(Mis) 5 divas de la España más cutre

La sociedad tiende a tener modelos, ejemplos a los que seguir. Ya no hablo de personas rectas, educadas, letradas, que ambicionan con un futuro mejor y la paz en el mundo. La gente quiere ser como Belén Esteban o Cristiano Ronaldo, quienes dan patadas (al diccionario o al balón, da igual) y cobrar una millonada por eso. Lo peor es que el enjambre de Mujeres, Hombres y Viceversa (Telecinco, 2008 – ) está sirviendo como escaparate paradigmático a la Generación X: postureo, redes sociales, ‘guapismo’, el Bershka y cuatro superficialidades más. Quizás estoy chapado a la antigua, porque mis divas de la España más cutre se cuentan entre señoronas del siglo XX. Sin embargo todas ellas dieron sentido al comienzo de siglo: de cómo estar en lo más bajo y no destacar intelectualmente, y alcanzar la fama por su verbigracia y carisma, sin más artificios. Un hurra por todas ellas, y este ranking en homenaje.

05. Aramís Fuster. Una catalana que reniega de serlo, una sesentona que presume de tener 600 años más, una personalidad flexible que pasa del quebranto al odio en un suspiro. Cómo no iba a ser una de las divas de la España más cutre, si irrumpió en el panorama televisivo como futuróloga y ahora nos ha eclipsado con sus apariciones tan ‘Jekill y Hyde’ en los programas más chabacanos de Mediaset. Igual la vemos desvanecerse por el suelo porque se le ha volado una costilla como al minuto siguiente gritarle al machirulo de enfrente, amenazando con raparse el pelo como la luz roja de su cámara se apague. Sin embargo ocupa la última posición de este ranking de divas españolas por eso mismo, porque hacen falta dos o tres más como ella para saber llevar tanto torrente de divismo en una sóla persona.


04. Aída Nízar. Probablemente sea la benjamina de este selecto grupo de divas de la España más cutre. Y no es menos probable que ella se crea la mejor de todas, porque Dios así lo ha querido. La descubrimos (o más bien, se descubrió a sí misma) en Gran Hermano 5, cuando hablaba con las nubes sobre cuánto se quiere. Sin duda es un modelo a seguir sobre amarse a uno mismo. No hay que olvidar que para querer a alguien primero hay que quererse a uno mismo, luego a Aída Nízar, y luego a quién tú quieras. Muchos la odian porque no da a lugar a la réplica de su adversario, razón por la cual es protagonista de todos los saraos que tanto nos encantan.


03. Estela Reynolds. No he podido evitar colar en esta lista de divas de Moët et Chandon del Mercadona a un personaje ficticio. Ojalá existiese de verdad, porque todas sus escenas en La que se avecina son canelita en rama. Antonia San Juan interpreta a una fallida actriz del despelote que se cree tirarse el peo más alto. Sí, es una copia reformulada de Eugenia, la vedette fracasada de Aída (Telecinco, 2005 – 2014). Pero su nivel de dramatismo es el único a la altura de Soraya Montenegro y su maldita lisiada, papel que Estela repite cada día en su rutina diaria. Ella sólo quiere ser amada e idolatrada, sin importar si es por una legión de fans o por un espetero de playa.


02. Carmen de Mairena. El circo mediático le abrió sus puertas cuando Javier Cárdenas era domador de fieras en Crónicas Marcianas (Telecinco, 1997 – 2005). De entre todos esos frikis, ella fue una de las que más calaron en el público ya no sólo por sus maneras picantonas. Carmen demostró ser una de esas divas de la España baja pero que tanto amamos por su enorme corazón. Vive con humildad y energías envidiables, a pesar de las penurias que ha pasado durante su vida. Es todo un ejemplo de superación, de no lamentarse por la persecución homófoba y seguir adelante tanto como actriz porno como madame de alterne. Todo un currículum versátil para una figura de caché.


01. La Veneno. Está claro que las grandes divas de la España más cutre acaban sus días ultrajadas por las circunstancias. Cristina Ortíz, más conocida como nuestra ‘Venom’ más cañí, fue una heroína que luchó contra las pedradas de su pueblo natal y alzar el vuelo para salvarnos del aburrimiento. Cada aparición de La Veneno era un espectáculo aunque no abriera el pico (cosa imposible). Tuvo un talante arrollador, no se mordía la lengua y siempre tenía anécdotas que contar. Darían para una película de Bigas Luna, con guión de Almodóvar y banda sonora de Los Chunguitos, con un final más lamentable que el de Titanic. Dejó una herencia indescriptible de frases y vídeos, que se perpetúan en las nuevas generaciones de amigas… “¿C’AMIGAAAA?”

 

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