Y la ‘Plumardina’ se quedó

Nada hubo que hacer. El diseño que plagia la promoción rusa cuando celebró Eurovisión 2009 está en todos los rincones de la ciudad, anunciando los presentes carnavales de Las Palmas de Gran Canaria. Finalmente, el jurado que eligió el pasado verano el cartel se ratificó, a pesar de las numerosas quejas. Y bastante razonables. Recordemos:

¡Que va, que va! Quisiera saber a qué óptica van los miembros del jurado para denunciarla a Consumo. Lo más asombroso es que los responsables del Festival de la Canción Europea les ha dado su venia, ya que no pone objeciones. Ni ‘royalties’ han reclamado. ¡Qué toletes!
Ahora, que el mensaje inspirador tampoco se queda atrás: ‘El Mar y las Culturas’. En la elección del tema carnestolendo ha influido, de manera directa, la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria a Capital Europea en 2016. Las lenguas oficiales hacen referencia a todas aquellas culturas que han arribado por mar a las costas de la ciudad: castellanos, flamencos, bereberes, ¿fenicios?, portugueses…
Muy poético todo. Pero la verdad es que bajo ese lema pretencioso nadie sabe de qué carajo exactamente disfrazarse en acorde, como suele hacer la sociedad capitalina cada año. ¿De ola del mar? ¿De guerrero fenicio cantando una rapsoda francesa? ¿De un guerrero fenicio surfeando en una ola marina, mientras canta una rapsoda francesa? Tremenda combinación poco práctica. La del tema del carnaval, digo.
Si la intención era recalar en la cultura europea, y haciendo que la ‘Plumardina’ tenga mejores motivos para existir, ya podían haber dedicado el carnaval a la historia de Eurovisión. Nos podríamos haber disfrazado de Massiel, con su camisón cortito, o de Chikilicuatre, o de Abba. Y traer al escenario a Brotherhood of Man, o a La Década Prodigiosa. Incluso a Dana Internacional, que ya estuvo en la edición de 1999. Además, con lo barato que cobra ya esta gente por un bolo, no habría oposición en el Consistorio.
En fin, que espero que el jurado se haya aplicado aquel cuento de que ‘una para saber y otra para aprender’. No sea que el año que viene nos encontremos con un cartel como el que sigue, que si hubiese sido el elegido también hubiesen alegado que es simple casualidad.

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