El Niño Predicador. ‘No vengo del mono, pero soy igual de gracioso’

Estos días ha saltado a la popularidad mediática un pobre chiquillo de nueve años conocido como el ‘Niño Predicador’. Por este apelativo ya podemos intuir de qué va este rollo. Pero otra cosa es ver esas crudas imágenes en las que el peruanito larga un discurso excesivamente inadecuado a sus años.

Y no, no debemos considerar este caso como el de un niño superdotado. Entiendo que un niño superdotado se trata de aquél que llega a tener conocimientos superiores a la capacidad normal de su edad, y que tales conocimientos son relevantes para la vida. Evidentemente, si nos ponemos a hablar de yo no vengo del mono, a mí me creó Dios, pues va a ser que se queda en un comentario ingenioso de cafetería.

Pero bueno, que tampoco quiero ahora discutir el contenido del mensaje que va prodigando por ahí el peruanito, Nezharet del Castillo. Aunque ahora se está empezando a conocer más allá del Machu Pichu (que quizás para él sería un pueblo creado por un rayo milagroso que cayó del cielo), ya desde los 3 años comenzó su interés por narrar cuentos cara al público.

Me imagino que, con el tiempo, este fiel admirador del programa de Laura Bozo fue captando ideas para montarse su propio espectáculo. La coreografía de ‘Power Ranger’ será de autoría propia cuando sale a interpretar a esos teatrillos, pero he de suponer que el argumento corre a cuenta de un equipo de expertos guionistas. Los ensayos deben ser costosos para lograr una puesta en escena al nivel del Caesar Palace o del Stardust de Las Vegas. El canal evangelista Buenas Nuevas ya puede ir emitiendo programas maratonianos cuatro días seguidos para pagar el caché de Castillo.

Vale. En realidad, lo que necesita Nezharet es que dejen de explotarlo, de vestirlo como un adulto y ponerle en la boca palabras que no ha aprendido de los cuentos, y soltarlo por el parque, como a cualquier niño de su edad. Que se divierta como tal, que la época feliz (apartada del duro realismo de la vida) solo dura hasta la adolescencia y poco más.

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