y Cybill Sheperd en Luz de Luna (ABC, 1985 – 1989) continuaron resolviendo casos en su agencia de detectives como una pareja feliz. Pero como ya no se tiraban los trastos a la cabeza, la serie desembocó en fracaso.
    Bruce y Cybil eran los Pepa y Avelino de la televisón americana en los 80.

  3. Cuando en Aída ya no está Aída. ¿Se acuerdan del spin off de 7 Vidas (Telecinco, 1999 – 2006)? Uno de sus personajes emergentes, la cha cha mal hablada, se va del CasiKno porque su familia de barrio la necesita para su propia serie. Esto es así hasta que la actriz principal la abandona en la temporada 6 y la audiencia cae 10 puntos. Esta serie de éxito estaba condenada al fracaso al perder su esencia. Veíamos la serie por Carmen Machi y lo que se cocía alrededor de ella. Luego decían que era una serie coral. Pero, ¿y Aída? Lo mismo ocurrió en Prison Break (FOX, 2005 – 2017). La serie continuó después de que los presos huyeran de la cárcel y se centraron en la persecución. Pero, ¿y la prisión? La gracia era verlos maquinar la salida de allí. Mantener una serie cuando su principio original se perdió es mantenerlo en coma.
    Ahora Aída empieza su vida y no va a parar hasta vernos a disgusto.

  4. Algo se muere en el alma cuando medio elenco se va. Hay series donde el protagonismo está enfocado más hacia un personaje. Que este se vaya no tiene por qué ser negativo. Concha Velasco era la directora del Colegio Azcona, al inicio de Compañeros (Antena 3, 1998 – 2002), y se convirtió en una serie de éxito cuando casualmente fue relevada en el cargo por Beatriz Carvajal. Otra cosa es pasarse y cambiar a todo el aula de un plumón y meter a puros alumnos nuevos como hicieron años después. Le habíamos cogido cariño a Valle, a Quimi, al tonto, a la tetona… Tras la marcha de todos ellos se convirtió una serie totalmente distinta, avocada al fracaso. En Física o Química (Antena 3, 2008 – 2011) aprendieron del error y fueron alternándose poco a poco. Pero duró lo que duró por otras razones… Lo que nos lleva a la pista más standard.
    ¿Alguien se acuerda de la nueva clase de ‘Compañeros’? Porque yo no…

  5. Los estirones lo dejamos a los chicles. El hecho de estirar las tramas en una serie de éxito es bastante frecuente. El mejor caso es Perdidos (ABC, 2004 – 2010). Los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic iban a estar en esa isla remota por poco tiempo. Pero fal fue la acogida que decidieron meter más relleno que en Chapuzas Estéticas. Aguantamos episodios en los que no pasaba nada. Peor aún: la necesidad de sorprender a los espectadores fue tal que iniciaron tramas impactantes que luego no supieron cómo cerrarlas, de ahí su final tan agridulce. Aún estamos expectantes por cómo acabará Los Simpsons (FOX, 1989 – ), un cuerpo moribundo al que resisten practicarle la eutanasia por el hecho de que es un icono comercial. Sin embargo la extremaución se la dimos los espectadores muchas temporadas atrás, cuando dejó de tener gracia.

    Los actores de ‘Perdidos’ sí que estaban más que perdidos al leer cada guión…

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