Aquel Telecinco de culos y tetas

¿Qué no le quedaba por hacer a “Torito”, colaborador del programa TNT del late night de Telecinco? Parecía que después de recorrerse todos los festivales eróticos catalanes (que no son pocos), de magrearse con las putas y transexuales más caras, de meterse en todos los sex-shops del país, y de colarse en las habitaciones de los puticlubs (efectivamente, pilladas pactadas), no quedaba nada más que escandalizase al público. Pero sí, y fue el reportaje sobre la lluvia dorada, en el que se dejaba mear por una chica cualquiera, lo que le costó definitivamente su despido de la cadena. Ahora, “a liarla” en su casa.

Sin embargo, creo que debemos reflexionar si esa dura consecuencia es justa. Cierto es que hay contenidos que se pasan de castaño a oscuro en un país en el que el Partido Popular está legalizado. Pero pensémoslo fríamente, porque hoy la actitud hacia reportajes de esa calaña no concuerda con aquel pasado tan fresco y libertino de Telecinco.

La emisión de las primeras cadenas privadas en España en 1990 aportó un aire más variado y desenfadado a lo que hasta entonces Televisión Española tenía acostumbrada a la sociedad del país.
Fue Telecinco el que más “innovó” (entendido como “atrevimiento de ir más allá de lo establecido”). Y es que una cadena en la que Silvio Berlusconi estaba en lo más alto de la jerarquía piramidal no podía dejar de importar aquellos productos irreverentes que tanto primaban en una Italia desenfrenada.

El españolito de a pié estaba acostumbrado a programas sanos como el Un, Dos, Tres o Con las Manos en La Masa. Imaginaos a esa familia de principios de los 90, sentada cada noche en el sofá, que cambia de cadena con el mando y se sorprende al ver a Raúl Sender o a Esperanza Roy en un programa de humor, Tutti Frutti. “¿Pero éstos no se habían retirado?“, se pregunta la madre. Los niños se ríen con las gracias de Cruz y Raya. Pero el padre no dice nada. Se ha quedado enmudecido cuando ve aparecer a cinco chicas, cuyas faldas no impide que luzcan sus bragas, para solicitarle que le defienda de Mama Chicho, que tanto las toca:
 

 
Estos nuevos alicientes eran el pan de cada día en muchos programas de Telecinco. Otros ejemplos demostrativos eran concursos como ¡Ay, qué calor!, en el que la mecánica del juego era lo de menos. Quién se acuerda de eso si la mente también se nublaba cuando salían algunas chicas en bikinis de diferentes colores (en representación de distintas frutas) y coreban aquello de “Chin-chin, chin-chin, seremos más que amigos” para terminar quitándose la parte de arriba y enseñar las peras, los melones, las cerezas (no todas las tenían del mismo tamaño)…

La mujer estaba harta de ver este tipo de colaboraciones en los programas de Telecinco. Pero suspiró la primera vez que vió anunciar que el domingo por la noche emitían un concurso presentado por Emilio Aragón, Vip Noche. No tenía miedo de sentar a los niños delante de la pantalla para que viesen al hijo de Miliki, ese muchacho tan correcto. Pero cuál es su sorpresa cuando el concursante hacía tres en raya y de pronto aparecían las Cacao Maravillao contoneándose ligeras de ropa.

La cadena estaba invadida por todos estos conjuntos de chavalas felices, que bailaban y cantaban para despabilar a la audiencia masculina, la reina del mando. El lema parecía ser “ponga a las Chicas Chin-chin en su vida”.

Y es que los diferentes programas se las repartían, como éstas en Gil Superstar, que refrescaban el verano cuando salían a bailar sobre el césped de Marbella. Más refrescado estaba su maestro de ceremonias, rodeado de niñas alegres en el jacuzzi (curadas del espanto por un fajo de billetes); las Mama Chicho en Bellezas al Agua, concurso parecido al Grand Prix en el que las chicas bañistas multiplicaban por tres a cada concejal que acudía a participar años después con Ramón García; las Cacao Maravillao en Goles Son Amores, revista deportiva que poco tenía que ver con el repaso futbolístico. Sólo era un pretexto para lucir a las estrellas de la cadena (hoy estrelladas): Manolo Escobar, Loreto Valverde y esa chica de la Quinta Marcha de la que nadie se acuerda, trío ininteligible que lo que hacía era presentar… con gracia:
 

 
El resto de la parrilla de Telecinco era más de lo mismo. Y no una, sino tres o cuatro veces las que repetían las películas de Pajares (El ligero mágico), a veces con Esteso (Agítese antes de usarla). Otras, en las que Alfredo Landa era el protagonista (Dormir y ligar todo es empezar), o bien José Luis López Vazquez acompañado de Gracita Morales siempre y cuando saliesen suecas tomando el sol (Operación Bikini). Pero el paradigma cinematográfico de aquellos tiempos eran las italianadas de Alvaro Vitali y compañía, interpretando o no a Jaimito, ese supuesto adolescente que anhelaba coger cacho a la profesora cachonda.
 

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En cuanto a las series, un cuarto de lo mismo. Aprovecho para exigir desde aquí la reposición de Apartamento para Tres, o que al menos lo saquen en DVD (que tanto está de moda). Las nuevas generaciones han de conocer los líos de faldas de Jack, su amigo el chulo, y el casero que era más feo que pegar a un padre:
 

 
Si aún dudáis del objetivo de la cadena, tendréis que rendiros a esta evidencia: ¿por qué mientras los presentadores eran Jesús Puente, Kike Camoiras, Paco Fernández-Ochoa, Jordi L.P. o José María Iñigo, las presentadoras eran Paloma Lago, Mar Flores, Natalia Estrada, Norma Duval, pero sobre todo Carmen Russo y sus dos grandes compañeras de pecho?
 

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Como dirían los de arte, la etapa barroca y final de la provocación en Telecinco la representó Pepe Navarro en Esta Noche Cruzamos el Missisippi (la “era Sardá” ya nada tiene que ver, pues se volcaba más en lo que hacía Tamara y sus amigos que en dedicarle más tiempo a Chiqui Fernández sacándole brillo a la barra). En sus programas se daban cita las putas que más caían en gracia a Navarro, se emitían los trailers de las pelis porno de recién estreno, pero sobre todo fue plataforma de surgimiento de La Veneno, que se destetaba cada vez que Navarro se lo pedía con un guiño:
 

 
Lejos queda ya su época del destape. Hoy es el Telecinco de los realities. El Código de Regulación anda al acecho y no es momento para volver a hacer un ciclo de cine erótico. Pero podemos decir que “donde hubo, retuvo” a pesar de que Torito haya tenido que salir por patas: La Veneno vuelve a salir a la palestra para hacer balance de su vida mientras asoma un pezón, TNT sigue apostando por los streptease de chicas jamonas, Nacho Vidal no se cansa de hablar de lo grande que tiene la polla…

En fin, la vida.

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