MEMORABILIOSO. Súper Humor (II)

De entre los libros de nuestra vida tendría que estar al menos un volumen de Súper Humor, un formato de coleccionista (aunque en realidad se extendieron y se reinventaron hasta perder la cuenta) donde se concentraba lo mejor de la viñeta cañí. Cada tomo podía ofrecernos historias largas (cerca de 50 páginas), que aparecían entre historietas cortas de entre una y ocho páginas.

En ellas se dibujaban unos argumentos dados al disparate. Probablemente la generación de hoy no aprecie el ingenio chistoso que movía a sus personajes (Shin Chan y los Pokémon me los han malacostumbrado). Pero también es cierto hay que entenderlos en su contexto político y social y eso, en la España en la que fueron creados, era bastante sensible.

De sobra es conocido Francisco Ibáñez, cuyos personajes ya hemos visto (y pinchen si no), y que eran imprescindibles en cada volumen de Súper Humor. Más desconocido es el creador de otros tan populares como Carpanta o Zipi y Zape. Pero ahí esta, José Escobar, que hasta su muerte en 1994 llevó toda la vida dibujando. Sus creaciones son el claro ejemplo de la España de posguerra, pues reflejaba la educación, la migración rural, o la sociedad de entonces. La personificación de esta premisa son algunas de sus obras:

Zipi y Zape: Quizás no haya en el país dos hermanos gemelos más famosos que éstos, y no digamos ya de los tebeos Súper Humor. Su vida estaba rodeada de tópicos. Ambos soñaban con que les regalasen una bicicleta (que quién las quiere ahora habiendo PSP). Pero en verdad hacían muy pocos méritos, ya que eran pésimos estudiantes y bastante gamberros (sus profesores y vecinos eran víctimas habituales). Cada historieta acababan perseguidos por sus padres para imponerles un severo castigo. Esto sí que lo consideraba bastante anticuado, porque si no les mandaban al cuarto de los ratones, les pegaban con un zurzidor de alfombras. Y eso sí que no…

Su primera gran aventura fue La vuelta al mundo, una de mis preferidas, junto a El túnel del tiempo (¿con la que aprendí cómo se inventó la tortilla francesa?). Cuando falleció su autor, se intentó mantener las historietas a manos de otros artistas, pero a costa de reducir la calidad. Además, en 1981 dio lugar a una película, y ya en este siglo protagonizaron una serie de dibujos animados.


Carpanta: Junto con los gemelos, este personaje fue uno de los primeros de Escobar, creado a mediados del siglo XX para la revista Tío Vivo. Se trata de un mendigo, residente bajo un puente, que se caracteriza por su hambre insaciable. Y no lo sacia porque sus historietas suelen acabar como empiezan. La gracia residía en sus intentos en vano de llenarse el estómago. Su antítesis era Protasio, un orondo personaje que le servía de consejero. Pero luego bien que mamaba, dejando a Carpanta con el jilorio hasta la próxima situación cómica.


Petra: No la veíamos mucho por los cómics de Súper Humor, pero la amamos. Este personaje representa a la típica pueblerina de los años cincuenta y sesenta que trabaja de chacha para la burguesía urbana. Así Petra se veía vulgar, anhelada de aquella vida sana de campo, y servía de criada para Doña Patro, solterona que iba de ’señora’ por la vida, y que mantenía una actitud irascible y altanera con ésta.


Toby: El perro que es más protagonista que su amo. Hablamos de un dálmata algo travieso que hacía de las suyas, para colmo de don Anito, su remilgado dueño. Su máxima codicia, una pila de huesos.

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