La final de Eurovisión 2022, el Festival de la Pena europea

Así mismito como lo digo en el título: Eurovisión ha pasado de ser el Festival de la Canción europea a ser un concurso tremendamente politizado. En realidad siempre lo ha sido, pero en su 66º edición podemos tener una confirmación oficial y casi que jurada por escrito. Los eurofans veíamos venir que Ucrania ganaría Eurovisión 2022 pese a participar con un tema que, meh.  Sin embargo endulzamos la cara en jugo de mango a la Virgen de la Misericordia para que esto fuera puro espejismo. Nada que hacer…

Este año era perfecto para el relanzamiento de los países que estábamos gafados por la cola desde hace cientos de años (mentira, pero parece haber pasado más de un siglo desde el último puesto decente). El mismo que nos hizo ese amarre habría conjurado una tormenta bélica para que en Eurovisión también se pasara factura. Stefania, el tema representado por Kalush Orchestra, es buen tema: una excelente interpretación rapera, la parte pegadiza de la flauta y una coreografía bien diseñada (aunque sus integrantes parecieran los teleñecos). Pero buenos detalles tienen casi todas las candidaturas y no merecen ni el TOP 5 de Eurovisión 2022.

Continuamente siempre hemos tildado al certamen de la canción europea como un espacio con resultados influenciados por la política. “La culpa es de los jurados profesionales”. Bien, nos pusieron el televoto popular. Entonces fue el “todos los países del Este se votan entre ellos, que son muchos”. Pues integraron un sistema mixto de puntuación. Este año vemos que la gran mayoría de países concedieron sus douze points a Ucrania. Y qué queremos ahora, ¿pan, plátano y perras pa’l cine? No existen votaciones mínimamente imparciales si no es para sacarte una plaza de funcionario. Y es que el humano en sí es imperfecto y las emociones golpeadas por la guerra iniciada por Rusia han sido puestas por delante de trabajos que fueron más perfectos.

Es el caso, en efecto, de España. La revolución del Benidorm Fest ha sido un auténtico revulsivo en todos los aspectos y hemos visto a Chanel dando vueltas por media Europa. Algo nuevo tenía que presentar sobre Turín que nos pillase con las bragas bajadas. Apareció como un toro con sus banderilleros y se movió ligera como una pluma, sin cansar la voz, todo un “chanelazo” que la llevó a un tercer puesto histórico (algo que la última generación no ha visto en su vida). Reino Unido también hizo lo suyo, seis puntos por encima de España y ganador lícito de Eurovisión 2022 por su profundidad vocal y carisma aunque se pusiera un mono de brillantitos para anotarse otro “chanelazo”.

Que Ucrania fuera ganadora de Eurovisión 2022 no fue tanta sorpresa como el “descalabro” de Italia, favorita desde el minuto uno y ahogada en la final hasta el 6º puesto como los propios cantantes. Por arriba, Serbia, que por muy bizarra que fuera su actuación hipnotizó con sus ojos saltones y su palangana de agua. ¡Moldavia fue la segunda opción del televoto!, el gran ascenso de la final de Eurovisión 2022 por traer un muy buen rollo aunque nadie supiera de qué hablaba la letra. Cerrando el TOP 10 se encuentra Portugal, su mejor marca después de Salvador Sobral y usando lo que podríamos llamar ya la “fórmula lusa”: una puesta intimista sin artificios.

Entre los últimos de 2022 también encontramos resultados imprevistos, como el de Francia (y luego queríamos llevar a las Tanxugueiras) o Finlandia. The Ramus participó con una buena canción pero a la hora de la verdad el cambio de escena no les favoreció y la voz de Lauri se perdió entre tantos globitos que fueron lo único que llegaron alto. Las islandesas Systur, que se colaron desde semifinales contra todo pronóstico, tenían tan asumido su derrota que colaboraron con la desviación de puntos hacia Ucrania y ondearon su bandera durante la actuación. Mismo gesto tuvo Estonia, cuya planta de cowboy conquistador le llevó al puesto 14º, y Lituania, que clavó una performance maravillosa y calló a las casas de apuestas que la hundían y logró situarse tras él.

Uno de los aspectos más criticados de Eurovisión 2022 fue la organización de Italia. Los diseñadores del escenario soñaron con un sol cinético que se moviera al compás de cada canción, pero los únicos rayos que giraron fueron los de sus focos de luces. Eso mandó al garete las puestas previstas por algunos países antes de llegar al Pala Alpitour, que vieron cómo esa mole tapaba la gran pantalla trasera y sólo dejaba ver las proyecciones a cachos. Las actuaciones en los intervalos tampoco es que fueran muy memorables, más bien para el ego italiano en un exceso de tributos propios entre viejas glorias y artistas ‘random’. Lo que sí brindo es por la espontaneidad de sus presentadores (Laura Pausini, ti amo), que se saltaron la sobriedad de un Eurovisión habitualmente encorsetado.

El camino a Eurovisión 2023 está tan lleno de incertidumbres como la propia guerra en Ucrania. Obviamente a día de hoy no es viable que organice el Festival de Eurovisión, ni el mes próximo ni después de verano. Hay que contar además con la recuperación en todos los niveles de un país actualmente devastado. Pero, ¿quién será el país que le podría relevar? España se ha postulado oficialmente como organizadora del evento, ya que el primer puesto tarda en llegar (somos el país cuya última victoria es la más distante en el tiempo, en 1969). Esto traerá más cola que Alemania…

 

 

 

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