ALBER-TOP. Series de dibujos animados

Como ya he dicho, YouTube es un gran invento (aunque no tanto como el Clipper de fresa). Gracias a él podemos también darnos un paseo por nuestro propio pasado a través de cabeceras y fragmentos de programas y series que tan pegados nos tuvieron a la televisión cuando éramos enanos. Tal es así que a esa tierna edad, mientras veía aquellos dibujos animados míticos de la mañana, me resultaba inconcebible en un futuro no levantarme temprano un sábado para ver Club Disney o lo poco útil del Club Megatrix. Pero ya veis. Los tiempos cambian.

Es el momento, mediante este ranking, de echar la vista hacia atrás y recordar algunas series antiguas de dibujos animados, aquellas que más me entretuvieron durante horas y horas frente a la pantalla.

10. El Gordo Alberto.
Quizás sea una de las series antiguas de dibujos animados más antiguas de las que recuerdo ver, pero más probable es que sea de las más raras. Se trataba de una invención más de Bill Cosby para decir lo bonito que era la familia y los amigos. Aunque yo nunca querría a mi lado a aquél que siempre iba con un pasamontañas cubriéndole toda la cara (que seguro que pasaba jaco a espaldas de sus amigos), ni a los otros «abobaos» más que acompañaban al Gordo de calle en calle para solucionar los problemas de los poligoneros del barrio.
No hace mucho sacaron la versión cinematográfica, pero renombrado a El «Gran» Alberto. Un poco tarde para evitar susceptibilidades, porque de pequeño alguna vez que otra tuve que soportar el chiste de mis compañeros de preescolar.


09. C.O.P.S.
Una de las pocas series antiguas de dibujos animados cuyos capítulos no trillaron y trillaron en televisión. Por eso echo de menos ver a todos aquellos delincuentes y maníacos perseguidos por los polis empotrados en una ciudad tan modernista. Cada personaje era también de análisis, razón por la que me pegaba las tardes viendo Telecinco agarrado al bocadillo de chorizo Revilla.


08. Patoaventuras.
Esta serie de dibujos animados abría las primeras temporadas del primer e insuperable Club Disney, en las fabulosas tardes de los sábados en TVE. Unos eran fans del tío Gilito, otros de Joe McQuack, pero yo lo era de la doncella Bentina, tan buena ella. ¡Quién la tuviera cerca para que me diera de comer pasteles todo el rato!


07. Chicho Terremoto.
¿Nadie se ha parado a pensar en que es el precedente inmediato de Shin Chan? Y, como es sabido, la versión original siempre es mejor. Si no, ¿dónde veríamos a un niño de corta edad robar las bragas de Rosita y luchar por su amor contra un perro que habla sólo delante de él?


06. Chip y Chop.
Siempre veía aquellos cortos clásicos protagonizados por estas dos ardillas, y nunca me enteraba de qué carajo estaban discutiendo porque no hablaban (normal, siendo animales). Y una vez tuvieron serie propia y Disney les otorgó voz, el dilema se prolongó agónicamente. Menos mal que allí estaba Monterrey para poner paz entre los dos.


05. Tintín.
Puede que mi vocación por el periodismo haya sido a raíz de leer los álbumes y de seguir la colección en VHS que en un pasado remoto vendía conjuntamente el Canarias 7. El perro ya lo tengo, el título casi, pero hoy por hoy no vivo aventuras en el Congo ni corro peligros por destapar conspiraciones en Syldavia.

04. Sailormoon.
No podía obviar esta serie, un auténtico icono gay. Aquel chico que diga que la veía esperando a la transformación de las Guerreros para verles las bragas, miente. Lo que quería era ser Guerrero Venus y luchar contra el monstruo de las pelotas de tenis con sus tacones, muy cucos. Además, en una de las adelantadas temporadas dos de las Guerreros conformaban una pareja explícitamente de lesbianas.


03. Dragones y Mazmorras.
Poco puedo decir ya de esta serie antigua de dibujos animados que no haya dicho en un artículo especial al respecto. No duró mucho. Tan sólo 27 episodios. Pero en la memoria de los niños españoles de mediados de los 80 quedan grabadas las aventuras de este grupo de chavales perdidos en un mundo que no era el suyo, con Venger pisándoles los talones y el Amo del Calabozo jodiéndoles la pavana con pistas de ayuda que no les conducían a nada.


02. Los Simpsons.
Se trata de la única serie de dibujos animados de esta lista que aún sigue emitiéndose. Será porque Antena 3 aún sigue estrujando los mismos capítulos de siempre hasta que la audiencia diaria baje del 20% (por lo menos). ¿Por qué será que la gente aún sigue enganchada, si hasta hay capítulos que yo me he visto como ocho veces, sin haberlos grabado? Será que las imbecilidades de Homer son tan imprescindibles como los partes metereológicos de Mario Picazo.


01. Ranma.
Y llegamos al puesto de honor, que tenía clarísimo que sería para el paradigma de la ambigüedad, para ese chico que una vez cayó en una charca encantada y cada vez que se moja se convierte en chica. Se pasa todos los capítulos buscando el remedio de la reversibilidad, pero bien que le encanta darse algún chapuzón para conseguir cosas que los chicos no alcanzamos. Tan real como la vida.

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