Paranoia Express

Cada vez que Alejandro Sanz abre la boca últimamente la caga más. Y no sólo cantando. Ya sabemos que el cantante va camino de figurar como sinónimo de la ‘Ley Sinde’, y además con una postura radical. Tanto es así que hace unas semanas se vino de África y, será que estuvo tan sensibilizado con el derecho de que los niños enfermos de sida reciban medicación, que lo comparó con el derecho de los autores a cobrar canon. Yo no sé qué le habrán hecho allí, pero lo que está claro es que no se puede comparar el hambre con la gula.
La verdad: en Twitter no estoy muy puesto. Pero me tuve que meter en la cuenta de Alejandro Sanz a raíz de la noticia (no soy tan carroñero para coger las noticias directamente… a veces), y con tanta arroba casi me quedo muerto en la bañera. Pero acabé encontrando la publicación de marras, que copio ¡atención! textualmente:
“A los que me atacan con tanta pasion.. Usenla para ayudar donde hay injusticias de verdad. No sean cagones. A mi me resbala. Demuestren que estan a favor de los derechos.. De los derechos de los niÑos con sida en africa a tener medicacion a su alcnce. No me jodan con estupideces… Saben que los derechos de los creadores son legitimos… […]”.
Aparte de evidenciar que Sanz no se paró un segundo a revisar las faltas, lo que demuestra también es que tiene la boca muy sucia (más bien los dedos sobre el teclado) para ser un personaje público. Por otra parte, la justificación que emplea para defender su campaña pro – antipirateo es muy cruel. Nada tiene que ver la realidad africana con que un puñado de gente quiera cobrar por unas obras que hicieron hace tiempo.
¿Cobraría Eduardo Chillida por cada vez que un ciudadano ve sus monumentos urbanos? ¿Cobraría Goya por cada reproducción pictórica que se adjunta en los trabajos escolares? Bueno, quizás tampoco sean buenos ejemplos, porque la titularidad pública responde por ellos. Pero lo que vengo a decir es que una canción o una película ha de ser pagada como se paga cualquier otro trabajo, sin que deba estrangular de por vida a sus consumidores. Que se le pague en su momento de publicación, y ya.
La polémica de sus comentarios no está sólo en su contenido ni en las formas, también en la reiteración de todo ello. Sanz se aferra sin rebajar tensiones, cosa que no agradece su imagen. Así, aquel párrafo terminaba de esta manera:
“[…] Y si despues de todo esto todavia son capaces de poner en duda que una idea tiene que ser protegida entonces vangan conmigo a los pueblos de africa y vean el talento y si no tienen huevos callense cagones”.
Paranoias.
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