‘Eurovisión 50’. Los mejores momentos

No os equivocáis al pensar que este artículo viene un poco atrasado. Y es que ahora voy a hacer repaso de Congratulations: Eurovisión 50 años, aquel programa especial que conmemoraba el 50º aniversario del Festival de la Canción europea, el pasado 22 de octubre. Pero creo que más vale tarde que nunca, y especialmente en esta semana, que se celebra la nueva edición de este concurso para ver quién es el más friki de Europa.

Por si no lo recordáis o simplemente no lo sabéis, en aquella gala se trababa de elegir la mejor canción que ha pasado por Eurovisión 50 a lo largo de su historia. En un principio, la propia organización hizo su criba de 14 candidatos. Hubiese sido un crimen no haber incluido a Abba (con tanto musical y re-lanzamientos, cómo no va a ganar esa final de finales), no incluir al siempre melancólico Johnny Logan que ganó dos veces el festival, o a Cliff Richard y al Congratulations que no venció a los 138 La, la, la de Massiel.

Sin embargo, sí que hay canciones que despiertan dudas de su merecimiento en Eurovisión 50: ¿A alguien le suena una hippie cantando Ein bisschen Frieden? Sospecho que había que dar cabida a la representación alemana por el hecho de ser una de las que pagan a la organización; ¿qué me decís de la participación de Celine Dion? Me juego el cuello a que si no hubiese cantado en la proa del Titanic no hubiese sido incluida en esta lista; ya es mucha casualidad que la última canción que ganó el festival cierre las candidaturas. Y si entre ellas quedó en un buen puesto ha sido porque está aún fresca. Veremos si dentro de dos años alguien se acuerda de My number one. Juzgad vosotros mismos con este video en el que se hacía repaso a cada uno de los participantes:

La mayoría de las actuaciones de Eurovisión 50 eran presentadas por antiguos participantes en consolación al no haber sido seleccionados para esta final. Cuál es mi sorpresa cuando Cliff Richard introduce a Massiel. Quién la iba a decir que de verse borracha en Tómbola iba a pasar a ser la estrella de Europa. Antes de aparecer en el escenario, se emitieron varias actuaciones de Massiel a lo largo de sus años. La podemos ver al son de canciones horteras (así le fue…), para luego pasar a una tanda en blanco y negro cuando su éxito en Eurovisión aún la hacía feliz. Finalmente, “ha sido un largo camino, pero ahí está”, de cuerpo presente ante el público europeo hablando en un inglés de un curso por encima de Aznar:

En determinados momentos de la gala del 50 aniversario de Eurovisión se emitían cortes que recopilaban actuaciones en relación a ciertos temas. Había uno sobre el poder de las mujeres (o sea, ellas pegando gritos), u otro sólo de hombres. Pero sin duda me quedo con el bloque dedicado a los más frikis del festival. No lo titularon tal que así, pero las imágenes no pueden evidenciarlo más.

Destáquense el trío de travestis eslovenas (2002), el chulo islandés vestido de látex que se manosea el paquete (1997), la pareja de belgas de los que se rieron descaradamente al ponerlos en todos los bloques (1973), el dúo “cómico” israelí que parece sacado de un programa de José Luis Moreno (1987), la Loli Álvarez yugoeslava que Javier Cárdenas nunca pudo entrevistar (1991), sin faltar el austríaco Alf Poier y su coreografía espasmódica (2003):

Durante el primer recuento de los votos, algunos participantes de Eurovisión 50 versionaron otras canciones que concursaron en el festival. Quien abrió este particular homenaje fue Dana Internacional con la canción que Báccara representó a Luxemburgo en 1978, Parles-vouz français. Para empezar, la primera entonación ya delata que nació con un pan bajo lo que no es el brazo. Quizás sea lo único que esconda bajo ese traje estrambótico de viuda (que seguramente algún chicharrero carnavalero se lo prestaría), porque tapa más a los bailarines que a sus tetas.

Quisiera terminar este repaso del especial de Eurovisión 50 años con una de las “actuaciones” (entiéndase como la reproducción de la original en una pantalla enorme, mientras un cuerpo de baile trata de lucirse). No será la mejor canción, pero sí dio uno de los momentos más entrañables cuando Brotherhood of Man apareció al final con sus viejos huesos dispuestos a repetir la coreografía pegajosa de Save your kisses for me. El cantante principal, que en su tiempo bien podría interpretar al yerno en cualquier película de Paco Martínez-Soria, salió sin todo aquel pelaje bravío de antaño pero con el clavel que aún se resiste a abandonar su solapa.

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