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Quiero vivir en ‘Melrose Place’ [2º temporada]

“Melrose Place”, Segunda Temporada¡Ay, qué grande Melrose Place! Esta californiana comunidad de vecinos vivió en su segunda temporada (1993-1994) quizás su período de esplendor. Los personajes protagonistas ya estaban más que desarrollados, tanto que parece que no hay ninguno que se salvase del pecado. La apocalíptica social entre ellos, abierta a finales de la primera tanda, profundiza en abusos sexuales, matrimonios de conveniencias, altas traiciones, cuernos por doquiere… Entremos nuevamente por el portal de Melrose Place, 4616:

Jake Hanson volverá a hacer mudanza esta temporada en Melrose. Si en la anterior hizo vida junto a Jo Reynolds, ahora rebota en la cama de Amanda Woodward. De piso a piso, y se tira a una inquilina porque le toca. De momento lidera el ranking de vecinos que más se ha acostado con otro (incluyendo a la desaparecida Sandy Harling, interpretada por Amy Locane). A pesar de lo hosco e independiente que se apostaba en ser, lo cierto es que Jake ha madurado de forma que un simple polvo para él va unido a un compromiso serio.

La primera mitad de esta temporada, Jo será un cero a la izquierda. Ya me imaginaba a los guionistas preguntándose entonces qué hacer con este personaje, puesto que no tenía tramas propias. Pero a un retorcido se le ocurrió martirizarla con un amante psicópata que la dejase preñada justo antes de que ésta le pegase un tiro. Tampoco la relación bien avenida entre Alison Parker y Billy Campbell será un lecho de rosas para el espectador. O sea, les iba tan de maravilla que aburría. Los guionistas también se la jugaron más adelante con la inclusión de terceras personas, a partir de las cuales el partener desconfiaba del otro. Sin embargo, ninguna fue tan determinante como el que Alison recordase, de buenas a primeras, que fue violada de niña por su padre.

Por su parte, Matt Fielding seguirá siendo como esa coma entre decimales y números enteros. No será uno de los protagonistas absolutos de tramas colectivas, mientras que sus propias historias volverán a estar encasilladas bajo su condición sexual. Esta vez contrae matrimonio por solidaridad con una rusa para solventar su problema de papeles, pero no sé si es que los guionistas vieron que eso no llevaba a ninguna parte y devolvieron a la rusa enseguida a su país, por que sí, ¡con lo que le costó engañar a Matt! Curiosamente, ni éste ni ninguna de sus parejas del mismo sexo serán plumíferos, y sus coqueteos son como la de una pareja heterosexual (sin caberles la duda de si será gay o no). Lo más molesto de todo es la censura de la televisión americana de antaño, con respecto al beso de Matt con el padrino de bodas de Billy (episodio 2×31), palpable en la ralentización del acercamiento de Matt donde debería ir la imagen original.

Los auténticos protagonistas de la temporada son los qu conforman esa pirámide tan irregular: Jane Andrews, Sydney Andrews y Kimberly Shaw, con Michael Mancini como vértice primordial. Realmente Jane será la que sufra los fregaos del resto (como ex de Michael), porque los demás la utilizarán para sus ambiciones. Kimberly muere para luego resucitar, cuando ya Sydney había chantajeado a Michael para que se casase con ella a desgana. ¡Culebrón al máximo!

“Models Inc.”, ’spin off’ de “Melrose Place”Una muestra del éxito de Melrose Place fue que de este ’spin off‘ de Beverly Hills 90210, nació a su vez otro tanto, Models Inc. (Fox, 1994-1995): a final de esta temporada aparecerá en la vida de Amanda su madre, Hillary Michaels, que regenta una agencia de modelos con la que trabaja la agencia de publicidad de aquélla. Esta otra serie arrancará con el asesinato de una de sus modelos, que además se presentará junto a otra en esta serie, Sarah Owens, la cual además tendrá trama propia junto a Jo. Todo parecía tan atado y bien atado para asentar el interés de la audiencia, pero Models Inc. resultó ser todo un batacazo y la crítica la trató de ‘superficial’ para abajo. Aún así Telecinco se atrevió a emitirla con resultados similares (y eso que a mí me gustaba), por lo que la pasaron a horario verpertino durante un verano.

Volviendo a Melrose Place, una completa injusticia siguen siendo los títulos de crédito. La única variación con respecto a cómo se dejó en la última temporada es esa incorporación de Heather Locklear, mientras que a Laura Leighton (como Sydney) la relegan junto a los actores episódicos. Lo mismo ocurre con Marcia Cross (como Kimberly), con la de grandes capítulos que nos ha hecho pasar con sus perversiones.

Nuevamente, en Melrose Place iremos encontrando algunos cameos interesantes, como el de Gina Gershon, una de las camareras de Shooters (y compañera prostituta de Syd) que se convertiría después en la próxima gran estrella (mala y zorrona) de Las Vegas en Showgirls (Paul Verhoeven, 1995); o Mara Wilson, que será la hija de la rusa que se cameló a Matt, y que coetáneamente también lo fue de la Señora Doubtfire (Chris Columbus, 1993) y con unos pocos años más la veríamos de portada en la película Matilda (Danny DeVito, 1996). “Cameos” a nivel patrio se encuentra en el aspecto del doblaje. Carlos Revilla, la popular voz de Hommer Simpson, valdrá aquí tanto para un roto como para un descosío, doblando a diferentes personajes episódicos y a figurantes. Igual ocurre con Lorenzo Beteta, la voz de Fox Mulder.

Nuestras plegarias fueron atendidas, y restaron la intervención de ese saxo sospechoso que daba la nota dramática al final de cualquier escena (sólo faltaba que también sonara cuando Alison saliese de comprar el pan). Se agradece además la mayor serialidad de Melrose Place: la mayoría de las tramas en la primera temporada empezaban y se acababan en el mismo capítulo. Aquí ya todos dependen del anterior y del siguiente, dejando habitualmente un ‘cliffhanger’ en el último minuto para mantener interés hacia el próximo. Así, la segunda temporada cerró con la huida de Alison de su propia boda y el intento de asesinato Kimberly a Michael, haciéndose pasar por Jane.

No puedo cerrar este segundo repaso a Melrose Place sin antes hacer evaluación técnica a la moda contemporánea. A quién no se le escaparía actualmente una sonrisa a ver a Billy vestido con ropa del Mundial USA’ 94 (durante el capítulo 2×27), época en la que se estaría celebrando. Daría la sensación de que la serie queda muy atrás de las nuevas tecnologías de hoy, pero será que los personajes tendrían un nivel adquisitivo tan alto porque podemos ver ya los primeros ordenadores portátiles (con el grosor de El Quijote, por lo menos) o los primeros teléfonos móviles (verdaderos ladrillos). Mientras, en Shooters, para escenas artísticas o simplemente abriendo el capítulo, escucharemos éxitos del momento como Shape of my heart, de Sting (1993); All I wanna do, de Sheryl Crow (1994); Baby, I love your way, de Big Mountain (1994) o Zombie, de Cranberries (1994).

Archivado en: Televisionado, Memorabilioso
24 Agosto 2010
15:42
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