No a dejar de defender nuestros intereses
¡Que tiemble del mundo del cine! Ya lo hizo cuando Chiquito de La Calzada repitió con Brácula, pero parece ser que esto tiene mucho más alcance: “En España la piratería es parte de la cultura”, como así mismo se titula un artículo del diario estadounidense L.A. Times donde se nos deja bien claro que se nos dejarán de ofrecer DVD’s si esto persiste. La recién aprobada ‘Ley Sinde’ aparece en acción, cual superhéroe al rescate de las princesas distribuidoras.
No es una calentura de las grandes compañías distribuidoras de Hollywood. Es que, de hecho, ya han vetado la comercialización de sus películas en Corea del Sur (el Norte ya puede alardear de aventajarle en algo). Y es que en los últimos cinco años las ventas han caído en España un 75% (de 12 millones en 2003, a 3 en 2008), al ritmo en que aumentan las descargas ilegales de películas (de 132 millones en 2006, a 350 en 2008).
La Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, responsabiliza de estos datos tanto a los usuarios como a las compañías de telecomunicaciones. Por tanto, señores, subo la mano con orgullo y me confieso como parte de ese grueso. Siempre me he justificado por los altos precios de los DVD’s originales que, aunque cada vez vengan con más contenido extra, no es suficiente como para derrochar ahí los cuartos.
Somos esos jóvenes sin sueldo fijo los que, creo yo, conformamos la mayoría del porcentaje. Y no vamos a esperar a que el pack de la 5º temporada de Perdidos baje como ahora está la 1º, por ejemplo. Las distribuidoras se quejan, pero que reduzcan ellas los precios, empezando por la de una entrada de cine, que una sesión en 3D en una gran cuidad puede llegar a costar ¡13€! ¿De qué son las gafas bicolores? ¿De Dolce & Gabanna?
Son muchas las asociaciones y grupos españoles creados desde Internet (evidentemente) con el fin de concienciar a la política europea de esta situación, de cara a la puesta en marcha de la ‘Ley Sinde’, que implica el bloqueo de aquellas webs que ofrecen descargas ilegales. Se tratan de iniciativas que van desde varios grupos al que se puede unir en Facebook (Manifiesto ‘en defensa de los derechos fundamentales en Internet’, Creative Commons España o Xgae) hasta la propia página No al cierre de webs, que además va informando sobre este proceso.
No le quito yo la etiqueta de ‘ilegales’ a tales descargas. Comprendo que uno no se pega meses rodando (o días en un estudio musical) para que después frivolicen con su trabajo de esta forma. Pero se podría considerar perfectamente también como una acción de presión que refleja, así mismo, la situación económica en la que nos encontramos.

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