El libre albedrío de España en Eurovisión 2008

Este año TVE se ha sacado de la manga una nueva invención para elegir representante a Eurovisión. Para otros aspectos ya había utilizado internet de cara al proceso de votaciones. Ahora buena parte de este albedrío se ha volcado a través de su propio MySpace. Los aspirantes podían registrarse y, si superaban los requisitos de la UER (Unión Europea de Radio-televisión) y los propios del ente español, desde el sitio se les enlazaba a sus espacios para darse a conocer. Así es como finalmente contamos hoy con 537 candidatos, de toda clase y condición, desde los más serios hasta los más rastreros.

De cara a este artículo, he intentado escuchar todas y cada una de las canciones. Pero ya no tanto por falta de tiempo, sino por precaución sanitaria, decidí después frikear de forma aleatoria. Puedo dar entonces una opinión general, pero con la suficiente precisión como para llevar a muchos candidatos a juicio por atentar contra lo que un día Beethoven tanto amó. Hay de estilos, temas y burdas copias como peces tiene el mar: hip-hop español de denuncia social, rappeadores cachondos, resurrecciones ochenteras, alaskas reprimidas, drags aburridas… Vamos, que apenas aportan nada nuevo a la música española. Bueno, algo sí. Pero nada bueno.

Lo más destacable (y más votado hasta el momento) de este albedríod e cara a la preselección de Eurovisión 2008 son las argucias melódicas de algunos aspirantes. En cabeza está el abanderado por el programa de Buenafuente, un tal Rodolfo Chikilicuatre que desafía a la regla de que las canciones cómicas son solo para programas de humor.

Vale para echarse unas risas durante un momento, pero es una locura convertirlo en una representación nacional ante bastantes países. Nunca he visto nada tan desastroso, ni Alf Poeir. Quizás por la idea de que el austríaco lograra un sexto puesto en el festival de 2003, pretenden aspirar alto haciendo la gracia. Pero de arte no tiene nada (al menos Poier se valía de unos lindos gatos de cartón).

Por el mismo camino va Antonio González ‘El Gato’ en el albedrío que ha montado España, un abuelo de 70 años a los que parece que sus nietos lo manejan a su antojo para reírse de él (y si no, vean su video de presentación o simplemente su espacio). Su apuesta, La bicecletera, es ininteligible. Entonces, ¿qué causa esa impactante lluvia de votos?

Las ganas de cachondeo causa estragos, especialmente desde el foro de Media Vida, plataforma creadora de otros fenómenos como El Batu y ahora de estos monstruos eurovisivos. Tal es así que Sonia Arenas, la ‘gran hermana’ que también concursa junto a su hermana, se ha querido apuntar al carro y “bajarse las bragas” ante los foreros para pedirles la gracia…

A un nivel de horrorosidad menor, en la carrera por la preselección a Eurovisión 2008, se encuentran otros “artistas” de la talla de Los Wachos (wachu-wachu-wachupín, y así se queda la canción), Proyecto Pollo (uno gritando qué come a otro que zampa galletas, en plan heavy, que ya de por sí lo es), Acallado (quien canta al estilo de Luis Eduardo Aute, pero que nadie le ha dicho que el ritmo no es lo suyo), La Pajarraca (el Pino D’Angio del dance), Andrés García (que convierte a una vaca llamada Paca en protagonista dichosa y simpática), Davinia (y yo que pensaba que la música de verbena eran ‘only for chiringuitos’), y no quisiera meter a Al Son del Cala, calcomanía de Siempre Así, que pretende superar a Remedios Amaya en el ranking de catástrofes eurovisivas.

Copias hay muchas en este albedrío eurovisivo. He notado que Alaska ha sido un referente habitual para bastantes candidatos, pero en su época de Horror en el hipermercado y otros éxitos cutres. Baste citar Arakne, La nueva Carne, Terror Drag… Y hablando de drags horteras, parece ser que Verka Serduchka sentó cátedra la edición pasada.

Motivadas también estarían La Prohibida o Nubetía para presentarse, así como La Terremoto de Alcorcón (que siendo mujer real, su estilismo produce la misma congoja). Pero, cómo no, el ritmo latino decimonónico sigue estando presente en la preselección. Demasiados temas y siempre lo mismo: StrongerEternamenteUn oléLa danza del amor… y muchas de ellas peleándose por los puestos limítrofes que les lleve de camino a la final.

Ahora hago yo mis candidaturas, que no son muchas dados mis gustos finamente excéntricos en todo este albedrío de Eurovisión: Antonio Bustos – El finalLorena C – Piensa gayAlain – Dame tu ritmoAzahara – Un cielo para tíSon D4 – Sigue mi ritmo; pero las masas y yo coincidimos enormemente en La Casa Azul. Hace meses que llevo escuchando La revolución sexual, tema con influencias del j-pop (ese pop japonés tan horrendo), y cada vez me convence más. Porque, sin alejarse de los cánones del buen gusto musical, tiene su punto justo de frikería.

Algunos temas se abrían en el foro oficial para pedir su retirada alegando el incumplimiento de las normas (ya no puesto que ahora el primero es Rodolfo Chikilicuatre, y ahora van en contra de él, que es lo más lógico), aunque la última palabra la tendrá la gala especial en la que participarán los cinco catapultados por la locuaz audiencia internáutica, y los otros cinco puestos por un jurado de expertos. Sólo la esperanza queda ahí puesta, por la gracia de Massiel (que Jhonnie Walker la tenga en su gloria).

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