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Salamanca, renaciente maravilla… (II)

Salamanca / Catedral y Clerecía

Zanjamos este mes dedicatorio a la ciudad salmantina con un último paseo fotográfico. En esta remesa de imágenes nos acercamos por parajes algo más alejados del casco histórico o inmediatamente limítrofes, pero aún así con algo que mostrar. Y contar:

Queda claro que la Universidad de Salamanca es uno de los elementos (si no el más) señeros de la ciudad. Sus facultades se extienden hasta el Campus de Unamuno, de planta reciente. En la ilustración queda estampada la Plaza de Bolonia, cercada por la Facultad de Derecho y la Biblioteca.

Salamanca / Campus de Unamuno

Probablemente no tenga la importancia necesaria para hablar aquí de la Gran Vía, que poco tiene de similar con la de Madrid. Es una calle normal, corriente, con sus delegaciones del Gobierno, sus hoteles, su oficina de Correos… Pero también está llena de bares y abre la zona de marcha. A un extremo está la Plaza de España (o Alamedilla) y a otro, el Convento de San Esteban.

Salamanca / Gran Vía

Pero relevante sí que es la Rua Mayor, acaparada de tiendas de souvenirs y bares. Vamos, un olimpo turístico, donde los jerseys falsos de la Universidad y las jarras con el dibujo animado de una rana cualquiera se encuentran a cada paso.

Salamanca / Rua Mayor

No muy conocida es la Cueva de Salamanca, donde se dice que el diablo enseñaba magia negra a los estudiantes. Sobre la cueva se levanta la Torre del Marqués de Villena. Aunque en realidad este nigromante nunca la habitó. La Torre es lo único que sobrevive del Palacio Mayorazgo de los Albendea, datada en el siglo XV.

Salamanca / Cueva de Salamanca

Subiendo esas escaleras contrastablemente contemporáneas damos hacia lo alto de la Torre, desde donde se ven fabulosas vistas de pájaro. A una parte, la Catedral; de otra, que es este caso, el Convento de San Esteban.

Salamanca / Cueva de Salamanca [Vista]

Convento dominico donde los haya, el de San Esteban, levantado en 1524 sobre otro primitivo del siglo XIII. Su portada tan rocambolesca obedece al estilo plateresco, concebida como un retablo donde se narra el martirio de San Esteban y por encima un Calvario

Salamanca / Convento de San Esteban

Entrando por su pórtico de acceso, nos topamos con el Claustro de Procesiones o de los Reyes, que me encanta sobre todo por el templete central. La parte baja mezcla elementos góticos y renacentistas. Arriba se multiplican por dos los arcos, que incluyen grutescos y otros motivos.

Salamanca / Convento de San Esteban [Claustro de los Reyes]

Desde aquel Claustro se acceden a los diversos “Capítulos” y a esta Sacristía, construida en el siglo XVII con gusto clásico. Lo cierto es que la imagen aquí se ve una mierda. Pongamos que el desenfoque (ya que sacar fotos sin flash en un sitio oscuro tiene tela) nos envuelve en ese misticismo presidido por ese Jesús de la Promesa.

Salamanca / Convento de San Esteban [Sacristía]

Acabamos esta pronta visita por el Convento saliendo por su Iglesia, que tiene aquel coro elevado y la pintura referente al Triunfo de la Iglesia, todo sobre un arco escarzano tan bien iluminado. La señorita que descansa en uno de los bancos no entra dentro de este pack, también gótico-renacentista.

Salamanca / Convento de San Esteban [Iglesia]

Desde donde también obtenemos maravillosas es del Huerto de Calixto y Melibea. Se supone que en este recinto ajardinado sirvió de inspiración a Fernando de Rojas para su famosa novela de putas y alcahuetas, La Celestina.

Salamanca / Huerto de Calixto y Melibea

Creo que nunca llegué a saber cómo se llamaba este otro mirador, que se encuentra junto a la Facultad de Ciencias y Químicas, y desde la que se logra vislumbrar la parte sur de la ciudad. O sea, la más moderna, al otro lado del río Tormes. Apenas tiene algo de espectacular, si no es para ver el basto horizonte y algunos detalles del río. Al anochecer gana mucho más.

Salamanca / Mirador sur

Bajando hacia el río, si giramos la vista, vemos la unión entre lo viejo y lo medianamente nuevo. Me refiero a la fachada principal del Museo Lis de Art Nouveau y Art Decó, que ya visitamos al inicio de los tiempos en este blog. Las vidrieras son exuberantes, sí. Pero estando dentro dan un calor…

Salamanca / Museo Lis

Y unos metros más allá se encuentra el único verraco (creo, porque no he visto más) en la ciudad charra, y aún así citado en El Lazarillo de Tormes (cerca yace un monumento a los personajes de la novela). Ya hablamos de ellos en la anterior visita por Ávila, elementos de creencia vetona. Diría que mira hacia el Puente Romano, pero como no conserva la cabeza retiro lo dicho.

Salamanca / Verraco

Ya estamos en el mismo Río Tormes, afluente del Duero de 284 kilómetros de longitud. Concretamente estamos sobre el puente que da para otra ciudad, Santa Marta de Tormes, muy pegada a la capital.

Salamanca / Río Tormes

Llegamos al final de este recorrido por Salamanca con la imagen que tantas postales tienen retratada: lo alto de la Catedral con el Puente Romano en un primer Plano, puente cuyos quince de sus arcos datan del siglo I d.C. Más recientes son estas palabras de Miguel de Unamuno, dedicadas a la ciudad. Las mismas con las que al llegar me presenté. Las mismas con las que ahora me despido:

Salamanca, Salamanca,
renaciente maravilla, académica palanca
de mi visión de Castilla.

Salamanca / Puente Romano

Archivado en: Reportajes fotográficos
29 Junio 2010
14:00
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