Las mejores series españolas de la historia

El pulso entre la ficción nacional y la ficción extranjera siempre ha estado ahí. Ha tenido sus épocas, en la que una u otra copaba el interés del público. La ficción española empezó su revulsivo a partir de Farmacia de Guardia, en 1991. A partir de entonces, el público comenzaba a volver a ilusionarse con las series españolas. Pero fue con la mítica serie Médico de familia cuando la producción nacional alcanzó el suficiente nivel como para medirse a series del tamaño de Expediente X en los años 90.

Parece ser que Telecinco ha sido la cadena que se ha llevado la palma en cuanto a la producción de series. Y ahí sigue, imbatible ante las pobres ideas de la competencia… Por no hablar de Cuatro (o más bien “American Series TV”, que lo mismo da).

Siento venir ahora con estas historias. Pero es que quedaba feo no hacer una amalgama introductoria antes de comenzar con mi lista de las cinco mejores series españolas. Me dejado llevar por mi sospechoso juicio. Pero es tarde para valorar otras series como Ellas y el sexo débil o Raquel busca su sitio, porque el ranking arranca ya:

06. Compañeros (Antena 3, 1998 – 2002).

Formé parte de la audiencia modesta que tuvo la serie en su primera temporada, allá por 1998. Quizás pocos recuerden a una Concha Velasco como directora del colegio Azcona. Luego la gente se subió al carro y tuvo una impactante acogida. Tampoco es que la serie aportase algo nuevo al espectador: un grupo de chiquillos rebeldes, que le gustaba meterse en todo tipo de follones (sexo, drogas, exámenes, desengaños…), bajo el ocultamiento a los padres y profesores, revestidos con la tradicional imagen de ‘carrozas’. Cuando nadie se creía que aquellos personajes seguirían estudiando 4º de E.S.O., renovaron el reparto con una nueva generación pero con los mismos arquetipos. La serie no podía estar más desgastada. Nada que la muerte de la directora del colegio para solucionar un colofón por todo lo alto.

05. Periodistas (Telecinco, 1998 – 2002).

Médicos, policías, genios de la lámpara… ¿Qué faltaba para cubrir por completo las series españolas dedicadas a los oficios, al menos los más peligrosos? Pues periodistas. Éste programa de Telecinco aprovechó la ventaja que tiene de por sí la profesión, que juega con una infinidad de temas. Otra cosa era llevarlos hasta el extremo. No había ni un sólo día que no fuesen a la redacción sin que se metiesen en líos de mafias, secuestros, asesinatos… La serie nació en 1998 como un spin-off de Médico de familia (una de sus protagonistas, Clara Nadal, se apareció en un episodio como amiga del doctor Nacho).

04. Médico de familia (Telecinco, 1995 – 1999).

Parecía que con Vip Noche Emilio Aragón había tocado techo, pero no. Se sacó de la manga una serie cuya trama giraba entorno a una familia desestructurada, pero bien avenida. Entraba en el lote un rico surtido de prototipos: el viudo preocupado por encauzar a la familia, el niño que pregunta por todo, el abuelo que lo soportaba, la adolescente que hacía ‘pellas’ vara ir a ver a las Spice Girls al hotel, el joven que coqueteaba con las drogas, la chacha por supuesto andaluza (¡anda que no causó furor el ordinario coletero de la Juani!)… Cuando la boda entre Nacho y su cuñada podía haber sido la mejor guinda de la saga, Aragón quiso prolongar el tirón. En la última etapa, el mítico centro de salud Ballesol devino en un garage de ambulancias y la cosa fue perdiendo fuelle.

03. Los Serrano (Telecinco, 2003 – 2008).

La que dicen que también parece perder fuelle es una de las  mejores series españolas y más patrias de la televisión. Vale que haya degenerado hacia argumentos truculentos. El romance resuelto entre Marcos y Eva, así como la salida de algunos de los personajes más queridos, han ido en contra de la sustancia. Pero aún se mantienen otros pesos pesados como Santiago, que representa el último eslabón del español primitivo; Fiti, cuyos consejos a los demás son siempre los peores; Diego, que se deja llevar por lo que cree equivocadamente que es correcto. Y mejor dejar aparte de todo lo bueno a la sección adolescente, cada temporada más inverosímil, que aún se rige por los cánones de los ‘Zipi y Zape’, ya desfasados.

02. Siete vidas (Telecinco, 1999 – 2006).

He aquí otra de las leyendas de la ficción española. Pasó a convertirse en la más longeva de las series españolas, con siete años en activo, 13 temporadas y 204 episodios. Poco tiene que ver el primer episodio con el último (el decorado y el personaje de Sole fue lo único que se mantuvo). Todo comenzó porque un chico despertó del coma tras tantos años y se encuentra con un panorama actual distinto al que él dejó atrás en su consciencia. Pero el personaje de Toni Cantó llegó a ser de lo menos recordado. Javier Cámara fue quizás lo que más brilló en la serie. Una vez que se fue, quisieron reemplazarlo por Florentino Fernández. Pero ya nada era igual. Menos mal que teníamos a Aída, a Diana o al Frutero. Aparte de los actores y personajes, el encanto de la serie también eran sus ocurrentes guiones, con los que supieron pulir una elegante ordinariez en los comentarios y dar caña a la actualidad, sea desde el ámbito político como a los personajes más roñosos de la telebasura. Cuando el éxito empezó a desinflarse, mejor fue dar por cerrado el bar de Casi Ke No para mantener su recuerdo alto.

01. Motivos personales (Telecinco, 2005).

Y llegamos a la única de las mejores series españolas que ha merecido que me gaste los cuartos en comprarme el pack de DVD’s. Muchos la han criticado, pero es precisamente todo aquello que han menospreciado lo que hacía que me enganchase. La sobreactuación de Lydia Bosch tenía su toque, supieron tratar con encanto las escenas plagiadas de las películas de Saw, y lograron la cercanía a la realidad fundamentalmente con las lámparas de Ikea llenando la redacción de DTV. El final tuvo un revés sorprendente, que aún hoy no me canso de ver. Frase legendaria: “no seré yo quien te mate, sino Victoria Castellanos…“.

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