Rodolfo Chikilicuatre: ¡Eurovisión se hunde!

El pasado fin de semana fue el fin de semana de las decisiones, y de las importantes. La incertidumbre no sólo estuvo en si las elecciones las ganaba el PSOE, el PP o, por si el sentido común falla, la Falange Española de las Jons. Porque la victoria final fue a parar a la previsiones. Muy a pesar mío, en Eurovisión también. Y muy a pesar, ya que la designación de Rodolfo Chikilicuatre como nuestro último representante supone faltarle el respeto al Festival.

Este año ganan los que durante todo este tiempo se mofaban de Eurovisión. Son ellos, precisamente, los que han hecho que España se rinda al frikismo extralimitado, tan en boga en las últimas ediciones. La participación de este personaje inexistente parecía ser en principio una gracia para romper la monotonía de todo aquello a lo que estábamos acostumbrados.

Además, acentuaba la diversidad de estilos y temas que TVE y MySpace propiciaron en el proceso de elección de candidatos: teníamos flamenco-pop, sonidos electrónicos, otros alternativos, hip-hop social y, por qué no, una canción cachonda para reírnos un rato. ¡Pero sólo un rato! Ahora, que no es justo que se haya entronado esta creación artificial, ni para los aspirantes que se lo tomaban en serio ni para los eurofans, que vivían de esta ilusión una vez al año.

Los responsables de La Uno, cansados de los continuos reproches cada vez que apuntaba con el dedo o colaba a un par de profesionales de cara a la selección, ha preferido esta vez dejarlo íntegramente en manos del público. “Venga, por probar”. Finalmente el formato Salvemos Eurovisión ha sido una experiencia mártir, que al propio ente tiene atormentado. Las palabras de Eva Cebrián, directora de programas, “a partir de ahora, Chikilicuatre es el candidato de TVE al Festival de Eurovisión 2008 a todos los efectos y recibirá nuestro apoyo con todas las consecuencias” suenan a “ustedes lo habéis querido. A joderse toca”.

A todas estas, la elección popular (único pro de todo este reto) ni es tan popular ni es tan limpia. Para empezar, la simpatía con el candidato preferido no tiene por qué relacionarse con el saldo del móvil. Me dicen mis fuentes que cerca de 124.000€ han reportado los votos telefónicos, lo que me ha llevado a pensar si La Sexta tenía un capítulo presupuestario destinado al lanzamiento de su producto. De lo que no hay duda es de que les salido eficaz, porque Buenafuente también será coprotagonista de los textos mediáticos, entorno a la publicidad del Festival. Andreu, ese gran artífice de las invenciones patéticas, estará gozando ante la destrucción de Eurovisión. Que lo es.

El Festival está derivando peligrosamente a un extremo en el que el buen gusto musical y escenográfico ya no importan. Y ahora España ha caído también. Si al menos me dices que Chikilicuatre y su canción tienen gracia, pues vale. Pero es que encima desmerece al arte interpretativo y banaliza el duro esfuerzo de ser buen guionista.

Una buena campaña sería apagar los televisores cuando el 24 de mayo aparezca ese despropósito a ojos de toda Europa (y más allá). Apunto esta idea, esta y la de que TVE reconsidere repetir un proceso parecido para el año que viene, aunque nuestra actual representación llegue a ganar el Festival. Porque poder, puede (peores cosas se han visto), pero lo que no se estará premiando será el arte ni las capacidades de España.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.