Morir como una niña a los 76 años
Hoy no tenía nada interesante que decir (o sí, pero me lo guardo para un momento más oportuno). Así que he vuelto a mirar las noticias del día y me ha llamado una, quizás por ser la más ‘gilipollesca’ de todas: “Muere Cammie King Conlon, actriz de ‘Lo que el viento se llevó’” (King Vidor, 1939).
Y ustedes podrán decir, ‘quién coño es ésta’, duda más que justificada. La fallecida en cuestión, es que ni siquiera contaba con más curriculum cinematográfico que éste (salvo que consideremos su doblaje a uno de personajes de Bambi). No es por dar clases de ética periodística pero, ya que estamos, un titular más acertado sería “Muere una de las últimas actrices de ‘Lo que el viento se llevó’ que quedaba con vida”.
Cammie King Conlon dio vida a Bonnie Blue Butler, la hija de la pareja más sacrificada del cine. Permítanme decir que su accidente mortal montando a caballo me parece la escena más traumática de todo el film. Con lo que le costó a Escarlata O’Hara montarse una familia, va, y se muere su chiquilla de cinco años (la cara oscura de regalar ponys).
La ¿actriz? murió joven, a los 76 años. Sí, sí, “¿actriz?”. Conlon dedicó la mayor parte de su vida a trabajar en la cámara de comercio de Mendocino (California). No obstante, este magnífico ejemplo de ‘one hit wonder’ del celuloide se atrevió a publicar el año pasado sus memorias acerca del rodaje, “Bonnie Blue Butler. A Gone with the Wind Memoir“. Y ahora, digo yo, ‘cuántas páginas se pueden sacar de la memoria de una niña de cinco años, ¡71 años después!’.
He de imaginar que Cammie, la pobre Cammie, aguantó hasta el final de sus días el eterno cliché de ser hija de Rett Butler, interpretado por Clark Gable, de quien dice que “era un papá encantador, era muy considerado conmigo”. Mientras, de Vivien Leigh confiesa no acordarse de nada. Bah, eso es la envidia.

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