FRIKERÍA NACIONAL: K-Narias

Desde que empezó el año se me vienen a la cabeza muchas ideas para mis artículos, como para dar y regalar. Una de ellas es la de ahondar en esos personajes y otros productos alterados del panorama español (lo que se está viniendo a llamar «frikismo»). Pero especialmente me gustaría incidir en las trastornadas especies que merodean por Canarias, que aunque no llega a ser primera potencia como Andalucía (patria salerosa y olé gobernada por Po’zí, la Bruja Lola, el Risitas y otros más del montón), creo que mis adorables paisanos deben tener también su reconocimiento. Las K-Narias, las primeras.

Siguiendo la estela cuales Braulio y Pepito Vélez, Gara y Loida se han atrevido a traspasar nuestras siete fronteras para pasear la bandera canaria por los estados americanos, convertidos últimamente en cantones reggetonianos tras los sucesivos golpes de estado contra el buen gusto.

Estas gemelas de Añaza (Tenerife) fueron descubiertas en un festival de música (adivinad de qué, y no se trata del Festival melódico de Candelaria). Por lo que sé, ahí estaban como meras bailarinas para echar carne al asador. Lo que no entiendo es cómo un promotor se fija en ellas para hacerlas grabar un disco (leyes de la física que a Einstein se le escapó). Total, que así es cómo nacen las «K-Narias», tomando por nombre el de una tierra que tanto les ha costado defender Mary Sánchez, María Mérida, Félix de Granada o Paco España.
 

 
¿Quién no recuerda a éstas dos en su primer videoclip, apretadas dentro de un tractor, perdidas en un desguace de coches, cantando tiznadas de aceite boricua, cubano, mexicano…? ¿Acaso las K-Narias estaban haciendo el recuento para concluir finalmente que son «40 entre las dos»?

Así es como se titula ese álbum, martirio para todos los pacientes que se quedan viendo los anuncios en Telecinco. En esos ratos de espera aparecen las K-Narias bien enseñando muslo y pechuga (la canción es lo de menos), bien acompañadas de su club de amigos: ambas salen rodeadas en una escena y otra de supuestos artistas que si no las alaban, se ponen a dar alaridos del tipo «llegó Divinooooo» o «ya tu sabes, pega fuego» del carismático Julio Voltio.
 

 
Y es verdad, es como para pegarles fuego a todos ellos, empezando por esa furgona violeta que aparece detrás en muchas secuencias, y con Mikey Perfecto dentro. Porque, ¿a quién se le ocurre decir que son unas nenas «supertalentosas»? Algo así sólo se puede llegar a decir bajo los efectos de un raticida. ¡Lo que se llegan a pasar en esos encuentros de líderes de la revolución reggetoniana!

La semana pasada me pasé por El Corte Inglés y me crucé con ese disco, ¡a 18€! Qué robo. ¿Eso es lo que vale escuchar también el roncazo de Pedro Prez en su featuring (a ver si todo eso le llega para un sobre de Frenadol)? Al menos, en el disco de las S.P.S. venía una galería de fotos con la que entretenerse uno en sus momentos de soledad.

En fin, siento si me he pasado de ácido con las primas de las novias de los amigos de Nico. Pero bajad ese material que os he subido para que comprendáis mi desdicha. El arte en Canarias está de luto. Quedaos con el canto…

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