El mirador: la Biblioplaya

Y aquí está esa imagen de la que hablaba, la misma que me llevó a tomar la complicada decisión de abrir esta nueva sección para mi blog, en la que capto y os transmito la fascinante (y a veces cruda) realidad en la que vivo. Iba caminando yo por el Paseo de Las Canteras, en dirección al magnífico paraje de La Puntilla, cuando algo por mi camino perturbó mi visión racional de las cosas. Ahí estaba, inmóvil, desafiando la mirada conmocionada de todo paseante, esa biblioplaya. La biblioplaya.
Cada verano se organiza entorno a la playa un par de puestos de bibliotecas para dar cabida a los jubilados con tiempo que perder frente al periódico o a lo último de Danielle Steal, y a los niños cuyas madres abandonan leyendo Los Hollyster para ponerse en top-less sin causarles ningún trauma.

Pero la caseta de este lado de Las Canteras es de lo más pintoresca. A vuestros ojos queda evidenciado. Ya no sólo es que falte una terracita en la que espatarrarse con un libro en la mano, sino es que ahí dentro no caben ni tres álbumes de Tintín (quizás cuatro si dejamos la puerta algo entornada). Encima, ya me he pasado por delante varias veces y siempre está cerrada. La pregunta es, pues, ¿qué hace ahí esa casucha disfraza de biblioplaya liliputiense?

Además, ¿qué increíbles misterios esconde en su interior?, ¿será uno de los míticos chiringays que se resiste a destaparse cara al público?, ¿será un trozo de meteorito que ha caído y ha mutado? Sugiero llamar a nuestra alcaldesa y que nos aclare estas dudas. Un momento… ¿no oíis “Pepa te están llamando” desde dentro de la biblioplaya?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.