Homicidio de un oso panda: condenados por ser geniales
Mi frikismo tipológico nada tiene que ver con el twee pop, esa rama chunga musical que nos agolpa el cerebelo con melodías cursis. Recordemos: La Casa Azul. La formación inventada por Guille Milkyway es precisamente la gran influencia para lo que vemos en este video. De una primera ‘escuchada’ es fácil que se nos quede eso de “oso panda, oso panda, laralala, la, la, lala”. Pero esa no es la excusa para volver a poner el play, sino las propias imágenes. Muy fuerte, muy fuerte.
Me cuesta imaginar que haya alguien que se tome en serio este tipo de música, ni siquiera quienes lo cantan. Por ejemplo, flipo escuchando La revolución sexual, pero no quiere decir que crea en ella como un Dios. Me río de la canción cantándola. Lo mismo pasa con el single Oso panda, del grupo mallorquín Papá Topo, y que tanto me recuerda a Amigo Félix de Enrique y Ana (otro de sus referentes), pero a lo bestia, sin contemplaciones.
Lo genial de este trabajo es esencialmente el videoclip. Aparte de que la realización es fantástica, el ñoñerío con el que revisten la violencia animal es más que suprema. Sus cantantes saben interpretar (he de imaginar que no a sí mismos) a esos niños repipis y caprichosos que llegan al punto de secuestrar a un “oso panda”, como cuando un chiquillo quiere el caramelo ese del suelo que mamá le ha prohibido. Se lo llevan a casa, y terminan torturándolo hasta la muerte. Sensacional. Perfecta alegoría del infantilismo sádico. Sigan por ahí, chicos. ¡Quiero más!
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