MEMORABILIOSO: Mortadelo y Filemón

En uno de esos habituales ataques de revival que suelo padecer, se me aparecieron por la mente imágenes de Mortadelo y Filemón. Estos dos personajes del cómic marcaron mi infancia y adolescencia. Tenía mi ropero lleno de tomos y tomos de Súper Humor (en próximas estaciones le dedicaré un artículo propio), y me tragaba los dibujos animados. Precisamente es en este aspecto en el que me quiero centrar para la ocasión.

Las generaciones más cercanas conocerán a aquellos personajes patrios y chabacanes que asomaron por el Club Megatrix del momento, en Antena 3. Cuando anunciaron su estreno no podía estar más emocionado. Aquella mañana de enero de 1995 estaba pegado al televisor, con el vídeo en REC y PAUSE esperando a que Ingrid Asensio terminara de poner cachondos a los niños televidentes. Cuando terminaron los veinte minutos del primer episodio, no podía dar crédito: qué manera tan tremenda de cargarse a dos personajes míticos de la cultura popular española.

Fue una productora alemana la encargada de dar vida a Mortadelo y Filemón en los años 90 (no olvidemos que por allá arriba también son muy conocidos, aunque bajo el nombre de «Clever & Smart»), y contaba con la coproducción de Antena 3. Las veintitantas entregas de las que constaba la serie reproducía historietas míticas que su creador, Paco Ibáñez, se encargó de dar vida en los tebeos: El sulfato atómicoMagín el MagoLa venganza de Ten-Go-Pis

Uno de los principales defectos de esta versión televisiva es que reproducía los mismos chistes de los correspondientes cómics. ¡Vamos, que no aportaban nada nuevo! Porque para verlos moverse por una calle, me leo un tomo y me los imagino por mi propia cuenta. Al menos yo sería capaz de darles unos doblajes con más gracia. Ese es otra de las razones por las que a muchos nos decepcionó el regreso de Mortadelo y Filemón a la pantalla.

Y digo ‘regreso’ porque no era la primera vez que los chicos de Ibáñez paseaban a sus anchas por la televisión. En 1966, los estudios de Rafael Vara obtuvieron el permiso para utilizar los personajes de la editorial Bruguera y convertirlos en dibujos animados. Escogieron a Mortadelo y Filemón porque, al ser detectives, da lugar a una sucesión de gags y de cambios frecuentes de escenario.

El primer cortometraje fue Agencia de Información que, como los primeros cómics, recogía las andanzas de cuando ambos aún no se habían incorporado a la T.I.A («Técnicos de Investigación Aeroterráquea», parodia de la C.I.A ). A éste le siguieron otros cortos que fueron agrupados en dos «festivales». Con el tercero, estrenado en 1971, las pequeñas historietas fueron unidas bajo un mismo lazo argumental: El armario del tiempo.

En realidad, estos anticuados dibujos como eso, dibujos, eran malísimos. Tal es así que a veces se notaba los borrones de pintura. También es verdad que la producción contaba con un bajo presupuesto. Además, hay que entenderlos en su contexto, que hoy en día estamos acostumbrados al flipeo en colores con tantos efectos especiales. Sin embargo, el ingenio lo compensaba con creces, mientras que el doblaje y la música era sensacional (la cabecera merece un Grammy, o un patético Premio de la Música español cuanto menos).

Doy cuenta aquí de uno de esos fabulosos cortos, El jarrón de Hong-Kong, en donde además hace apariencia estelar doña Urraca, otro de los personajes (aunque con menos solera) de Ibáñez. ¡A disfrutar toca!

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