FRIKERÍA NACIONAL: Carmen de Mairena

Crónicas Marcianas (que Telecinco lo tenga en su gloria) fue plataforma para muchos personajes que la sociedad actual ya no suele engendrar. No sabemos dónde rebuscó Javier Cárdenas, promotor del frikismo contemporáneo, para sacar a Carmen de Mairena hacia esa pista circense que cada medianoche encendía sus luces.

Con perdón de Po’ Zí y Tamara, lo cierto es que la estrella de aquel patético corolario era este hombre, mujer, cosa… No sé. ‘Pedazo de carne’ es más preciso. Carmen de Mairena se caracteriza por ser un transexual muy particular. Puede ser por su físico (con dos miligramos de silicona en cada pecho y con un pequeño cordón umbilical aún colgando, o eso desearía pensar), o puede ser por su carácter pasional y nada vergonzoso. En cualquier caso, no deja indiferente a nadie.

Su biografía es un tanto confusa. A falta de coger el listín y empezar a buscar para preguntar a todos los Mairena de Barcelona, ciudad donde nació en 1933 como Miguel Brau, sí sabemos que su divismo ya venía de atrás. A partir de los 16 años empezó a trabajar en salas como Ambos Mundos, Café Nuevo o Copacabana, arrancándose por la copla (bajo inspiración divina de Lola Flores o Marifé de Triana). Como era horriblemente natural en la época franquista, Carmen de Mairena fue llevada como diez veces a la cárcel por homosexual.

    

Hizo sus primeros pinitos como extra cinematográfica en alguna película de la productora de Iquino, e incluso participó en algunos programas de Alfonso Arús, como Al Ataque o El Chou. La primera aparición en Crónicas Marcianas, creo recordar, fue en un debate sobre la transexualidad en 1998. Entre un testimonio trágico y otro, Mairena se sacaba las tetas y movía la lengua espasmódicamente para no hacer olvidar al público que estaba ahí. Su descaro fue motivo suficiente para ficharla hasta el final de los días del programa.

Su popularidad alcanzó tales cotas que, como buen friki que se precie, concedió bolos por diversos puntos de la geografía española. Su carrera entonces siguió la estela de La Veneno, pues grabó una canción (y yo soy esa, que pone la cosa tiesa; soy elegante, por detrás y por delante), se dedicó a promocionar un sexshop y a protagonizar algunas cintas «de porno». Sobre esto último, especialistas tanto de cine como en biología están trabajando arduamente para catalogar el género de sus producciones.

En tales películas también jugó con una de sus grandes características: la creatividad poética de Carmen de Mairena va más allá de Campos de Castilla. Títulos tales como Soy puta pero mi coño lo disfruta y XXV. Por detrás me gusta más, se unen a un extenso repertorio de rimas sin parangón en la literatura hispanoamericana:

• Soy Carmen de Mairena y tengo el coño como una cremallera.
• ¿Tú sabes porque tengo esta voz? Porque me como las poyas de dos en dos.
• Mira si tengo glamour que me perfumo el coño con Ambipur.
• ¿Sabéis porqué soy actriz porno? Porque tengo el coño como un horno.
• Lo que tengo de morro lo tengo de potorro.
• En boca cerrada no entran moscas, pero entran pollas como roscas.
• Disfruto como un enano, con una polla en cada mano.
• Coge una ciruela y pa’ dentro hasta que duela.
• Si entrara en esas habitaciones, me tiraba hasta al botones.
• Se me está poniendo el rabo como un freno de mano.
• Le voy a tumbar en una mesa y le voy a dejar el culo como una fresa…

Desde que Crónicas Marcianas cerró el chiringuito, como al resto del elenco friki, apenas se le ha visto el pelo. Últimamente se ha sabido de ella incluso en los informativos, pues el pasado noviembre fue detenida en una gran operación contra la red de prostitución más importante de España. Fue acusada de alquilar habitaciones en dos pisos suyos donde presuntamente se ejercía la profesión, delito de la que se declara inocente.

Aquellos programas de «Qué pasó con…», en los que se contaba lo bellas que eran aquellas épocas, ya no reportan las mismas ganancias. Sólo queda contar las miserias para que los platós de televisión les vuelvan a abrir sus luces y sentirse, después de tanto tiempo y hasta saber cuándo, aquella diva que estaba en boca de todos.

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