La Tigresa del Oriente viene… grrr, arrasando

Los amantes del frikismo más genuino estamos de enhorabuena. Y es que cuando creíamos haberlo visto todo con las Baby Models (especialmente con la “Rebelde”) y con el tributo a las pinturas de Óscar Domínguez sobre las tetas de las K-Narias, nos llega una nueva estrella. La voz de La Tigresa del Oriente es chirriosa y sus composiciones cogidas al vuelo hacen levantar hasta a las piedras (para salir por patas, claro).

Por desgracia, no me refiero a nadie oriundo del barrio de Las Coloradas o del municipio de Tazacorte. Perú, patria de las familias incestuosas y parejas malavenidas (como bien nos viene ejemplificando el programa de Laura) ha alzado sus manos hacia el firmamento y le ha arrebatado a Judith Bustos, más conocida como “La Tigresa del Oriente”, diva igualmente del Photoshop como del Paint.

Esta mujer de edad machupiana es conocida en su casa como colaboradora de televisión y ejerce como caracterizadora y maquilladora. Como Crónicas Marcianas cerró, y en vista de que Dreamworks no la llamó para el rodaje de Dreamgirls, La Tigresa del Oriente ha tomado su propia iniciativa y pretende deslumbrar también al público fuera de sus fronteras. Nada mejor que interferir en la vida normal del ser humano (por ende, aburrida y soez) con el lanzamiento de un CD cargado, como argumenta una web a modo de chiste (hela aquí) de «13 súper canciones para todos los gustos, entre ellas cumbias selváticas, cumbias colombianas y hasta hermosas melodías del Ande. Es decir, hay una mixtura de ritmos para llenar de alegría a todos sus fans que estaban esperando este material discográfico».

El single promocional es Un Nuevo Amanecer, que ha irrumpido en YouTube (cómo no) de tal manera que es uno de los videos más vistos. No es de extrañar. Os sugiero y obligo a que veáis esta creación sin parangón en el mundo real, al que luego analizaremos en profundidad:

En primer lugar llama la atención esa pose plagiada a los acróbatas del Cardinal Circus. Los protagonistas del clip dan paso al “éxito del mundo”, ambientado en exóticos parajes peruanos, con su epicentro en el jardín etnobotánico Chullachaqui, allá donde Michael Jackson siempre quiso rodar Thriller. Daba la casualidad de que el día de la grabación coincidió con la visita de una guagua cargada de turistas, que servirían de extras para el vídeo: el joven que aparece de refilón mientras baila la Mama Chicho peruana, los niños que al final preferían moverse al son del Baile del Pañuelo, o toda la familia ‘arrejuntada’ como quien se saca una foto para la Mamasita, que ese día no pudo ir de merienda.

La Tigresa del Oriente luce diversas caracterizaciones a lo largo del film. Unas veces la podemos ver sobre la canoa, ataviada como una Spice Girl, pero con una peluca cedida por la colección privada de Carmen de Mairena. Otras veces la podemos confundir con Tina Turner. Quizás incluya una versión de Private Dancer como b-side para un próximo single de otros temas del álbum, como Tránsfuga de amor u Homenaje al Papa.

No digamos ya del cuerpo de baile, copado por lindas señoritas que no pasaron el casting de Rafael Amargo para la gala del carnaval chicharrero. Éstas se ven escoltadas por un boy, probablemente el jardinero de alguna Eva Longoria peruana, que más que bailar parece suplicar al director de la cinta que le deje marchar, que el servicio todavía le queda lejos y no puede aguantar la ventolera.

La letra también es otro de los ingredientes primordiales de esta producción. Quizás la composición pega igual de mal que un pegamento del 150. Pero no se puede negar su mensaje reconciliador. Aunque le rogaría a la Iglesia, antes de incorporarla a la misa tras Tus manos son palomas de la paz, que revise bien el contenido. La imagen de la Mama Chicho más agraciada provocando al caballo con sus protuberancias no es muy católica.

En definitiva, que animo desde aquí a todos los chiringuitos de cualquier carnaval del mundo a que pinchen este hit, a ver si conmueve al personal y se deja de jugar al “tiro de la naranja a ver a quién pataleamos hoy”, entre otras burradas.

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