MEMORABILIOSO: La Pandilla Basura

A esos que mandan correos electrónicos sobre la generación de los años 80 se les ha olvidado incluir a La Pandilla Basura. ¿Quién no recuerda aquellos muñecos tan horripilantes? Lo cierto es que marcaron una época en la que aún valía (casi) todo. Si tuvimos que aguantar a Alaska pintada como un cuadro de Óscar Domínguez, por qué no a los personajes que tanta polémica provocaron, si no por aparecer uno tirándose un peo, era por comerse los mocos. Bueno, en realidad había mucho más y peor.

     

La Pandilla Basura surge a raíz de las graciosas, a la par que horteras, ‘muñecas repollo’ o Cabbage Patch Kids / Niños de Pedazo de Col (como se llaman originalmente). Por entonces, estas figuras de mofletes considerables estaban de moda. Esto fue tal que una empresa de cromos (Topps, con los dibujos de Art Spiegelman) quiso hacer la gracia y comercializar una versión muy peculiar: muñecos tragados por un wáter, comidos por arañas… una muñeca bicéfala pegándose entre sí, otro revolcándose en el fango, vomitando cabezas, lanzándose medio cuerpo por un tobogán… Su nombre no podía ser más “original”: Garbage Pail Kids / Niños de Cubo de Basura.

    

Pues nada. Llega a España en la década de los 80 la colección de cromos de La Pandilla Basura, cristianizados con nombres más de la tierra, pero de construcción muy simplista: Michelines Angelines, la fina Sabrina, Brutito Agapito, Banana Ana, Guarrete Luisete… Ello añadían un plus de gracia (toda la colección escaneada en este ‘pinchito‘). Sin embargo, los padres de la época (y especifico ‘de la época’, porque los de hoy les dejan ver pornadas como la de La casa de los dibujos y cerdadas como las de Ren y Stimpy, suerte que no tuve yo) no toleraron semejante ‘desfachatez’. Así, nos decían que no cogiésemos los álbumes y cromos que repartían a la entrada del colegio porque los mismos vendían droga.

    

Al final, todo lo que toca techo ha de bajar al fondo. La censura también contribuyó, porque una de las últimas ediciones se vendía indirectamente (a través de cupones de la Super Pop, revista que también merece un Memorabilioso o un Frikería nacional, lo mismo da). No obstante, en EE.UU. La Pandilla Basura persistió su éxito durante los años 80, de forma que incluso hicieron una película de los mismos. Daba igual la trama, la creatividad, la convergencia de planos fílmicos… Lo importante entonces era aprovechar el tirón.

Aparte de eso, Artworks, entidad propietaria de los muñecos en los que se basaron, demandó a Topps por infringir el copyright. A pesar de todo, el fenómeno aún no ha parado motores. La Pandilla Basura tiene hasta su propia página oficial (www.garbagepailkidsworld.com), donde además te permiten el lujo de personalizar tu miembro de la pandilla. ¡A ver si hago mi propia película con mi muñeco, un ‘introducing’ de Carmen de Mairena, y banda sonora de María Isabel!

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