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Quiero vivir en ‘Melrose Place’ [3º temporada]

“Melrose Place”, Tercera Temporada

Melrose Place parecía superarse temporada tras temporada, algo que hoy en día no consigue cualquier serie. En su tercera tanda (1994-1995), se echó mano de aquellas relaciones nunca establecidas anteriormente entre algunos de sus protagonistas, entraron nuevos personajes fijos mientras que ciertos veteranos tocaban fondo. Sin embargo, sobre todos ellos destacó finalmente la estrella indiscutible y alma de la serie: el chantaje.

Es oficial: Jake Hanson ya no tiene competidores en el ranking de personajes que más se ha ‘calzado’ a sus vecinos. En una misma temporada conoció más íntimamente a las hermanas Andrews (Sydney y Jane). Bueno, una detrás de otra, claro. Es a esto a lo que me refería con que se establecen lazos sin precedentes. Es tanta la coralidad del elenco (cuatro chicas y cuatro chicos, según los créditos principales) que aún quedaban sinergias por explorar. No obstante, en efecto, si antes no había sido así es porque los guionistas sabían que no había muchas afinidades entre algunos de ellos. La relación de Jake con las hermanas Andrews duró bien poco y y no resultaron tramas de las más interesantes.

Otra de las nuevas relaciones es entre Amanda Woodward y Michael Mancini. El médico del Wilshire Memorial por fin salió de aquel triángulo amoroso y decía haberse enamorado como nunca. Parecían ser la pareja perfecta: chicos ambiciosos y maquinadores. Pero les distanciaba el estilo, porque Michael no lo tenía. Así que esta otra trama duró pocos episodios.

Amanda conoció a otro amante y médico, Peter Burns (interpretado por Jack Wagner) que formaría desde entonces parte del reparto habitual pero aún no del todo definido, a pesar de concebirse como otro personaje egoísta y altanero. Lo curioso es que cuando creíamos que no había mente más estratégica que la de Amanda, de pronto se convierte en alumna de Burns, quien demuestra que es todavía más astuto.

Juntos provocarán una de las tramas más oscuras de la temporada, entorno a la Agencia de Publicidad D&D: logran echar al Presidente de la compañía, quien se suicida en el despacho junto a una carta de felicitación por el ascenso de Amanda. Ésta no se deja traumatizar por la situación, si bien cae en el abismo al diagnosticársele un cáncer. Sin comerlo ni beberlo, los principales accionistas revocan la presidencia en beneficio de Alison, que además de no estar a la altura se le sube enseguida el cargo a la cabeza.

La antipatía general que provoca la nueva Presidenta de D&D será aprovechada por Amanda para tenderle diversas trampas y recobrar su puesto. La ayuda de Brooke Armstrong será fundamental. Este personaje supuso el debut televisivo de Kristin Davis (la ingenua Charlotte York de Sexo en Nueva York), el cual se mostraba un tanto ambiguo al ponerse de parte de todos los lados sin que nadie lo sepa para lograr sus objetivos: un ascenso en la compañía y el amor (fraguado con tan sospechosa rapidez) de Billy Campbell. Y es que Alison, tras el trauma sufrido por su padre, decide que es razón suficiente para evitar los brazos de su compañero. Es la eterna huída estúpida entre uno y otro, pues se han pasado toda la serie viendo grandes obstáculos a su relación cuando en realidad no los hay.

Creo poder decir ya que no hay final de temporada más brillante que la que nos ocupa: Kimberly Shaw acaba volviéndose loca de amor por Michael, quien no deja de engañarla y despreciarla hasta el punto de ver alucinaciones que la evocan a matar a todo el reparto. Por eso, coloca bombas por todo Melrose Place cuando la mayoría de sus inquilinos están dentro. Lo que no me gustó es que el último episodio terminase sin que explotase el edificio (cosa que ocurre en el prólogo de la siguiente temporada), con el fin de que el espectador supiese que va a ocurrir de verdad y dejar mayor emoción.

Lluvia de micrófonos en “Melrose Place”Cameos, sólo uno que nos interese y ni aún así: el de Jasmine Guy, una de las protagonistas de la serie Un mundo diferente (NBC, 1987-1993), ‘spin off‘ de La Hora de Bill Cosby (NBC, 1984-1992), que en esta ocasión interpretaba a la pérfida amante de Peter. Por otra parte, sobre las imágenes de Los Ángeles que abren cada capítulo escuchamos temas de R.E.M. y de Jon Secada, sin faltar aquellas de música negra tan de primera mitad de los 90. El súmmum de lo cutre en esta temporada fueron las continuas apariciones (no estelares) de la pértiga sobre las cabezas. ¿Qué veracidad me da ver a Michael y a Kimberly haciéndose carantoñas si luego aparece un micro volador por encima?

Pocos detalles más se me ocurre comentar: a pesar de que se promulgan las nuevas tecnologías (¡ya tenemos Windows 95!), es para partirse la caja viéndoles con sus buscas. En situaciones a contrarreloj nos compadecíamos por que no tuviesen ya un teléfono móvil a mano… Precisamente, el actor Thomas Calabro, que interpreta a Michael, nos enseñaba su busca inservible (tan propio de los atrezzos) durante el programa especial de la serie, Un día en la vida de Melrose Place (3×17). En el veíamos a algunos de sus actores en su vida cotidiana, fuera y dentro del rodaje. Insatisfecha la curiosidad de ver con más detalle de cómo trampeaban el decorado del Melrose, por otra parte no escatimaron en las escenas de Daphne Zúñiga (como Jo Reynolds), en las que subía la montaña con su hermana o se le quemaba la comida.

Archivado en: Televisionado, Memorabilioso
5 Septiembre 2010
16:47
Comentarios :
 

1 Comment for this post

 
Javier Tena dijo:

Genial esta serie Melrose Place, una de mis favoritas de toda la vida. El episidio de las bombas me pilló en el viaje de fin de curso de 8º EGB a Rialb (Lleida) y lo vi en la habitación junto con mi primer ligue.

 

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