FRIKERÍA NACIONAL: Canal 25.

No va a ser sólo una persona o un grupo el protagonista de esta nueva edición de Frikería Nacional. Se trata de todo un canal de televisión local que la isla de Gran Canaria tiene la suerte o la desgracia (según lo que le provoque a cada uno) de poder sintonizar en sus televisores. Describir esta insólita emisora puede resultar fácil, pero también complicado si tratamos de no ser hirientes (o sea, sinceros): Canal 25 es una cadena de televisión regentada por un viejito cordial que mantiene una programación dirigida a un sector ciertamente bonachón de la sociedad grancanaria: Don Francisco.

Cuenta la historia que un aparejador retirado se hizo con las riendas de esta empresa pionera en emisiones locales en la isla, que anteriormente se llamaba Onda Televisión Canaria. Don Francisco (no confundir con el perpetuo presentador del Sábado Gigante mexicano) refundó la cadena y se propuso una línea editorial bastante inusual: dejarse de milongas e ir directamente hacia el pueblo. La parrilla de Canal 25 (que supongo que se atiene al mismo momento de emisión, según la cinta que más cerca se encuentre de la mesa de realización) se destaca por convertir a la gente de la calle en estrella de sus programas.

El programa puntero es Costumbres Canarias. Cada noche, el gerente se sienta en un plató recargado de símbolos patrióticos isleños, pues no pone más banderitas de Gran Canaria para dejar espacio a los diplomas y placas que le recuerdan que tiene amigos, la figura de una vaca de «Todo a 100» mirando anonada hacia la cámara. Eso sin obviar la botella de Agua Firgas con gas, que cuando don Francisco se lleva el vaso a la boca ahí está la cámara (dirigida por control desde realización) para dedicarle un zoom y que todos podamos ver cómo le resbala la gota.

Cada edición puede trastocar la noción del tiempo de los telespectadores, porque diariamente se repite el mismo guineo en su televisión: comienza la soporífera cabecera hecha por cualquier ordenador de tránsito entre el Amstrad y el Windows, en el que una gallina recoge a sus polluelos en cada una de las ocho islas (cuidado, porque para Don Francisco La Graciosa tiene personalidad independientemente de Lanzarote) para irse corriendo a su casa a ver ese mismo programa. Todo esto es una metáfora simplona de una «Canarias Unida», sin nada mejor que hacer que tragarse ese ejemplo de orgullo nacionalista insulso.

Cual emisión franquista, el programa arranca con un discurso que el propio don Francisco repite íntegro desde hace años: «No usen las líneas telefónicas para insultar, ni difamar, ni cualquier otra cosa similar. Y otra cosa más, no le hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti. Y otra cosa más, ¡viva las madres grancanarias y nuestros abuelitos que han sido los niños del pasado!». Todo esto último haciendo alusión a su club de cavernícolas y pensionistas con mucho tiempo que perder. Lo del club no es una ironía, aunque sí del destino. Y es que cuando pasa una llamada al directo no pregunta por el nombre, sino por el número de socio del canal. Aún me pregunto yo por las ventajas (¿qué han sido de esos prometidos descuentos en Tiendas Martita o en la floristería del barrio?). No es más que un sistema pretencioso para saber cuánta audiencia tiene y tenerla fichada.

Cuando uno no llama para quejarse del retraso de media hora del camión de basura. Llama a Canal 25 para decir la buena persona que es don Francisco. Esto si él se entera, porque como el programa alcance las horas maratonianas se queda sopa y a todo contesta que sí para que la señora de turno le deje dar una cabezadita.

No hemos hablado de la incultura que se respira en cada segundo de emisión y que tanto caracteriza al canal grancanario: esa forma de hablar que nos retrotrae dos siglos atrás, esos comentarios que provoca que Franco levante la cabeza para aplaudirlos, esos rótulos que descuartizan al diccionario…

No hay más programas tan definidos que Costumbres Canarias, porque el resto de la espontánea parrilla de Canal 25 (que, como digo, trae de cabeza a la última página de los periódicos), se atiene a grabaciones ocasionales como los viajes que organiza don Francisco para compincharse con la agencia y viajar gratis y, de paso, tener algo que grabar.

Fijaos atentamente en este vídeo: el nivel intelectual de don Francisco es tan variado que igual nos localiza en la parte ‘naciente’ de la plaza, que igual nos avisa que dentro de un rato él y su panda se irán al ‘Loropuerto’. También se hará patente la simpatía que tiene hacia la ‘arcardesa’ de Las Palmas de Gran Canaria, por supuesto del Partido Popular (cuántos mítines de Soria o Rajoy no habrá dejado de grabar). Sin embargo, aunque Fela Felita haga el esfuerzo inicial por comprender su simpatía, no le hizo mucha gracia que al final la tomase por el pito del sereno y le confundiese «patas» por «pautas».

Donde haya una romería, ahí estarán las cámaras de Canal 25 para recoger todo cuanto acontezca. Da igual si es la quinta vez en una tarde que graba a un grupo cantando Somos costeros, da igual si don Francisco no tiene reparos en cortejar a la mujer del que está entrevistando, da igual si su interés periodístico pasa por preguntar a unos niños si son casados o solteros. Lo importante es estar ahí, al pie de la noticia (y, claro, persuadir sutilmente a un romero de que le regale una caja de limones).

Pero el espacio que se está haciendo indispensable en estos tiempos después de Cristo son los bailes que don Francisco organiza en su piscolabis. A él acuden cada viernes y sábado su legión de seguidores, amén de curiosos que se acercan a conocer en vivo a sus ídolos. Son esos personajes que se hacen famosos por bailar La de la mochila azul solos (porque el marido ha tenido la sangre fría de no acompañar a su mujer para no hacer el ridículo) o con su pareja (sea un matrimonio o un grupo de amigas solteronas que han ido en busca de machos). Antes de que la Yamaha comience a sonar, la animadora oficial de Canal 25, Sensy Pulido, se acerca hasta las mesas a deleitar al público con su humor más chabacano.

Hablemos de las características técnicas de la cadena grancanaria, y no tardaremos mucho porque realmente Canal 25 no conoce la tecnología del siglo XXI ni de alrededores. Habréis podido comprobar en los anteriores vídeos la poca calidad del tratamiento de la imagen. No dudo del reciclado de cintas que se gasta el personal (sí de la intención ecológica). Para qué queremos el canal TVE 50 si con éste revivimos aquellos grandes momentos de nuestra vida, a través de la contemplación de imágenes ralladas de tanto usar las cintas. Y qué decir de la edición, de esos rótulos que tanto se llevaban en los años 80 (porque entonces no había nada mejor) y del movimiento de la cámara.

Para muestra, un botón: los zooms descontrolados en las siguientes imágenes no bastan para vomitar sólo el Happy Meal. Aunque creo que es lo de menos en este corte de Canal 25. Comprenderé que os acapare la atención ese grupo de fans de don Francisco, inmortalizados en el Teide como quien posa para emitirse en un billete de mil pesetas. Aparecen todos a coro cantando un popurrí de canciones que nadie parece saberse, para luego pasar a honrar al gerente con ‘aquí estamos, saltando y dando brincos, en la gira de don Francisco‘, entre otros alabos. No apartéis la vista de ese hombre mayor que le da al «drinki» olvidando que le pueden ver sus nietos, ese Paco de Lucía + Emilio Carisma + Manolo El del Bombo que cualquier terraza quisiera para amenizar sus noches, o esa mujer que tiene su segundo de oro cantando el Cumpleaños Feliz.

En fin, que quizás os sorprenda al deciros que Canal 25 es una de las emisoras locales con más audiencia de la isla. Es asombroso que pueda haber miles de personas que adoran este invento unificador de vulgaridad y arcaísmo social. Don Francisco se jacta en decir que son 500.000 personas quienes contemplan su espectáculo. Sólo en la ciudad capitalina somos 350.000 y dudo bastante que absolutamente todos estemos pegados a Canal 25, incluso ese niño que llega del cole y se sienta con su bocadillo de Nocilla a ver a Sensy gritando que vende chochos a un céntimo.

Canal 25 da para mucho, tal que se me han quedado demasiadas cosas en el tintero. Por eso, queridos lectores, comienza aquí el mes especial dedicado a ese burdo canal. ¡Pam!

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