FRIKERÍA NACIONAL: Pepe Benavente

Hay que ser caballerosos y no dejar solas a las K-Narias en esta personal galería de frikis. A partir de este momento las acompañará otro de los personajes singulares que Telecinco en Canarias nos acerca en los cortes publicitarios para que nos cueste más a ir a hacer un pis: Pepe Benavente.

Parece ser que Tenerife se está convirtiendo en cuna de grandes artistas últimamente. Y es que desde el municipio de Arafo nos llega el carismático Pepe Benavente, ese rancherista que sólo saca su traje de luces para posar en los discos: Canta México y, rindiéndose a una secuela, Canta México 2. Me parece que tiene más trabajos que esos, según he podido constatar escuchando el programa radiofónico Voces Canarias (centro neurálgico donde acuden otros artistas polvorientos de la escena guanche, como Pilarín de España, Lea Zafrani o la reina del peluquín, Félix de Granada). Pero un navegante poco más puede saber de este cantante novel de masas, pues en su página web (pepebenavente.com) únicamente aparece como una virgen con el micrófono en un puño, amenazando que canta a México próximamente…
 

 
Hace cosa de un año que llegó a nuestras vidas a través de un videoclip, Una noche como esta, por el que confiesa que los aplausos son su vida (por encima de mujer e hijos, me imagino), de forma que no le importaría morir de un patatús en una noche como esa (no sólo es de tarde, sino que además delante de su público centenario y sensible a espectáculos mortuorios de ese tipo).
 

 
Lo más sobresaliente es la puesta del film, que tiende una mano al espectador para que se sume a esa gente arremolinada en la plaza de algún pueblo perdido en las montañas. Para qué malgastar el presupuesto contratando al cuerpo de baile (con más plumas que la Gallina Caponata) de la siempre exultante Jessica Moredy, si la prima del cámara, el cuñado del guionista o hasta los amigos del propio Benavente acceden a ser protagonistas de reparto.

Podemos verlos contoneando sus cuerpos «bio» a media tarde, bajando las chuletas de ese asadero que aún el mismo cantante prueba a dar vueltas sobre las brasas, arriesgando su vida al toquetear los chorizos ardientes sin pinzas.
La ópera prima de su director mezcla imágenes de la pletórica actuación con tomas del «behind the scenes» (que esperamos que algún día venga completa en una edición DVD), que captan también momentos entrañables como la de unos vecinos jugando al subastao o la de unas chiquillas subidas a un muro partiéndose de risa.
 

 
La segunda producción protagonizada por Pepe Benavente es Parranda larga, una oda a la borrachera por la que el actor dice que es más parrandero que el vino, personaje secundario de la cinta. En ella podemos encontrar un corro de la patata que rodea a Benavente, metáfora de las bacanales romanas en las que se le rinde culto al dios del vino, interpretado por el artista.

También es meritorio el vestuario del actor principal, que casa con cada escena: podemos apreciarle con unos arrebatadores tejanos cuando se da paseos por la hacienda, emperifollado con un traje galante para los interiores, o bien con un sencillo conjunto para el terrero, todo cedido por Modas Mahmut. El vídeo alcanza su punto álgido cuando concluye con la cogida de hombros de Benavente por su coro. Se trata de un final más sobrecogedor que cuando Patrick Swayze alza a Jennifer Grey en Dirty Dancing.

En su última intervención fílmica, Pepe Benavente se atreve con un cambio de registro magistral. Tras las fiestas y parrandas, el artista reniega del vino y de las mujeres, como así se titula este corte, Por el amor a mi madre.
 

 
También apréciese el revelo de la dirección, ya que de los coros y de la algarabía popular (característica del anterior equipo), se pasa a los planos cortos de un Benavente solo y melancólico en diferentes puntos de la isla canariona.
Anótense otras localizaciones del archipiélago para no herir la sensibilidad del resto de los canarios. Aunque como el presupuesto no llegaba para el «tijeretazo» de Binter, han recurrido al croma para ubicar al actor en el Teide o en la Casa de los Coroneles de Fuerteventura sin sacarle del estudio.

La dirección del film combina además escenas en las que Benavente atiende a sus joviales fans, que se paran a saludarle durante la grabación.
 

 
En fin, que todos los amantes del frikismo canario esperamos una nueva entrega de las peripecias de este tinerfeño, nuestro Juan Gabriel local y más accesible a bodas, bautizos, comuniones, y verbenas de Canal 25.

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