REVIÚ de ‘The return of the Spice Girls’ Tour

Mi reciente viaje a Londres justo antes de las vacaciones, y precisamente porque fuesen sólo tres días, tiene su explicación. La razón principal era estar en el primer concierto de las cinco Spice Girls en Inglaterra, tras casi diez años. Tenía que verlas en su propia casa, amadas y engrandecidas como en ningún otro lugar. Y por partida doble, ya que tras tener asegurada una primera entrada del The Return of The Spice Girls Tour, luego nos surgió un asiento más cercano.

Así es como estuvimos rodeados de familiares y artistas como Rihanna o del que nadie se acuerda de S Club 7. Los famosos de lujo, por el contrario, estaban a pie de pista, justo enfrente de un escenario efectista, con sus propias luces, pantallas individualizadas y elevadores que subían y bajaban a las chicas al antojo.

Sobre las Spice Girls corren muchas mofas, como que el estadio iba a estar lleno de niños chicos. Lleno sí, hasta los topes. Pero en las inmensas colas para entrar apenas nos encontramos con niños (porque aquellos niños de antaño ya tenemos 25 tacos). Mi sopresa fue que había más ‘viejucos’ de lo que imaginaba. Sería por el morbo sensacionalista de verlas en su salsa. Con el vestuario diseñado por Roberto Cavalli para el The Return of The Spice Girls Tour, más todavía.

Dicen que cada traje cuesta 100.000$, que ni en pesetas pagaría yo por los disfraces de Star Trek con los que salieron al principio. Horrendos. Muchos otros pecaban de lentejuelas en exceso. Para Who do you think you are tuvieron la ocasión de vestirse con sus míticos conjuntos, aunque rediseñados (el chubasquero rosa de Emma era para escupirle, resbalar hasta el suelo, y que se diese de narices por consentir eso). Así, por encima, estamos hablando como de diez cambios de vestuario.

La primera expectación era saber qué canciones componían el tracklisting del The Return of The Spice Girls Tour. Sobrepasaron el límite de sus temas imprescindibles y populares con un medley ‘setentero’, así como actuaciones en solitario. Cada una de ellas tuvo su momento para demostrar lo que valen: Melanie C y Emma cantaron I turn to you y Maybe, respectivamente; Melanie B arrancó por una de Lenny Kravitz, y tomó a un chico de entre el público para montarse encima y restregársele.

Geri hizo malabarismos con el playback y Victoria… desfiló. Vale que sea una mamarrachada, pero fue la más aplaudida (gracias a su fama, no a su escaso talento). Retomando el tema del playback, muchas partes del evento así lo fueron. Las partes de Ginger que no lo eran fueron desastrosas, de ahí que Emma tuviera que hacerle refuerzo. Victoria se salva por los pelos. Pero no olvidemos que las Spice Girls no son voces, sino espectáculo, y de eso tuvimos de sobra.

Entre canción y canción no se hicieron notar mucho. No estaban muy parlanchinas en el The Return of The Spice Girls Tour del O2 de Londres. Así que aparecieron, hicieron ver que como grupo no han pasado los años, y desaparecieron con la misma. Del concierto, que dejó un buen sabor de boca tras dos horas, me quedo con tres momentos: la mamarrachada de Victoria, un derroche bastante ‘posh’; el encuentro de las cinco e inmediata actuación de Mama, con las proyecciones de cada una de ellas con sus hijos (irresistiblemente emocionante); y la actuación última, Spice up your life, temazo al que le dieron tres o trescientos giros hasta convertirlo en lo más recordado por muchos.

Al The Return of The Spice Girls Tour que las juntó le quedan sus dos meses más. Si hay perras y quieren disfrutar de un verdadero espectáculo de ritmos y bailes, no duden y adquieran sus entradas. No se olviden pasar por la tienda del merchandising para llevarse un babero con el logo ‘Spice’, porque las babas están garantizadas.

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