“Arde Madrid”: el cinismo español al destape

Historia social, caras conocidas, desnudos, gitaneo, Paco León y polémica en Twitter. Estos fueron los argumentos para animarme a ver Arde Madrid, una serie original de Movistar + (sí, ahora cualquier plataforma audiovisual le ha dado por producir ficción a troche y moche, y muy bien que me parece). Lo único que sabía de su sinopsis antes de verla era que trataba de la presencia de Ava Gardner durante su residencia en España, en los años 60. Aunque hay otras tramas que giran alrededor de ella y que hacen crítica social desde los anchos ojos del siglo XXI.

Paco León se puso a escribir y dirigir esta serie de Movistar + que prometía ser transgresora, como toda su trayectoria. En verdad que lleve su sello no me daba un 100% de confianza, porque su película materno filial de Carmina o Revienta (Paco León, 2012) fue algo como “cuenta algo sin contar”. Primaba el diálogo desmesurado frente a la trama, que aún no consigo enterarme de qué va exactamente y adónde quería llegar. El caso es que después de ver Arde Madrid me reconforta comprobar que no es el caso.

El detonante de la serie de Movistar + es el encargo de la Sección Femenina de la Dictadura para que Ana Mari se meta en casa de Ava como asistenta. El hecho es meter el caballo franquista de Troya, con el fin de investigar las correrías incivilistas de la americana y de la gente que la rodea. Y, ¡vaya si es incivilista! Embarazos fuera del matrimonio, infidelidades, el tráfico ilegal de alcohol, robos, fetichismos sexuales… Todos los pecados capitales pone patas arriba la honra de todos los personales de Arde Madrid, pero bien poco les importa.

La serie de Movistar + está rodada en blanco y negro, un detalle de producción para que se note de qué época estamos hablando. Aunque mucho más se nota con las recreaciones en cuanto a moda, mobiliario, antiguas fachadas por Madrid (a las que no se les ha tocado ni un pelo desde entonces, o Patrimonio suelta a los perros contra quien lo haga). Pero especialmente me ha encandilado las interpretaciones de famosetes de aquella España: Melody como Carmen Sevilla, Eugenia Martínez de Irujo como la Duquesa de Alba, Mariola Fuentes como Lola Flores… Y con bastante acierto por el parecido y sus gestos, aunque no ocupen líneas en el guión.

Como la foto del interior de un Hola, con todos los famosetes de la época de parranda.

Arde Madrid se define como una comedia. No es un licencia para creerse que nos vamos a tronchar en cada escena. No es un Aída (Telecinco, 2005 – 2014). Podíamos esperar que el personaje de Ana Mari sea la típica santita reprimida que exclama con cada indecencia que ve. Pero no es así. Se contiene porque el papel lo pide. Las situaciones y la reacción de muchos de sus personajes son de guasa, algunas hasta son patéticas. Esa es la esencia de la serie de Movistar +, el retrato de una sociedad que se creía tirar el peo más grande que cualquier otra. Se excusaba la indecencia por ser “americanos”, y ya lo dice en el guión. ¿Es que los guiris son menos hijos del Señor?

Al final el personaje más normal es el de la propia Ava Gardner, encarnado convincentemente por Debi Mazar (oh, la misma Spice de Batman Forever). Es imperfecta pero sabe lo que quiere. El resto del elenco sí es contradictorio con su propia moralidad y por eso nos despertará más pena o más risa, lo que cada uno desee. Desde luego no veremos una réplica de lo que podamos ver en cualquier cinta puritana de Cine de Barrio (La 1, 1995 – ), sino la realidad cínica de la España tardofranquista: ser un buen católico en público y en casa ser lo que le de la real gana.

Los ocho capítulos de Arde Madrid son bien cortitos. No duran más de media hora cada uno. Cuando te das cuenta ya ha acabado y pasa al siguiente. Ya se ha confirmado que tendrá una segunda temporada, aunque deja un final más o menos atado pero con un regustillo a que los personajes pueden continuar con una nueva vida. La serie de Movistar + me recuerda incluso un poco a Paquita Salas (Netflix, 2017 -) porque retrata lo absurdo de una parcela de nuestra sociedad y se alimenta de los cameos. Esperemos a ver con qué nos pueda sorprender el bueno de Paco León.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.