“Riverdale” o “en qué otra serie he visto yo esto”

Lo cierto es que no conocía Riverdale ni de oídas cuando la comencé a ver. Quizás porque estoy con un pie fuera dentro de la generación millenial. De hecho ese es el público al que se orienta la cadena que lo emite, The CW. ¿Os acordáis de Crónicas Vampíricas, Las Chicas Gillmore o One Tree Hill? Pues eso, comparten emisora. Partiendo de esta premisa, yo creo que Riverdale es como los bocadillos de tortilla de La Garriga, hecha con los restos que han dejado aquellos embutidos. En efecto, esta serie tiene de original lo que La Veneno de santa.

Riverdale trata de los avatares del pueblo homónimo, en especial de lo que ocurre alrededor de un grupo de estudiantes/amigos/amantes (sí, una orgía en la que aún no se ha tocado la zoofilia pero tiempo al tiempo). En realidad la serie arranca con el descubrimiento de un cadáver y todos los personajes, hasta el apuntador, son sospechosos del crimen. No habrá nadie que no trate de averiguar quién ha sido. Mientras, ¡a follar!

Dicha serie está basada en personajes de cómics pero con tramas escritas a “lolailo”, como ya ocurriera con la serie Smallville (2001 – 2011) o Gotham (Fox, 2014 – ). En concreto, los protagonistas de las historietas Archie pasan por una revisión social del siglo XXI. Se mantienen los nombres, el triángulo amoroso Betty-Archie-Verónica y algún detalle legendario como el sombrero triangulado de Judhead, que no se lo quita ni para plantar papas. En los cómics de mediados del siglo pasado también se metían en situaciones irreales, como ejercer de astronautas, bomberos y todo aquello que diese juego. En este caso se verán envueltos en relaciones complicadas y casos de asesinato y chantaje.

Judhead está ahí plantando la machanga a Archie, como meando en su territorio.

Si fuera sólo eso de lo que bebe Riverdale… Cada cuanto más avanza en sus temporadas, más similitudes le encuentro con otras series de televisión. La semejanza más evidente es con Gossip Girl (The CW, 2007 – 2012). Aunque no hay diferencias abismales entre sus clases sociales, sí que muchos irán de divas y machitos. El personaje de Cheryl es una pastilla concentrada de Blair Waldorf y Jenny Humpfrey, mientras que el propio Archie a veces va de tonto ingenuo como Dan Humpfrey, a veces de rompecorazones superficial como Nate Archibald.

El cariz distinto que toma Riverdale frente a Gossip Girl es el oscurantismo, los truculentos crímenes en los que se ven envueltos. Pero para eso tenemos paralelismos sin ton ni son con Scream (Wes Craven, 1997) durante la segunda temporada. En esta serie de The CW habrá también un asesino ‘slasher’ que va persiguiendo a todos los personajes con un modulador de llamada en una mano, con una hacha en la otra. Y cuando parece que ya habían descubierto su identidad, aparece un segundo criminal inesperado.

¿Queréis más similitudes? Hay una lucha irracional entre bandas callejeras y pijitos, al más puro estilo Grease (Randal Kleiser, 1978); para luchas, las conjuras familiares y heráldicas, como si Ángela Channing fuera a reaparecer de un momento a otro desde Falcon Crest (CBS, 1981 – 1990); todos los personajes principales de Riverdale se lanzarán a la investigación con su kit de Quimicefa como Verónica Mars (The CW, 2004 – ). El problema es que su atrevimiento les llevará a la cárcel y desde allí tramarán una salida que ni la de Alcatraz. ¿O más bien debería decir la de Fox River, como en Prison Break (2004 – )?
 

 
Lo he consultado con otras personas que siguen esta serie de televisión y me cuentan lo mismo, que Riverdale tiene muchos altibajos. Es como que estiran las tramas como un chicle para que dure, y entre el nudo y el desenlace hay una capa insustancial que si se pega ahí el tijeretazo no ocurre nada. Tampoco entendemos hacia dónde quiere ir la serie. Da como bandazos de aquí para allá, a la deriva como un barco que sabe desde donde salió pero que perdió el rumbo en algún punto de su camino

Hasta que el éxito entre los teens se mantenga, las aventuras de Archie y su pandilla seguirán. Quizás en próximas temporadas los veremos descubriendo apoderándose del Cáliz de Fuego o convirtiéndose en lobos y vampiros. Lo peor de todo es que a nadie le extrañará y su audiencia seguirá suspirando por ver ondular el cabello de sus personajes favoritos.

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