ALBERWORLD: el blog

[fuente fundamental de toda información subjetiva]

 

Leer un clásico con zombis nunca fue pan comido

Lazarillo Z: matar zombis nunca fue pan comido

AÑOS hace que pretendía empezar a hacer ‘reviús’ con libros. Sigo en lucha libre contra mi pereza, pero he ganado esta batalla: Lazarillo Z, una ocasión bien merecida para desentrañar las páginas de una novela. Y un tanto peculiar esta, que nos trae de vuelta al conocido personaje De Tormes pero actualizado con zombis y otros seres sombríos. Es la demonización de los clásicos, que ya lleva un tiempo contagiando a las editoriales.

Esta corriente a la que algunos han denominado mash up (podíamos llamarlo ‘hibridación’, pero este término queda como más in) fue abierta por Orgullo y prejuicio y zombis, la popular novela de Jane Austen que sirvió de base a Seth Grahame-Smith para colar algunos muertos vivientes. Esta revisión ha sido todo un éxito editorial en Norteamérica, lo que ha provocado una nueva corriente que ha infectado a España.

A pesar de que la autoría de este ejemplar reze a nombre de Lázaro González Pérez de Tormes, el protagonista de la propia historia, no es más que un efecto para dotar de mayor realismo al ejemplar por parte de su verdadero responsable, el mismo periodista que aparece y desaparece al principio y al final, quien nos presenta la historia cual programa de sucesos. Porque lo es, porque la versión del Lazarillo que aquí se da trata de justificar los crímenes cometidos en nuestros días y que quedan impunes, de manera que perfectamente podría dar lugar a una segunda parte si apetece (y que yo esperaría ansioso).

Porque la historia me ha encantado. No sólo por la temática zombi, sino por su manera de presentar las cosas. En muchas de las críticas internáuticas (bueno, en todas) que he leído, dejan a Lazarillo Z en alto: que si la novela primigenia y las nuevas andanzas están bien entremezcladas o que si la intromisión al mundo zombi es efectiva. Todo eso es cierto. Además, su lectura se hace amena por lo corta que es aunque a su vez es un defecto, porque a su término deja ganas de más.

Se han quejado, por el contrario, del formato. La portada es genial, aunque el Patizambo de Ribera difiera un siglo de la obra anónimamente literaria. Merecía, en efecto, una edición más cuidada, en tapa dura. Por otra parte, la falta de narración en castellano antiguo resta un poco de mayor fidelidad, aunque es lógico y agradecible para una lectura de corrido. Lo que menos me ha gustado ha sido ese copy, “matar zombis nunca fue pan comido” porque en realidad no ha sido así. Pero de alguna manera tenían que meter alguna información en la portada para que el posible comprador sepa la nota innovadora que tiene (como pasó en mi caso).

El arco de transformación del protagonista, que otros han destacado, es a mi modo de ver demasiado extremista: de antihéroe a héroe, pero no con mayúsculas porque su motivación ha sido la calentura de entrepierna que ha sufrido durante medio libro. El amor es otra de las partes significantes, de manera que absorbe influencias de Crepúsculo sin disimulo. Pero se le perdona porque el final de la aventura ‘libraica’ anda cerca.

Lo que más me fascinó fue la recreación de los escenarios (la época daba mucho pie a ello), de modo que mientras leía ya me imaginaba un guión adaptado para convertirse en una película taquillera, al estilo de ‘Alatriste’ pero con más acción trepidante. Lazarillo Z así lo sugiere.

Archivado en: Reviús
8 Abril 2010
10:00
Comentarios :
 

Deja un comentario