Quiero vivir en ‘Melrose Place’ [6º temporada]
¡Bien de personajes nuevos que respondieron a la huida masificada de los originales! No obstante, ninguno de ellos significó una revolución o, al menos, un elemento de enganche similar a aquéllos. Se hizo harto evidente que ya todo en Melrose Place estaba inventado, y en su sexta temporada (1997-1998) comenzó realmente a hacer aguas.
El personaje de Brett Cooper (interpretado por Linden Ashby) entró como Taylor McBride en su versión masculina: aterrizó en Melrose con un secreto a sus espaldas pero, a diferencia de aquélla, con un alto nivel de previsibilidad. Se presentó como amante de Kimberly Shaw (personaje jugoso incluso después de muerta), pero enseguida salió de dicha trama. De su mano aparece Lexi Sterling (o lo que es lo mismo, Jamie Luner, la descerebrada Cindy Lubbock en Somos diez), que hacía de su ex mujer y volvería a serlo al final de la temporada. Es un personaje un tanto ambiguo, a veces malévola, a veces benévola, y muchas veces sin sentido. Está mal definido. En medio de todo esto se emparejará con Peter Burns, que se torna en un pelele paranoico por Amanda Woodward.
Quien da un giro de 180 grados es el Samantha Reilly. En la temporada anterior me quejaba de los pavisosa que era. Ahora no se contenta con ponerle los cuernos a Billy Campbell sino que encima revienta su relación (también de infidelidad) con Jennifer Mancini. En efecto, Billy se lía con la hermana de Michael, una pareja que tampoco tenía sentido. Ambos se van a vivir a Italia para no volver nunca más a Melrose (injusto final para un histórico como Billy, que debía de haber vuelto con Alison).
Tan mal iba la cosa en Melrose Place (para sus personajes también) que asistimos al suicidio de Craig Field, que tras la muerte de Sydney no levantó cabeza; el intento de suicidio de Taylor, que no logró re-enamorar a Kyle; y el falso suicidio de una impostora que se hacía pasar por ex de Kyle. Por el lado contrario, en esta temporada Amanda se casa tres veces pero con fatídico final.
Matt Fielding abandona la serie en su primer capítulo ante una buena oferta de trabajo en otra cuidad. Su emotiva despedida de la comunidad, sólo, es un adelantado epílogo de Melrose Place (me pregunto si desde entonces ya tendrían pensado el mortífero final que le tenían preparado, una temporada después). Quien vuelve es Jane Mancini y con una trama que parece una crueldad teniendo en cuenta la realidad de la actriz. Se suponía que Jossie Bisset estaba deprimida por no concebir un hijo, y va, y la meten de madre postiza del hijo de Michel con Taylor. Por cierto, que la señora McBride (ay, Lisa Rinna… que realmente estaba embarazada por entonces) se arrepiente y decide huir con el bebé y afrontar su compromiso maternal en Boston.
En cuanto a cameos, poco antes de convertirse en Stanford Blatch, el mejor amigo de Carrie Bradshow (Sexo en Nueva York, 1998-2002), Willie Garson aparece en un par de episodios con una viz cómica similar, la de un patético hombre. Un personaje medianamente más fijo es el de Jeff Baylor, amante de Sam e interpretado por Dan Gauthier. Es un actor que apenas ha tenido serie propia, pero que ha participado esporádicamente en grandes como Casado con hijos (Fox, 1987-1997), Beverly Hills, 90210 (Fox, 1990-2000), Friends (NBC, 1994-2004) o Perdidos (ABC, 2004-2010).
El tema musical lo pone fundamentalmente el Upstairs, el club de jazz regentado por Kyle McBride. Imagino que con ello la serie dio excusas para invitar a grandes artistas del género. Por el club se pasó en persona Jon Secada, que hizo un cameo especial por Navidades. Mientras, tras las caretas de entrada sonaron artistas clásicos como Paul McCartney, The Rolling Stones, y el joven noruego Spen Lind.
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