Reportaje fotográfico: Canes artísticos por Las Palmas

Nueva York, Londres, Estocolmo, Sydney y, desde el verano de 2005, Las Palmas de Gran Canaria. La pregunta es, ¿cuál es la relación entre estas ciudades? No. Aún Pilarín de España no ha salido de gira. Pero sí que el arte y la espectacularidad tienen que ver, pues la ciudad se ha visto custodiada desde entonces de nuestros particulares canes artísticos: perros de presa, santo y seña de la fauna autóctona de la isla, pero revestidos con una piel particular.

Pepa Luzardo y sus secuaces en el Ayuntamiento capitalino decidieron tomar la idea de la ‘Cow Parade‘ suiza (ya sabéis, lo de las vacas pintadas en plan sicodélico) para plasmarlo sobre Nuestros Canes artísticos, como así se llamaba aquella exposición inicial. La misma constaba de 55 esculturas en fibra de vidrio (material que permite a los artistas pintarlas directamente), decoradas con diversos temas, algunos de ellos referenciando lugares y otros motivos propios de la identidad canaria.
 

 
Al término de la exposición, los perros se repartieron por diversos puntos de la ciudad, allá donde más pegase. Por ejemplo, recuerdo en medio de la Avenida Marítima el perro pintado con su homóloga chicharrera (avenida en los que los contenedores obstaculizan la vista al mar, con el Huevo con plumas como “guest star”), o aquel otro cerca del puesto de información de Guaguas Municipales, recubierto del logo de la empresa. Muchos han desaparecido a lo largo del tiempo, víctimas de las inclemencias del clima, del vandalismo, o por un mero retiro espiritual. Otros canes artísticos han quedado hoy. Voy a sacároslos de paseo por el blog:

01. Situado en el C.C. El Muelle, este can sufre de ‘draquismo’ agudo. Uñas pintadas, matorro sobre la cabeza y collar cedido por la colección de Carmen Polo. Divina de la muerte.
 

 
02. Situado en el Hotel Santa Catalina, la ludopatía ha podido con uno de los canes artísticos de Las Palmas. Ruleta y póquer corporativo. Continúen sus apuestas por el perro más disparatado.
 

 
03. Situado frente al Centro Deportivo Blume, la fiebre por el buen juego del equipo baloncestista del Gran Canaria causa estragos en este can.
 

 
04. Situado en el Muelle Deportivo, cabalga sobre este perro una imagen romanticista. William Turner nunca tuvo la suerte de pincelar nuestras barcas y optimists.
 

 
05. Situado en el muelle, el lomo de este animal sirve de reflejo de la actividad mercantil del lugar señero. Carga y descarga, ¡guau!
 

 
06. Situado en el Auditorio Alfredo Kraus, por no retratar el rostro del insigne cantante operístico, el salpicón de flores ha hecho mella sobre uno de los canes artísticos de Las Palmas.
 

 
07. Situado en el concesionario Flick de la Avenida de Escaleritas, la sosería característica la empeora con el emblema de la entidad marcada sobre su muslamen.
 

 
08. Situado a las puertas del Cabildo de Gran Canaria, finalizamos este desfile canino con un ejemplar promocional de nuestras tierras.
 

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