Premios CADENA DIAL 2006: una noche como ésta

Aunque ya muy poco tenga de actualidad, más vale tarde que nunca dejar constancia aquí de la entrega de premios Cadena Dial 2006 en el Auditorio de Tenerife, al que yo mismo asistí. No es que la música hispana me apasione demasiado. Pero sabía que ver a tantos grandes artistas juntos no es una experiencia al alcance de todos.

Me propusieron recoger la entrada de los Premios Cadena Dial 2006 dos o tres días antes de que las repartiesen. Ello me llevó a sacrificar una mañana de sueño, porque me tuve que levantar a una hora con la que no tengo buenas relaciones. Sólo entregaban una entrada por persona, por lo que me imaginé que la cola en la emisora sería esperpéntica. Más esperpéntica fue la situación que se creó cuando una mandada (oh, la pobre) bajó a decirnos que no, que ahora se entregan por concurso. Imaginaos cómo se puso la gente presente, enardecida cual público de la Pantoja ante las cámaras de Aquí hay Tomate. Fue tanta la presión que al final nos dieron las entradas.

Llegado ya el día 28, comprobé que el espectáculo no se iba a quedar sólo reducido en la sala sinfónica del Auditorio (ya sabéis, ese ‘huevo con plumas’). La llegada de cada uno de los premiados al lugar fue todo un acontecimiento en sí. La calle se agolpaba cada vez más a las vallas según pasaba el tiempo. Al menos llegué a la hora justa para agenciarme un extremo de la barrera, desde la cual tenía una vista general.

Una de las presentadoras ‘valgo-para-todo’ de la Televisión Canaria estaba esperando en la alfombra verde de los Premios Cadena Dial 2006 a que llegasen las estrellas, pasando frío con aquel traje de Lutorio y Michino. Nauzet fue el primero en llegar en una pedazo carroza (me imagino que se lo puso la emisora, porque con lo que aún gana sólo debe darle para un Smart, y mucho es). Supongo que fue lógico poner al cantante tinerfeño como cabeza de lista porque él, entre Luis Fonsi y Alejandro Sanz, la bajada de aplausos y “queremos un hijo tuyo” sería abismal.

Poco a poco fueron llegando Manuel Carrasco, Carlos Baute, Malú, David Bisbal… del que dicen que su cabeza altiva por la alfombra verde es la confirmación de que se lo tiene creído. Pero no lo ví así. Vale que después de todo lo que le ha pasado a raíz de Operación Triunfo, olerse el culo sea inevitable. Pero aquella noche atendió a los fans, aunque de igual forma le gustó arrimarse a las cámaras de Caiga quien caiga y Aquí hay tomate.

Ninguna de las llegadas a los Premios Cadena Dial 2006 nos pilló de sorpresa. En el costado de la pluma de ese huevo, antes de aparecer la escolta, proyectaban la imagen del próximo en pisar la alfombra. Por allí también hicieron acto de presencia Laura Pausini (con esos horrendos tacones de lentejuelas brillantes, como huyendo de la Bruja del Este), Sergio Contreras, Chayanne (uno de los más aplaudidos de la noche… y qué viejo está), Yahir (que si me sale quién es como pregunta del Trivial, a día de hoy seguiría perdiendo) o Paulina Rubio. La ‘Chica Dorada’ me impresionó, porque no la imaginaba tan guapa. Pero también es verdad que el mini-modelito jugaba mucho a su favor. ¡Anda que no dio vueltas ni estiraba las patas por la alfombra para oír silbidos!

Otros artistas que disfrutaron del clamor en los Premios Cadena Dial 2006 fueron David de María, Miguel Bosé (quien hizo las delicias de las más maduritas), Luis Fonsi (aún recuerdo aquel grupo de friki-fans luciendo camisetas rosas, con menciones al puertorriqueño pegadas con algún Pegacamisanova de aquellos, y eso sólo cuando fueron el otro día a la emisora), Álex Ubago (marcando tendencia con sus informales zapatillas, igual que otros artistas impulsados por la última moda) y Antonio Carmona. Entre uno y otro, Adán Martín, que apareció propiciando el descanso de palmas batidas.

Y llegó el momento cumbre para much@s: la llegada de Alejandro Sanz. Tanta expectación causó que fue el único al que le suministraron una considerable legión de cuerpos policíacos a su entrada en la alfombra. De este momento he creado un video, grabado y montado por mí, para que comprobéis también la de gente amurallada que había allí. De fondo: versión acústica de Te lo agradezco pero no que cantó aquella noche.

Acto seguido, marché corriendo al interior del Auditorio (feo por fuera, bonito por dentro). Me desagradó que la entrega de premios estuviera co-presentada por Javier Cárdenas, que tan poco pinta en un evento de ese tipo (temía que Carmen de Mairena apareciese cantando La Tortura junto a Alejandro Sanz). Por lo demás, el espectáculo fue una pasada: a pesar de que la música sonaba en playback mientras que la orquesta hacía el paripé, los premiados, tras recibir el galardón, demostraron su valía. Al principio pensé que las voces también eran grabadas, ya que el ritmo tonal era similar a los temas de estudio. Pero hubo que esperar a la actuación de Manuel Carrasco (la que más me gustó), para demostrar la colección de grandes voces que estaba reunida esa noche.

El escenario de los Premios Cadena Dial 2006 también fue digno de apreciar. La parte central era móvil. Sin esperarlo, de pronto se daba a vuelta para descubrirnos a la banda que tocaría toda la noche. Chayanne presentó por primera vez públicamente su nuevo sencillo. Le siguió Sergio Contreras, la peor voz de la noche (según ecos resonantes). La presencia de David Bisbal no rindió lo esperado. Paulina sí que emocionó más. ¿Sería por el cambio de traje (igual de mini-malista)? ¿sería por el ventilador que le pusieron para airearla a lo bestia?, ¿sería por el palo del micro bordado de espumillón cual árbol de navidad? Lo cierto es que estuvo graciosa, a la par que pija.

La última actuación fue la de Alejandro Sanz, que se quedó sólo en el escenario junto a su guitarra y con un pianista. Mérito tiene el chico. Hubo quien se atrevía a ser la única en levantarse y gritarle guapooooo, mientras el resto de asistentes estaba sentado y en pleno silencio. Hay gente para todo.

El tributo de la noche fue para Miguel Bosé por sus 30 años de carrera. Paulina Rubio, Alejandro Sanz y Laura Pausini le entregaron el premio en un momento ciertamente emotivo. El cierre lo echó Antonio Carmona con un miniconcierto (de cinco temas) nada desmerecedor, pero que no tuvo la debida consideración porque había quienes ya se levantaban para irse. Mala educación, dicen que se llama.

Y nada. Repito: tanto a quien le guste este tipo de música como a quien no, hay que reconocer que es un verdadero placer haber pasado “una noche como esta” (aunque no estuviese Pepe Benavente para levantar al Auditorio a ritmo de pachanga, que ya podía suplir al tal Yahir que entonces sí que el público se hubiese venido arriba). Será muy difícil juntar a estrellas de esta talla una vez más.

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