MEMORABILIOSO. Locos por la tele

¿Creíais que Soy el que más sabe de televisión del mundo era un concurso original como ningún otro? Pues no. Simplemente es una mera copia de otro programa que se remonta a más de una década atrás. Aunque, eso sí, el retorcido programa de Cuatro duró más que los cinco programas de Locos por la tele.

Se podría decir que la peculiar fascinación de los frikis de a pie por el mundo de la televisión (reconocer la sintonía de La abeja Maya, saber en qué serie patria actuó Isabel Pantoja, y otras tantas chiflerías) comenzó con Locos por la Tele, programa de TVE que se emitió entre 1990 y 1991. El juego consistía en que dos parejas de concursantes debían responder a diversas preguntas sobre distintos programas emitidos por RTVE.

Locos por la tele se diferencia también de aquel concurso de Nico Abad en que su presentador subía entre el público, no para someterlos al ridículo (hacerles bailar al son de Cacao Maravillao, ni tararear Verano Azul). Más bien les hacía partícipes del juego y, si acertaban las preguntas, se llevaban por la cara un televisor de bolsillo, uno de esos con el que todos hemos soñado alguna vez, aún bajo el riesgo de aumentarnos la miopía.

El formato de este concurso ya era revolucionador para la época. Encima, no se trataba sólo de un concurso de esas características. Locos por la Tele combinaba además ficción, utilizando un argumento al tipo de las series televisivas. Así, antes de comenzar el juego, veíamos la dramatización de Zeppelin TV, una cadena privada en el que trabaja Alfredo Llepes (Ferrán Rañé), presentador de un informativo de madrugada de poca audiencia, al que acaban poniendo al frente de este espacio. Participaba además el actor Enric Arredondo, que precisamente años después dirigiría el diario Crónica Universal en Periodistas, y además en alguna edición participó Santiago Segura.

Llepes estaría acompañado en el plató de Locos por la Tele por dos azafatas que jugaban dos roles en un claro contraste: una vieja y fea como el demonio, y otra joven y exuberante… Ésta última era Bianca ‘Wonderful’, que con su desparpajo se había convertido en un personaje mítico y volátil. Luego estaban las azafatas, como sacadas del programa de Eva Nasarre que, sin quitarse los pantys, cumplían su misión.

En este tiempo en el que hay concursos que se recuperan del fondo del baúl y se crean series a troche y moche, Locos por la tele debería tener ganada su segunda oportunidad. Además, la nostalgia no había llegado como hasta ahora a su punto más álgido.

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