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REVIÚ de Eurovisión 2011 [primera semifinal]

Finalistas de la primera semifinal, Eurovisión 2011

Decepcionante todo: el sonido, la cobertura de TVE, los que pasaron a la final, los que se quedaron atrás, los directos de quienes se esperaba más, el abuso de los fuegos artificiales, la horrenda camisa-parquet del cantante finlandés… T O D O. Bueno, hay excepciones. Pero que se quedan como pequeñas estrellas fundidas en un espacio negro, negro, negro de infortunios. Mala primera semifinal de Eurovisión 2011.

La impresión general es la de los países favoritos e históricos que se han quedado atrás, especialmente Armenia, Turquía y Noruega. El primero me decepcionó por completo. Emmy fue de diva, con ese sillón pujilístico con su nombre tatuado en diamantes de plástico barato, que tan poca gracia tenía. Su voz, que se iba por momentos, pudo ser superada en catastrófico por el susurrante coro (una que a la que oscurecieron en un rincón).

 

Turquía y su extraña manera de hacer las cosas…

 

La eliminación del segundo me sorprendió más porque no se esperaba menos de lo que dieron, aunque menos pintaba la chica circense metida en una agobiante bola en medio de la pista. Mientras, la mulata que venía por Noruega ofreció sobre el Sprit Arena un simulacro del Waka Waka de Shakira, como comparan muchos. Los españoles al menos, por suerte o menos seguramente por desgracia, no escuchamos la totalidad de su actuación ante los problemas de sonido. La televisión noruega viene a jactarse de que de no haber sido así hubiesen pasado a la final por nuestros 12 puntos. ¡Ja! Pero si la edición anterior Francia fue con otro hit del Caribe Mix y no le dimos ni uno solo…

Por el contrario, las sorpresas de la noche tienen los nombres de Lituania, Serbia y Georgia. La cándida lituana puede ser que se llevase el favor de los votos por interpretar parte en el lenguaje de signos. Pero dicen que estuvo aburrida, sin embargo, no más que la pavisosa suiza, una de las más aclamadas y que le acompaña a la final, pero que para mí ofreció un alarde insípido.

Lo más que alucinó de la actuación serbia fue el colorido de las pantallas de fondo, una provocación epiléptica que debemos puntuar más bien a la organización; por su parte, Georgia con sus horrendos trajes y los gritos de sus “coristos”, fue una mezcla que destacó la potencia vocal de Sopho (¿por qué todas las georgianas tienen el mismo nombre?).

Sobre los demás, de aquellos que no fueron galardonados con mi indiferencia, he de decir que Polonia merecía el pase por la posesión de ‘Single Ladies’ que tenían las coristas; la albana iba con unas pintas demoníacas que pa’ qué; estaba claro que Rusia iría a la final por su bandera y, este año, por concursar con un chulo y su pléyade; ¡qué lindo el finlandés, que él mismo parecía babear con su canción!

 

El finlandés con su gitarra, ¡qué ‘potitos’!

 

El desafinamiento de la húngara no me pareció tal. Una puesta en escena simple, pero que el divismo de su propia intérprete bastaba. Cosa que brillaba por su ausencia en la descompasada croata, a pesar de cambiarse hasta tres veces de ropa a manos de un engendro nacido entre Bunbury y Juan Tamariz. Y los griegos, con una canción absurda, pero que me fascinó por su directo potente (el del estribillo, porque al rapero se le podría tapar con una manta y los aplausos serian mayores).

Me dejo para el final de esta crónica los problemas de sonido que, por lo visto, fueron responsabilidad de la organización alemana, entre altos y bajos, acoplamientos y ausencia de todo ello. Tras miles de ensayos, en una retransmisión final, eso es lo que se dice ‘cagarla bien cagada’. Ni siquiera han reconocido el fallo durante la gala, o al menos en la web oficial (mutismo que al parecer está caracterizando a los organizadores).

¿Algo peor que esto? Clarísimamente, sí. Y es la retransmisión de TVE. Entiendo que el fallo general dejase a Jose Mari sin palabras entre actuación y actuación, y que luego tenga que volver a aparecer mediante una llamada telefónica (aquella medida tercermundista me recordó a los tiempos en que aún emitíamos en blanco y negro). Pero eso de mantener la llamada durante la actuación suiza, con el consecuente ruido, e incluso tener que escuchar cómo Íñigo colgaba, o se le iba la cobertura… Mira, mira, mejor me callo.

Que, bueno, para lo que tenía que comentar, mejor si Vodafone le deja sin cobertura. Las apuestas de Uribarri eran siempre que X le daba siempre más puntos a Y. Pues Íñigo prefería interactuar con los espectadores de otra forma: “¿y saben en qué lengua cantan? Sí, sí, esa misma que ustedes están pensando?” o “¿y saben a qué edad empezó a cantar este artista? Sí, sí, esa misma que ustedes están pensando?”. Y mi pregunta-apuesta es: “¿y saben cuándo TVE va a mandar a un comentarista en condiciones? Sí, sí, nunca”.

Archivado en: Televisionado, Euroviworld, Reviús
11 Mayo 2011
12:37
Comentarios :
 

1 Comment for this post

 
Ainara dijo:

¡Echo de menos a Uribarri! El festival no va a ser lo mismo sin sus comentarios. Y aunque dijera lo de los puntos, razón no le faltaba.

Lo de los fallos de retransmisión se dice y se comenta que no fuimos los únicos que no escuchamos a Noruega, aunque en la BBC sí que se vio. Supuestamente fue por una caída de líneas, por lo que muchos tuvieron que usar el teléfono. Aunque totalmente de acuerdo, ya podía Iñigo and company colgar el teléfono en las actuaciones, que se escuchaba el ruido.

Por el resto, simplemente mis preferencias y las tuyas son distintas, aunque estoy de acuerdo con que Grecia podía mejorar la puesta en escena, el raperillo en un segundo plano hubiera quedado bien. Y lo de los petardos… Aunque me duela reconocerlo, ¡cuánto daño ha hecho Lordi, madre mía! Como a ellos sí les sirvió, a partir de ahí todos abusan de ellos. Como si fueran a mejorar mucho la situación… En fin, saludos y sigue con tus reviús.

 

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