Reportaje fotográfico: barrio de Vegueta

Éste es uno de los grandes reportajes que deseaba hacer, y que quizás abra una serie de tantos otros sobre los rincones más fascinantes de mi ciudad (que no son pocos). Nada mejor que empezar, precisamente, por el núcleo originario de Las Palmas de Gran Canaria: aquí se emplazaron cuatro casas, desde la conquista castellana a finales del siglo XV, a partir de las cuales la ciudad fue creciendo hasta llegar a ser lo que es hoy. Me refiero al barrio de Vegueta, el casco histórico de la ciudad.

Nuestra primera parada la debemos hacer desde el punto que nos invite a un panorama general del barrio de Vegueta. Éste es en la Avenida Marítima. Dando la espalda al mar, apreciaremos el cauce del barranco Guiniguada (bueno… es una referencia histórica a lo que había antes de esa carretera que conduce hacia el centro de la isla). Podemos ver el Mercado de Vegueta (ese edificio ridículamente pintado de amarillo), el alto de la Catedral, los superpoblados riscos de San Juan , San José y San Roque, y esa obra que se encuentra en primera fila es la responsable de quitarnos de en medio el llamado ‘Escalextric’, una carretera que desde los años 70 tapaba el cauce del mar.
 

 
Pues situándonos justo en esa carretera del centro miramos hacia nuestra derecha, ya no sólo para que ningún coche que venga de Teror o Santa Brígida nos atropelle si cruzamos, sino para observar uno de los extremos del barrio antiguo de Vegueta, limitada por esas casas antiguas.
 

 
Entramos en el barrio por la Calle Obispo Codina, donde se encuentran los mayores iconos. Uno de ellos es el Palacio Episcopal, a la vista de todos.
 

 
Justo enfrente, pegada a la Catedral permanecen los restos (desde años inmemoriales que se trata de arreglar) del primitivo Hospital de San Martín, fundado en 1481.
 

 
Ya, por fin en la mítica Plaza de Santa Ana, nos colocamos en uno de sus extremos para apreciar la Catedral del mismo nombre (nombre relacionado con la anciana, supuesta Santa Ana, que indicó a los conquistadores el lugar más idóneo para instalar su campamento). Su construcción comenzó cerca del año 1500, aunque no se completó hasta cuatro siglos después. De ahí que este conjunto sea un batiburrillo de tres estilos arquitectónicos diferentes: gótico, renacentista y neoclásico. Tanto su interior como el Museo Diocesano de Arte Sacro en su ala sur reúnen piezas artísticas de gran valor, como las del polifacético artista Luján Pérez.
 

 
Cruzamos y nos colocamos en el extremo opuesto, desde donde delante se nos aparece el antiguo Ayuntamiento a Casas Consistoriales. En torno a esta plaza se organizó un trazado reticular por el que se levantaban manzanas rectangulares. Se trata de un planeamiento típico de ciudad castellana de la época (con la catedral o poder religioso y el ayuntamiento o poder político uno enfrente de otro). La Plaza de Santa Ana ha sido escenario de acontecimientos políticos importantes en Las Palmas de Gran Canaria, donde además se gestaron determinadas concepciones e ideologías.
 

 
No abandonamos este núcleo sin detenernos delante de los populares perros de la Plaza de Santa Ana, lugar donde no hay familia ni turista que se resista a hacerse una foto montado sobre uno de ellos. Cuenta la historia que tales perros estaban destinados a África, pero que finalmente fueron regalados a la ciudad por los comerciantes que recalaron durante el viaje por la buena acogida que les dispensaron.
 

 
Justo al lado del Ayuntamiento se encuentra la Casa Regental, nuestra pequeña “Moncloa” particular para aquellos años. Fijaos en la gran carga simbólica del arco, lleno de castillos y leones. ¿A qué pensáis que puede corresponder?
 

 
Subiendo por la otra calle llegamos a la Plaza del Espíritu Santo, modelo fiel de las diferentes remodelaciones urbanas en los siglos XVIII y XIX, especialmente las que tuvieron lugar a raíz de la llegada de los ideales ilustrados y clasicistas.
 

 
Conviviendo delante con esta maravillso conjunto de flores y fuente está la Ermita del Espíritu Santo. Lo cierto es que Vegueta, en tan poco espacio, está repleta de edificios religiosos. En aquella época llena de inseguridades debe resultar comprensible que se rodeasen de la (supuesta) protección católica.
 

 
Y bajo el mismo nombre del Espíritu Santo está esta calle donde no hace mucho se rodó un anuncio con el fin de emocionar a los aficionados a la U.D. Las Palmas para que, a través de la inocencia de los niños que jugaban a la pelota, paseasen su tarjeta de crédito por las oficinas de la entidad.
 

 
Calle paralela a ésta es la del Doctor Chil. El edificio de la derecha, hasta donde está esa maceta, es el Museo Canario. Fundado en 1879, el recinto contiene la mayor colección de arte pre-hispánico de las islas, contando con una colección muy diversificada de estatuas de dioses, joyas, cerámicas, herramientas, momias, esqueletos y otros objetos relacionados con la vida de los Guanches, los aborígenes de las islas, que van desde el año 500 a.C., hasta el siglo XV. También tiene una biblioteca y una hemeroteca en la que, por cierto, me pegué bastantes horas leyendo periódicos de inicios del siglo XX para un trabajo de Historia.
 

 
Bajando un poco más la calle llegamos a la altura de la Iglesia San Francisco de Borja. Siempre me ha impresionado esa construcción de piedra “pelada” y muy alta para lo estrecho de la vía. Más me llama la atención sus columnas salomónicas y el frontón partido (permitid que haga alarde de mis conocimientos de arte, que para eso lo estudié hasta la saciedad).
 

 
Cómo no, la Plaza de Santo Domingo es otro de los baluartes del casco antiguo de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria. Su iglesia es lo que quedó del convento, convertida en parroquia. Algunas de sus dependencias pasaron a tener una función civil muy distinta de la original: beneficencia, cuarteles militares, centros docentes…
 

 
La Calle Reyes Católicos es una de las más comerciales y urbanas. En ella se encuentran tiendas centenarias y “las de toda la vida”, así como los despachos de abogados y médicos con tal caché que en la sala de espera sólo sirven la revista Época para leer.
 

 
Bajando un poco más llegamos a la Iglesia de San Agustín, que tuvo que ser reconstruida tras la invasión holandesa de Van der Does en 1599, quien destruyó las mejores edificaciones del barrio. Actualmente, a su lado, se halla el Palacio de Justicia.
 

 
Regresando al núcleo de Vegueta, merodeamos por la trasera de la Catedral. En este punto se encuentran emblemas como la Calle de Los Balcones. Aquí está el CAAM (Centro Atlántico de Arte Moderno), que alberga en sus depósitos un importante fondo de pintura canaria contemporánea. Periódicamente organiza exposiciones que relacionan el arte contemporáneo europeo con el americano y africano.
 

 
Damos un giro de 90º y se nos presenta la Plaza del Pilar Nuevo. Os llamará la atención esa casa de portal de reconocible piedra verde de Arucas. Se trata de la Casa de Colón, donde se dice que el descubridor permaneció mientras una de sus carabelas era reparada. El edificio representa muchos de los aspectos de la arquitectura antigua de la isla. En verdad es la suma de varios edificios localizados en el núcleo de la ciudad. Hoy en día es un importante museo, biblioteca, sala de estudios y espacio reservado para actividades como conferencias, seminarios y exposiciones.
 

 
En el lado contrario de la casa está la Calle Colón, donde se ubicua la entrada al museo, la casa donde nació además Alfredo Kraus, la Escuela de Arte (el edificio ese verde tan horroroso de estilo vanguardista que no pinta nada en el conjunto), y al fondo la primera de las ermitas de la ciudad.
 

 
Finalizamos la visita saliendo por la Calle de la Pelota, que hace esquina con el Teatro Guiniguada (aún víctima de las sempiternas obras) y con la Plaza Mesa de León.
 

 
En fin, que espero que os haya gustado este recorrido por el que seguramente me habré saltado bastantes cosas y me haya dejado en el tintero otras tantas por comentar. Quizás también tenga algún error de datos. Sepan ustedes perdonarme.

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