No quiero vivir en ‘Melrose Place’ [el remake]

¿Quién dijo que mi retrospectiva de Melrose Place había acabado ya? Todavía quedan retales por comentar en relación a la mítica serie estadounidense, especialmente sobre el remake que la cadena The CW (CBS and Warner Bros) emitió durante la temporada pasada. Es más, ese fue el aliciente que me empujó a devorarme de nuevo toda la original. Y ahora, que también me he visto la revisión de 2009, tengo mucho y más que añadir: el estropicio que han hecho pasando por la historia original hasta el propio patio.
El 14 de noviembre de 2010 (en principio) está previsto que Fox emita en su canal español por cable Melrose Place 2.0. Yo no me he podido resistir y, aunque me fastidien los subtítulos, me la he descargado en versión original para verla antes. Quería saber cómo devolvían el patio de vecinos diez años después, y ver de vuelta a sus personajes originales.
Sin duda, la televisión vive una época de remakes. Alentados por el (más o menos) éxito de 90210 en la misma cadena, en 2008 se empezó a desarrollar la versión de Melrose Place, que se estrenaría finalmente el 8 de septiembre de 2009. La campaña de promoción puso toda la carne al asador, sobre todo porque anunciaba las apariciones fijas de Thomas Calabro (como Michael Mancini) y, ¡oh!, Laura Leighton (¿no se suponía que Sydney Andrews había muerto?), así como la presencia de la actriz-cantante Ashlee Simpson, amén de otros cuerpos con los que la piscina brillaría más que nunca.
Pues bien, la serie arranca con un asesinato, el de la propia Syd. Que, claro, cualquier fan del ‘Melrose Place‘ de siempre se rallaría, porque la última vez que la vio fue muriéndose, ¿y de repente aparece de nuevo pero para volver a palmarla? En definitiva, que la intriga del espectador va a depender desde entonces de los continuos flashbacks de los que Syd va a ser la reina indiscutible.
Primero, ¿por qué simuló su anterior fallecimiento? Se justifica muy someramente con que pretendía ayudar a su marido (Craig Field), de quien nos enteramos ahora de que estaba bajo amenaza por su culpa. Por cierto, la recreación de ese flashback es paupérrima, porque Michael no llevaba ese esperpéntico flequillo por aquel entonces; segundo, ¿quién la mató? Durante los primeros episodios la aguja acusadora se dirige de una a otra persona, para finalmente señalar al más imprevisible, efecto que me encantó.
Una de las cosas que más me asqueó es que a estos personajes originales le salieron nuevos hijos como setas. Sabíamos que Michael había preñado a Taylor y a Jane. Pero uno de estos nuevos inquilinos resulta ser otro de sus hijos secretos. Por su parte, Violet Foster aparece en el edificio para comunicarle a Sydney que es esa hija que ella entregó en adopción. Bastante parecido físico tienen. Pero estas tramas filiales me parecieron el despiporre.
Sigo tirando del hilo que une el remake al original: otros personajes invitados fueron los de Jane Andrews (Josie Bisset) y Jo Reynolds (Daphne Zúñiga). La primera aparece en Melrose anunciando que es heredera del edificio (¿cómo cayó en manos de la familia Andrews?), interpretando a una modista de cuarta, cuando quince años atrás era de primera (y media); mientras, la segunda aparece fiel a su historia, como una fotógrafa que ahora es reconocida por su viz humanitaria (que entronca con su salida de la serie, al irse a Bosnia con afán caritativo).
No obstante, el regreso más ansiado, incluso desde que Melrose Place 2.0 no era ni un proyecto, fue el de la mítica Amanda Woodward. Heather Locklear rechazó inicialmente volver a la serie, diciendo que las tramas que le habían presentado carecían de sentido. Puesta en marcha la emisión, y al tiempo que bajaba la audiencia y subía la oferta económica, Locklear cedió y su aparición se anunció a bombo y platillo.
¿Para qué? Para nada. Amanda perdió parte de su alma característica. Vale, seguía siendo una ególatra e interesada, capaz de poner la zancadilla. Pero hay algo que le impidió recobrar aquel protagonismo del que disfrutaba en antaño. Pretendía dárselas de diva, pero no consiguió estar a la altura. Como el formato original, ella también estaba desgastada. ¿Cómo razonó su vuelta a la vida pública, después de que fingiera también su muerte? Pues “estaba aburrida. Del sol, de la arena y de Peter”.
Por su parte, Michael cambió drásticamente (demasiado, diría yo). Se había convertido en un modélico padre de familia y en un prestigioso médico que encima había inventado el transcatéter de la válvula aórtica (malditos guionistas, porque ese invento realmente sirve para otra cosa de la que justifican). No obstante, seguía siendo un cabrón, chantajista y putero, pero despojado de carisma. Es decir, se convirtió en un personaje odioso y negativo, no como en su versión original, que lo amábamos.
La traición definitiva fue el edificio, que para nada tiene que ver con el auténtico Melrose Place. He intentado buscar razones a tamaño cambio, como una remodelación. Pero para llegar a ello debió de ser tragado por las lavas de un volcán y volver a levantarlo de cero. El 4616 (el número es lo único que mantuvieron) parece más irreal, de cartón piedra, un club más que una residencia (porque, ¡anda que no se pasaron con la barra y los sofás!), y se les fue la mano con el número de macetas.

En cuanto a la serie en sí, obviando el recuerdo de la serie original, pues la versión no estuvo mal. No tiene mucho que ver con aquellas tramas de amoríos, despechos y traiciones. Las hubo, sí, pero sus personajes eran bastante angelicales. El más destacado es el de Ella Simms (interpretado por Katie Cassidy), otra publicista rubia de la que imaginábamos que sería la copia de Amanda. Pero no, porque ésta sí es capaz de bajarse las bragas por un tío.
Símil más factible es el de Riley Richmond (Jessica Lucas) con el personaje bondadoso de aquella Megan Lewis. Su relación tortuosa con Jonah Miller (Michael Rady) dio mucho jugo en la serie, pues de ahí se desprendieron varias subtramas profesionales y amatorias (pero sin engaños a saco, porque pecaban de sinceros). Otro de los personajes fundamentales fue el de Lauren Yung (Stephanie Jacobsen), sinónimo de responsabilidad con su trabajo. Y tanto es así, que para pagarse la carrera de Medicina termina prostituyéndose.
Los personajes de David Breck (Shaun Sipos) y de Auggie Krispatrick eran los que menos veía yo. De David, ese hijo secreto de Michael, no supimos de donde venía ni cuales eran sus metas, salvo robar en casas lujosas. Sobre Auggie, tres cuartos de lo mismo. Aparte de ser cocinero del Restaurante Coil (uno de los escenarios más habituales, como lo fue el Shooters), pues su existencia era la de calentar al personal femenino, a pesar de que fuese de serio.
Melrose Place 2.0 vivió dos etapas en una misma temporada, marcada por la audiencia: una, de los capítulos 1 al 12, en el que se desarrolló la trama horizontal de la muerte de Sydney y concluyó con la llegada de Amanda. La serie se dio un respiro de varios meses, cual Flashforward, para darle un viraje que contentase al público. A su vuelta se hizo menos dramático, se despidieron los personajes de Auggie y Violet y se le dio más peso al personaje de Amanda, que protagonizó una nueva trama horizontal pero sin especial relevancia.
Las particularidades de la nueva versión está en el aumento del erotismo, porque hay muchas más caras bonitas y tipazos más esculpidos, así como en una grabación y montaje mucho más dinámicos y cinematográficos, que es lo que más está en boga. La música ha sido bastante más importante que en sus orígenes, de manera que se socorren a ráfagas para encajar mega hits del momento, como She Wolf de Shakira, Tik Tok de Kesha o Let it rock de Kevin Rudolf. Suplían así el tiempo que decidieron no dedicar a una careta de entrada, que bien podía haber sido algo así:
Melrose Place 2.0 finalizó el 13 de abril de 2010 en su 18º episodio con un final abiertísimo. Varias historias quedaban en suspense. Todo parecía indicar que volvería para la siguiente tenporada. Quizás buscaban captar la atención de esta forma, pero por lo visto no se logró, de tal modo que no fue renovada y ahora, qué gracia, nos quedamos sin saber cómo sus personajes salen del precipicio. Tendremos que esperar al 2019, a que hagan el remake del remake porque con este trato que le han dado, definitivamente, yo no quiero vivir en este Melrose Place.
21 Noviembre, 2010 a las 3:57
Una làstima… me gustaba… aunque no le llegaba ni a los talones a ese clàsico noventero. Lo màs lamentable de la no renovaciòn es que mataron esos finales inolvidables de personajes de Melrose Original, como Sidney, o la misma Amanda… para què volviò Sidney???? su muerte fue memorable, su personaje inolvidable y èsta nueva Sidney no era la dulce que habìa vuelto a ser gracias al amor de Craig, hubiera preferido quedarme con el recuerdo de la Sidney de los 90. Contrario a lo que leo acà, para mì el personaje nuevo màs interesante era el de Violet, digna hija de su madre, y aunque Ashlee Simpson es preciosa, debo reconocer que no es muy buena actriz.
8 Febrero, 2011 a las 19:43
Vale, la serie original era muy buena pero esta tambien me ha gustado, tiene muy buenos momentos y buenos personajes, la publicista Ella es uno de los mejores, y la relacion de los tortolitos Jonah y Riley me recuerda a la de billy con Allyson….es una pena que muriese Sidney una de las mas carismaticas de la serie original y una buena actriz…en fin me parece una pena que no la renueven aunque me consta que se estan haciendo muchos esfuerzos entre los fans para que hagan una segunda temporada