‘La más grande’ tropelía televisiva

Esto no es una necrológica ni unas palabras en recuerdo a Rocío Jurado (a la que guardo mucho respeto y admiración). Si fuera así, se alejaría del tono irónico y bravucón de este blog. Lo que trato en este artículo es del papel que jugó la televisión en el día en que dejó de respirar “la más Grande”.
El monográfico que invadió la parrilla es digna de estudio.

Creo que todos estamos de acuerdo en que Rocío Jurado es una gran artista y un importante personaje en el mundo del colorín. Estaba claro que algún programa especial le dedicarían ante su fin tan fatídico, y un seguimiento de su velatorio y funerales. Pero el mercadillo que ha montado el medio televisivo ha vendido hasta el telón del espectáculo.

Me enteré de la noticia en internet, el medio del que más me empapo diariamente. Pongo la televisión esperando encontrar interrumpida la programación habitual. Ahí estaban los programas matinales dedicándose por completo al suceso, con sus presentadoras rodeadas de tertulianos, amigos de la protagonista y demás afectados. Las conexiones con el velatorio pasaban como el aire. Las llamadas telefónicas de gente cercana llenaron un considerable minutaje.
Hasta ahí, todo normal.

Empiezo a darme cuenta del percal cuando pasa el tiempo y no se habla lo más mínimo de si Rajoy escupió a Zapatero en el Debate de la Nación, o de si el último reconocimiento de Bush es de su imbecilidad.
Conecto un canal y hablan de cuántos famosos han ido a llorarla sobre Ortega Cano; conecto otro canal y hablan de quién le diseñó su traje de boda; conecto otro canal y hablan de cuántas galas ha firmado su sobrina para este verano; conecto otro canal y aparece José Manuel Parada diciendo que seguirá desayunando con Rocío Jurado gracias el botijo de aceite que una vez le regaló, y que se trajo al plató para fardar de él.

TVE y Telecinco se han convertido desde entonces en canales monotemáticos. No sólo dan informaciones de última hora, sino que además hacen repaso de la vida de la cantante. Y si no hay más documentación de donde sacar, vuelven a repetir los datos. Ya me siento como si hubiese sido invitado a su boda en esa finca de Yerbabuena el 17 de febrero de 1995. Ojalá los apuntes de Periodismo Científico los retransmitiesen también para retenerlos a la hora del examen.

Ambas cadenas pararon su programación nocturna para conectar con Chipiona al llegar el cuerpo fallecido.
Cristina García Ramos hace alardes de su capacidad para callar a los tertulianos y dar paso a los videos biográficos. Mientras, Ana Rosa Quintana dice en aquel plató de Salsa Rosa camuflado que se trata de una apuesta más de la cadena, la cual también piensa en los sentimientos. ¡Ja! Antena 3 también fue lista porque sabe que, tal noche como esa, competir con un programa especial no le garantiza la audiencia que sí le asegura Aquí no hay quien viva (de ahí que no levantase la serie de la parrilla). Mientras, para Cuatro y La Sexta, siguiendo con esa inquietud por ser originales, Rocío Jurado no ha muerto porque Maradona tiene cosas más importantes que decir en La Noche del Diez.

La noticia de la muerte de Rocío Jurado es un ejemplo cualquiera de otros casos similares que han ocurrido.
Programas o cadenas enteras se amparan en la información de interés general como excusa para vender el pescado a base de exprimir la lágrima sin verdadera necesidad.
Ella será por siempre “la más Grande”. Pero más grande es la tropelía televisiva.

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