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Los hombres ya no son de Paco

L.H.D.P. 66.6

En los últimos tiempos se conoce a Los Hombres de Paco como “la serie esa en la que se cargaron a una ‘pechá’ de personajes”. Ya no se la recuerda tanto por la historia de amor entre Sara y Lucas, y menos por el equipo pedantemente chistoso que formaban Paco, Mario y… el tercero de turno. Había quienes pensaron que la serie de Antena 3 se iba a quedar ahí, en ese final tan trágico. Se anunció entonces como “el desenlace”. Pero aquel capítulo para la historia marcó un pico tan alto de audiencia, que será por eso que ahora asistimos a la vuelta. ¿Vuelta? Sí, más bien una vuelta y bastante de tuerca que se le ha dado a la historia. Tanto es así que asistimos a una serie (completamente) nueva.

Los Hombres de Paco comenzó en la temporada 2005 / 2006 como una comedia marcada por el humor negro. Se trataba de la vida de unos policías nacionales que resolvían los casos de la manera más absurda, haciendo contraste con la profesionalidad de sus compañeros de comisaría. Sin embargo, el género dio un giro hacia el thriller, ganando en calidad al pasar de centrarse en un público de risa floja a ampliar el espectro mediante intensas tramas de suspense que enganchaban demasiado.

Algunas de ellas se alargaban durante varias temporadas, e incluso los episodios finales acababan dejando demasiadas incertidumbres abiertas, cosa que me desagradaría bastante (el estar esperando meses para saber qué ocurría) si no me hubiera gozado la serie del tirón. En la última, que giraba en torno a la mafia italiana, se cobró la vida de varios agentes, cosa que no fue nada catastrófica para Los Hombres de Paco.

Enrique Martínez (el ‘pelirrojo’) hacía temporadas que, o bien no aparecía o bien, si sí, parecía actuar de figurante porque le quitaron bastante protagonismo. El que nunca lo tuvo fue el personaje de Jimmy Castro, mientras que cargarse al inspector Montoya fue un buen remedio para finiquitar su increíble relación con Rita. Sólo la muerte de la forense es la que me dio pena. Todo este festín de dramas no dejaron de lado los situaciones ‘hilarantes’, que lucían más en un segundo o tercer plano.

Paralelamente se sucedía la gran historia de amor jamás contada en la Super Pop, entre los personajes de Hugo Silva y Michelle Jenner. Con ella se trataba de captar al público juvenil - femenino, porque de lo contrario no hay quien soporte ocho temporadas con la matraquilla que dieron: que si flirtean, que “ahora no te quiero, ahora sí”, que si se van a vivir juntos y lo dejan, que vuelven y se casan, que luego hay un ataque de cuernos pero regresan juntos… Lo bueno que tiene la temporada actual es que se han quitado de encima este lastre, porque ya no conducía a ningún sitio.

Ahora nos hallamos en la novena temporada, que confirma aquello de que si una serie va ‘in crecendo’ en audiencia, se renueva a pesar de que la esencia con la que se creó no dé más de sí. Es por eso por lo que en este regreso nos encontramos con muchas caras nuevas (que no personajes con un fondo distinto a lo que ya hemos visto), así como historias cada vez más retorcidas. Como reza el ‘subnick’ de la serie actualmente (L.H.D.P. 66.6) dichos hombres de Paco se están enfrentando a unas fuerzas del mal que ha entrado de lleno en la ciencia-ficción y el terror.

Pero lo más terrorífico es que hayan cambiado la personalidad inocente (tan acogida por el público) del agente Povedilla, y desperdigado a ese equipo formado por Paco, Mariano y… ¿Aitor? Bueno, es que el personaje de Mario Casas ya va a su rollo, y le han metido en un nuevo freganchín amoroso que lía más al público que a los propios personajes. Es por ello por lo que digo en el título de este artículo que los hombres de Paco, ya no son de Paco. Ahora son de ellos mismos. Cada uno con su tema, ya decía…

Archivado en: Televisionado, Reviús
25 Febrero 2010
18:42
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