‘Chernobyl’ o cómo hacer una serie conmovedora sin hacerte llorar

La gran última sensación no es la Pantoja saltando desde un helicóptero a Cayos Cochinos, ni mucho el nuevo Munchitos Sensations. Es la serie de HBO, Chernobyl. Es sensación más que nada porque está desbancando en buenas críticas a colosos históricos como Los Soprano (HBO, 1999 – 2007) o Breaking Bad (AMC, 2008 – 2013). Lo realmente curioso es que lo hiciera una serie que partía como desconocida, en su primera temporada de tan sólo cinco episodios. A toda la gente que la ha visto y he preguntado les ha maravillado. ¿Cuál es su secretillo?

Pues sí. Chernobyl va por ahora siendo la serie mejor valorada de todos los tiempos, al menos de la página IMBD, que tampoco es que esa web sea moco de pavo. Como podemos imaginar por su título, la serie de HBO va sobre la catástrofe nuclear que asoló esta zona de Ucrania a finales de los años 80 y que puso en jaque a toda la Unión Soviética. Esto se pinta con algunas historias personales, tanto de los que trabajaron en ella como de las que las auxiliaron, pero sobre todo de los responsables políticos y sus familias. Vamos, todo un dramón con tintes de terror y thriller.

Los científicos de Chernobyl no están jugando al Póker Stars… Aunque sin duda tampoco le estaban poniendo cuidado a su trabajo.

He de reconocer que Chernobyl, como el resto de series tan bien puntuadas, está sobrevalorada. A ver, que está preciosa y todo eso. La fotografía es de escándalo. Es un aspecto que quizás era el que había que cuidar más que ningún otro puesto que había que cautivar al espectador con panoramas desoladores, salas de maquinaria muy tétricas o barriadas comunistas que dan grima. La producción se fijó en escenarios ex soviéticos (como Lituania o la propia Ucrania) para captar ese ambiente frío. De hecho parecía que la ciudad de Pripyat era la de verdad. O la central nuclear, que se grabó en la de Ignalina por ser muy parecida a la que explosionó en 1986. Por esa parte no es de 9,7. ¡Es de 10!

También cabría resaltar el alto nivel de interpretación. No vamos a ver caras muy conocidas salvo que seas muy asiduo a las pantallas británicas. Reconocerás a Emily Watson (ganadora del BAFTA o Premios Oliver) o a Paul Ritter (aparece en Quantum of Solace o Harry Poter y el Misterio del Príncipe, pero habrá que achinar bien los ojos para darse cuenta). En verdad que no hayan recurrido a un elenco de renombre es un punto a favor de Chernobyl, ya que así el espectador se centra más en la historia. Éste se la cree más, le resulta más cercana y puede hasta creerse que son los mismos que sufrieron la catástrofe de primera mano. Hasta ese punto llega el realismo…

El desastre de Chernobyl fue un escándalo político, y quizás por eso se escondieron muchas cosas que en la serie se reflejan.

No vamos a ver a los personajes de Chernobyl berreando de dolor ni dándose de ostias, como si se tratara de una telenovela colombiana. Va a tratarse de un dolor comprimido, de esos que se llevan por dentro. No se exteriorizan esos sentimientos porque están presa de la fuerte impresión, y muy probablemente preocupados por lo que pudiera pasar con sus vidas y la de los suyos. También por sus casas y sus animales, que no son menos protagonistas de la serie de HBO y va a ser un punto de crítica bastante profundo. La mirada en el futuro, (que saben que no es nada halagador) es sin duda una de las claves principales de Chernobyl.

Pero ahí dejé bien plantado ese «pero…». La serie de HBO, en cuanto a ese aspecto de transmitir emociones, es oro puro. Pero para mí que le falta algo. Por un lado ya todos sabemos cuál es el final de la serie. La memoria histórica está ahí y no se nos escapa que esto no va a terminar muy bien. Aunque de eso no tiene culpa. Sí de otro lado. No habrá grandes fijaciones personales con los protagonistas de Chernobyl. Como se centra más en los responsables políticos y en algún que otro trabajador, no me sentí atrapado por ese hilo con el que pudiera atarme emocionalmente a alguien y sentirme identificado. Esto podría haber resultado más conmovedor de escoger a más personajes cotidianos.

En conclusión, Chernobyl es una serie perfecta para ponérselo a los niños en clase, para que tomen conciencia ecológica. O si aspiran a ser científicos, que vaya por delante el sentido común antes que el dinerito. También sirve de lección para quienes no conozcan lo acontecido o les suene de lejos. De hecho está perfecta para que la echen por el Canal Historia. Es realmente estupendo tomar conciencia de estos desbarajustes de la civilización. Ahora bien, si quieren una serie que les atrape, que les enganche capítulo a capítulo, con esa picazón del que»y qué es lo que va a pasar ahora», después de ver esta serie de HBO póngase otra.

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