Usos y costumbres de ‘La Matanza de Texas’

Una de mis sagas favoritas del cine de terror es la de La Matanza de Texas. Y, al parecer, la de medio mundo. De lo contrario no se hubiesen rodado tres secuelas, un ‘remake’ y una precuela del mismo, aparte del film original de 1974. No obstante, viendo el otro día uno de los volúmenes que me quedaban por ver, me di cuenta de que la historia que empezó hace 37 años está llena de detalles incoherentes, nunca explicados. ¡Que la motosierra nos pille confesados!
La historia que nos viene a contar es la misma de siempre: un grupo de jóvenes empastillados y/o borrachuzos se pierden en un pueblo recóndito, y van a parar a la casa de una familia de asesinos locos pensando que les van a hacer el favor de dejarles llamar a casa para que vengan a recogerlos. A partir de ahí se sucede una agonizante persecución hacia unos y otros quienes, aunque intenten escapar, al final se van a ver sentados en una mesa repleta de cadáveres, junto a sus amigos en estado comatoso o lo que queda de ellos.
Dicho esto, el tan trillado argumento no era tal cuando se estrenó la primera cinta (Tobe Hooper, 1974). Pero fue tal el éxito que la fórmula no sólo se repetiría en los siguientes proyectos de la saga, sino en otras tantas películas de miedo como La Casa de los 1.000 Cadáveres (Rob Zombie, 2003), Kilómetro 666 (Rob Schmidt, 2003) o La Casa de Cera (Jaume Collet-Serra, 2005), y en menor medida en Sé lo que hicisteis el último verano (Jim Gillespie, 1997) o Las Colinas Tienen Ojos (Alexandre Aja, 1996).
Está claro que el icono principal de la serie es Leatherface (Cara de Cuero), ese que va con la motosierra como quien va con una cometa blandiendo el aire. Luego están las víctimas y por otro lado, el resto de verdugos, que es la familia de aquél. Curiosamente nunca llega a repetir el personaje superviviente a la masacre en otra película, ese a quien por desgracia la violencia le persigue hasta darse cuenta de que para resolverlo lo que tiene que perseguir es la revancha. Así ocurre en Halloween (John Carpenter, 1978) o Scream (Wes Craven, 1996).
Sin embargo, la familia es inherente a Leatherface. Es un complemento imprescindible a éste. Más que nada porque como aquél no habla, y a veces tiene sus arranques de bondad y vacila a veces delante de sus víctimas si encender o no el motor de su sierra, es uno de sus hermano quien tiene que asestar el golpe de gracia. Pero resulta que el árbol genealógico parece cambiar de una película a otra.
En 1974, la susodicha familia Sawyer está compuesta por dos hermanos (aparte de Leatherface) y el abuelo moribundo; en La Matanza de Texas 2 (Tobe Hooper, 1986) le crece espontáneamente un hermano nuevo, que por lo visto es gemelo de uno de los que finalmente moría en la Matanza anterior; ya no hablemos de La Matanza de Texas 3: Leatherface (Jeff Burr, 1990), donde le llueven tres hermanos nuevos y una madre aparecida de la nada.
Peor es en La Matanza de Texas: La Nueva Generación (Kim Henkel, 1995) donde, aunque los roles se mantienen, la relación de parentesco no se llega a adivinar, salvo que la chica pérfida de la familia es novia del líder de la banda. Por lo visto, cual Ave Fénix revive el abuelo, que en la anterior película ya aparecía muerto. Ahora tiene la piel más tersa y divina que nunca, tanto que parece que se ha estado untando gel ‘dermoactive’ por un tubo. Pero el rizo que riza el rizo es que en la mítica estampa familiar entorno a la mesa, Leatherface aparece travestido. No es de extrañar que con tanto cambio familiar quedase tocado.

El posterior ‘remake’ (Marcus Nispel, 2003) y su precuela (Jonathan Liebesman, 2006) sí tienen algo más de coherencia entre ambas, a pesar de volver a trastocar la genealogía aunque con mayor acierto. Se ve que estaba más planificado y que no respondió a una sed voraz de producir secuelas sin llevarse por delante la mitología de la saga. Si llegan a producirse más secuelas o pre-precuelas (dudo mucho que tan rentable historia acabe aquí para siempre), propongo aumentar la familia con el hermano gemelo del abuelo que, aunque pueda morir, en la siguiente cinta vuelva a aparecer diciendo que todo fue una estratagema, y en la próxima se reúna de repente con Leatherface en la cárcel… ¡Coño, pero si ese es el personaje de Tony Leblanc en Torrente!
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