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Kinkilogía: Redes sociales (II)

Kinkilogía: el mareante efecto de los GIF

Damos por concluido este breve estudio sobre la sub-cultura kinki con lo que es realmente mi epígrafe favorito: los kinkis en las redes sociales, con especial hincapié en las fotografías destinadas a tal fin. Digamos que éstos hacen uso de estas plataformas conscientes de la amplia difusión de la que pueden gozar. Es por ello por lo que engalanan sus perfiles hasta llegar al rococó de los rococós. Veamos:

Primeramente, el kinki toma la opción en cuanto a cual o cuáles redes sociales inscribirse. Existe cierta predilección por Tuenti sobre Facebook o Badoo (será por que es una plataforma más cañí). Otras alternativas habituales son aquellas páginas de pura exaltación física, como Sexyono o su símil de título más ‘basturrio’ pero asquerosamente sincero, Votamicuerpo.com.

Por otra parte, web singular es la de Agentesdelanoche.com o de su misma tipología, en la que si el kinki aparece es porque la noche anterior ha sido fotografiado por un contrata de dichas páginas, quien sube las imágenes a su libre disposición. No todos pueden tener la ocasión de incluirse en estas páginas, rodeados de su peñita o del ligue de turno, por lo que es el súmmum internáutico para la vanagloria de esta sub-especie cultural.

Antes que haber rellenado los datos de inscripción, el kinki ya tiene elegidas y “requete-photoshopeadas” todas sus fotos. Serán aquellas imágenes tomadas en la última verbena, en la ‘playuqui’, de ‘reguetoneo’, o con la webcam estén conectados o no al MSN Messenger, pero en ningún caso serán espontáneas. No sabemos si los kinkis consideran que cualquier fotografía suya en el que no aparezca posando puede hundirle socialmente.

Kinkilogía: chico “estiloso”…Poniendo morritos como lo haría una Marilyn de cuarta, cruzando los brazos sobre el pecho con los tatuajes al viento, luciendo gafas de sol un día nublado tratando de emular al Chico Martini con poco éxito, sacando la lengua para impresionar con un piercing que en verdad llevan todos los de su sub-especie cultural, o alejando el brazo con la cámara y juntando las cabezas (¡o pies!) de varios para querer ser Chandler, Rachel y demás reparto de Friends. Todas estas son posturas usuales, ejemplarizadas de las páginas del Cuore o del viejo book de Ana Obregón. No obstante, la fotografía común es la realizada con el teléfono móvil en el espejo del cuarto de baño, ya que no hay nadie que se las saque con ojo profesional.

Como complemento directo a estas imágenes son los pósters de chicas Interviú de fondo, la colección de peluches sobre la cama o blandiendo cualquier objeto catalogado como tótem (preferiblemente almohadas ‘cucas’); se comprenden como complementos indirectos el retoque posterior. El Paint es la herramienta corriente y, supliendo la carencia de conocimientos en el manejo de programas superiores, existen páginas que ofrecen adornar la fotografía de manera sencilla, como Blingee.com (tómese de ejemplo la imagen de entrada). Ítems ornamentales son corazones, estrellitas, dibujos infantiles y/o la marca registrada de Playboy, acompañado de alusiones por escrito, si bien son estándares a los nicks de MSN. En definitiva, compone un potaje artístico por encima del Período Rosa de Picasso. Tómose de ejemplo la galería que tiene a bien en enseñarlos “larubikah”.

Catalogadas las fotos, el kinki ya puede comenzar el registro de su perfil. Sobre la base comunicativa sobre la que se asienta tal fin, esta sub-especie cultural atiende a otro objetivo primario: el ligoteo. Cada cierto tiempo rastrea en busca de perfiles que le atraigan sexualmente, confiando en la foto principal (de ahí la gran relevancia de su elección), o bien simplemente el ‘agregar por agregar’, fórmula matemática que da como resultado indiscutible acumular el mayor número de afiliados para considerarse el más ‘guay’. Por otra parte, cuanto más alejada de la adolescencia y mayor candor e inocencia se disfruta, dichas fotos tendrán un fondo amistoso. Fíjense en esta escalofriante prueba de cariño tras una toma de análisis:

Kinkilogía: “más nunca”, tía…

Hasta aquí esta rápida intromisión por el sub-mundo kinki. No obviamos que alguna cosilla se nos ha quedado en lo más fangoso del tintero pero que, no obstante, reconocemos dejar asentado el germen de un posible estudio más avanzado que podría ocupar un jugoso trabajo de tesis. Insistimos: os animamos a ello, sociológicos y frikísticos de todo el mundo, porque en el conocimiento está el poder.

Archivado en: Frikería fina
22 Agosto 2010
10:00
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