La Presa de Las Niñas

Y mientras algunas zonas de la península ibérica no quieren oír estos días nada de agua y embalses (las tormentas veraniegas son lo que tienen), en Canarias hemos disfrutado de una temperatura envidiable. La Presa de las Niñas (Tejeda, Gran Canaria) siempre ha sido la mejor alternativa para ir a pasar unos días si no se quiere ir a la manida playa. Y ahí se ve lo bien que está.
El fin de semana pasado estuve de acampada. No fue mi primera vez, pero no recordaba lo mal que se dormía con tan pocas mantas en la tienda que aligeren la dureza de la superficie, ni mucho menos los ronquidos en Dolby Sorround. Pero vale la pela estar desvelado gran parte de la noche para disfrutar de la noche inmensamente estrellada y de la mañana perfectamente fresquita. Por la tarde no pega tanto el sol. Aunque durante el mediodía… Ay, mi espalda. Sí o sí me pasaré unos días recordando la silueta de mi camisilla.
Resulta un poco asquerosillo pisar el fondo embarrado de la presa. Tenía la sensación de que en cualquier momento podría estar caminando sobre restos humanos sin identificar (una niñez traumatizada por Quién sabe dónde). Pero el baño es agradable. Eso sí, en determinadas partes de la Presa se te pegan unas sanguijuelas al cuerpo y más vale contar con piedras cerca.
En fin: tranquilidad, sosiego, alegres vistas, un baño con el único bidé ocupado por toda una familia sólo para peinar a las chiquillas, un kiosko más pequeño que nuestra caseta, zonas de asadero cerradas hasta el 1 de octubre, la civilización más cercana a 10 kilómetros donde te cobran 5€ por una bolsa de hielo. ¡Estas sí que son vacaciones!
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