ALBER-TOP: canciones / 1998

Gran año, sí señor. Se trataba de una época en la que viví mi explosión adolescente. En ella pasé por los típicos retos de cualquier adolescente de 16 años si quiere convertirse en un hombre: suspensos continuos en Física y Química que bien valen un verano en clases particulares, el cachondeo que los compañeros de clase se traen con los profesores de un B.U.P. añorado, esos rollos amorosos y demás sentimentalismo inmaduro, la picardía que se regala a las chicas y que ellas correspondían con tortazos… En fin, la edad del pavo.

Pero también fue un año fructífero para la música. Al menos eso me parece a mí. Las canciones que se editaban entonces las escuchaba una y otra vez en mi walkman, si no a través de Fan Club en los 40 Principales, sí por medio de mis cintas grabadas de la radio con los temas que pillaba (raramente sin que FernanDisco hablase por encima).

Después de tantos años, una vez que internet ha terminado por poseerme, he podido recuperar esas canciones que pertenecen a mi álbum de recuerdos y que aquí, y ahora, vengo a abriros en mi ranking del 1 al 15:
 

01. JENNIFER PAIGE. Crush.

Es esa típica chavala que saca un disco con toda su ilusión, tiene un éxito apabullante con su primer single, y luego cae en la dura condena del olvido. Al menos es recordada por este tema totalmente pegadizo, pop fresco que abría un verano caluroso…


02. SPICE GIRLS. Stop.

Stop, y nunca mejor dicho. Parón en su lista de números uno (el único que no lo fue, llegando al n#2). Creían ellas que se convertiría en la nueva Macarena. Pero nada más lejos. Y encima, Geri deja al grupo en plena promoción. Recuerdo aún con escalofríos aquella mañana del 30 de mayo en la que Tony Aguilar anunciaba por la radio “las Spice Girls… se separan“. Después de escuchar tan espasmódica noticia, ¿qué ser humano podía concentrarse y estudiar para el examen de física y química? Así me fue…


03. THE BOYZ. One Minute.

Indudablemente, aquel año fue el de la invasión de los girl/boybands: Five, All Saints, Providence (¿alguien se acuerda de éstos bastardos “made in Spain”?), Cleopatra, Take Five, B*Witched, A las 10 en casa (¿cómo pudo existir un grupo semejante?)… o The Boyz. Se trata de una canción lenta, de esas que quizás te hagan pensar cosas. Lo que no pega son las estrofas rapeadas. Pero a un temazo así se le perdona.


04. JAQUE A LA REINA. Más de una razón.

Me juego el pescuezo a que ni la mínima parte de vosotros os suena este grupo. Ni busquéis por Internet porque apenas os aparecerá información. Lo más probable es que os salga un nombre: Juan Dávila, que en nuestros días es el protagonista de la versión española del musical Queen. Este grupo grancanario no se hizo el hueco en el mercado regional como en su día lo hicieran Los Coquillos (¿o Los Tres de Canarias?). Y es que si no llega a ser porque una amiga me dio la tabarra, no llego a saber de ellos. Pero muchas de sus canciones son increíbles, como ésta, cántico de todo melancólico: Nunca más encontraré otra mujer igual que tú porque contigo descubrí que hay más de una razón para seguir viviendo, para morir, para sentir lo que yo siento.


05. BACKSTREET BOYS. All I have to give.

Lo dicho, que hablamos de un año dado a que los chavales en desarrollo luzcan saltitos y gorgoritos para adolescentes hipocondríacas que iban (lunes sí, lunes no) a comprar la revista Bravo por si venía un póster de A.J. McLean sin camisa. Como dije en otro artículo, los Backstreet Boys no son de mi gusto. Pero tienen canciones que hay que reconocer, como esta, esa misma que cualquier niña de entonces soñaba que se le acercaba Nick Carter y se la cantaba al oído mientras la exploraba sin darse cuenta, ensimismada porque le estaba dando “todo lo que le tenía que dar”.


06. NATALIE IMBRUGLIA. Torn.

Cantante y actriz que se dio a conocer con este tema, y bien merecido, fue Natalie Imbruglia. Aunque en aquella época acabé “jartito” de ver el videoclip que la MTV pinchaba una y otra vez, sin remordimiento de conciencia. Por desgracia, su buena imagen quedó destruida cuando la utilizaron para el anuncio de unas compresas.


07. DESTINY’S CHILD. Get on the bus.

Sí, señores. Las destiny’s Child existían ya este año. Fue con el videoclip (es que la MTV me marcó ese año) el que me las mostró por primera vez. Ver a Beyoncè retorciéndose en un sofá y a las otras sobando sus pieles morenas contra un coche fue lo que me hizo plantear mi lealtad a un único grupo de música.


08. ETERNAL. Angel of mine.

Pertenece al Greatest Hits de este grupo que no se aún de qué manga se sacaron grandes éxitos para recopilarlos. Si acaso, o estaba yo sordo o es que en España no se habían prodigado mucho.


09. GLORIA ESTEFAN. Corazón prohibido.

Fue también el año de Gloria Estefan, por supuesto. Todos sus singles tuvieron resonancia (lo que no consiguen muchos). Este fue el primero, tan en su línea. El videoclip sí que era sinvergüenzada, porque no podía haber nada más cutre que esta mujer volando sin coordinación sobre un fondo futurista cuyo significado aún están investigando los especialistas.


10. ALEJANDRO SANZ. Y, ¿si fuera ella?

Ale tampoco perderá su estilo. Seguirá componiendo canciones raras, de esas con letras truculentas: Sea lo que quiera Dios que sea. Mi delito es la torpeza de ignorar que quien no tiene corazón… Y va quemando, va quemándome, ¡va y me quema! Pero si a él le hace feliz, y sobre todo hace feliz a sus seguidoras, pues bien para todos. Pero esta canción tiene un arranque y una fuerza que atrapa. Por eso queda a las puertas del mi TOP 10.


11. PROPELLER HEADS & SHIRLEY BASSEY: History repeating.

Hablamos de esa misma voz portentosa que abría las películas antiguas de James Bond, con aquellas cabeceras en las que unos cuerpos femeninos nadaban entre colores con un fondo negro y pistolas gigantescas que les disparaban humo (¿!). Extraña colaboración la que hizo este año con un grupo de música electrónica (me parece). Tiene su gracia y un punto de cachondeo.


12. THE CORRS. Only when I sleep.

1998 vio lanzarse internacionalmente a este grupo de hermanos irlandeses, que hacían una música un tanto folklórica. Pero pegó en el mundo del pop y se hicieron respetar con canciones potentes como esta.


13. NO DOUBT. Don’t speak.

Otro tanto de lo mismo. El mundo conoció el singular rock de estos chicos a partir de esta canción dramática.


14. CELINE DION. My Heart Hill go on.

Hubiese sido un pecado si en una lista de canciones de 1998 no meto ésta, el fenómeno de año. ¿Quién no se ha cansado de escucharla? 0, peor aún… ¿quién sigue teniendo cojones para quedarse quieto sentado tres horas viendo la película Titanic?


15. RICKY MARTIN. The cup of life.

Cerramos el ranking (y el consecuente paseo por aquel maravilloso tiempo) con el himno del mundial de fútbol celebrado en Francia. No soy seguidor de este deporte, pero aquel año seguí el evento como nunca. Me dejé llevar por el maremoto publicitario y por la euforia del equipo de Javier Clemente. Como siempre, no nos llevamos mucho. Pero nadie nos privó del espectáculo. Allez, allez, allez!

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